Opinión
Ver día anteriorMiércoles 6 de marzo de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Venezuela en la encrucijada

Unidad popular y cabeza fría

EU-derecha, mancuerna activa

F

inalmente el cáncer venció en la tremenda batalla que entabló contra su duro rival, el presidente Hugo Chávez. Murió el dirigente, y el pueblo venezolano pierde un gran líder, pero de él depende dar continuidad y mayor solidez al proceso revolucionario que vive aquella nación sudamericana. Y la tarea no es nada fácil, ni de corto plazo, porque en los 14 años que el fallecido mandatario se mantuvo en el poder la mancuerna antichavista (la derecha autóctona y la desinteresada intervención del gobierno estadunidense) nunca quitó el dedo del renglón, y menos lo hará ahora: echar para atrás todo lo que huela a revolución y a socialismo.

Peligroso momento político y social el que vive Venezuela: el comandante murió en plena efervescencia de la oligarquía autóctona (política y económica) y de la siempre activa diplomacia estadunidense del garrote, quienes, aprovechando la coyuntura, han metido el acelerador a fondo no sólo para recuperar el negocio-nación que durante muchísimos años mantuvieron bajo su dominio (petróleo incluido), sino para aprovechar la importancia geoestratégica que esta nación mantiene en el contexto latinoamericano.

Es innegable el apoyo popular del que gozó Hugo Chávez (la justicia social fue premisa de su gobierno y base de su revolución bolivariana). Sin él, el mandatario nunca hubiera avanzado hasta donde llegó ni le hubiera dado el giro que logró en la política venezolana, pletórica, antes de su llegada al poder, de mandatarios y legisladores al servicio de la oligarquía, antipopulares, corruptos hasta los huesos y entreguistas a más no poder, quienes no sólo fueron heraldos de la Casa Blanca, sino sus descarados operadores internos y regionales.

Algunas naciones sudamericanas podrían resentir, más allá del afecto personal por el mandatario fallecido, la ausencia de Hugo Chávez. Cuba es un caso especial, porque el intercambio de petróleo por médicos podría sufrir alteraciones, sino es que la cancelación. La proyección internacional de Venezuela también es innegable. El ex mandatario la colocó en los primeros lugares, y aprovechó el petróleo como lo que es: una herramienta de negociación de política, no un simple producto. A lo largo de los años, el comandante logró amarres importantes con sus pares latinoamericanos para el avance de su movimiento, pero llegado el momento todo esto podría desaparecer. Depende de cómo reaccione el pueblo venezolano y cómo manejen la sucesión los cercanos al ex jefe de Estado.

¿Qué sigue? Para efectos legales, la Constitución de Venezuela establece lo siguiente: serán faltas absolutas del presidente o presidenta de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (...). Cuando se produzca la falta absoluta del presidente electo o presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige al nuevo presidente, se encargará de la Presidencia de la República el presidente o presidenta de la Asamblea Nacional. Si la falta absoluta del presidente o la presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del periodo constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo presidente o la nueva presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el vicepresidente ejecutivo o la vicepresidenta ejecutiva.

La madurez y solidez de la revolución bolivariana de Hugo Chávez está a prueba. La mayoría de los venezolanos –y así consta electoralmente– se pronuncian por mantener la ruta trazada por el ex jefe de Estado. Obvio es que los integrantes del primer círculo chavista también, pero los embates de la oligarquía autóctona y los amigous del norte, de por sí severos, sin duda subirán de tono e intensidad. Por ello, a pesar del dolor que les provoque la ausencia definitiva del expresidente, deben actuar con la cabeza fría y la unidad por delante.

No es para menos. Lo que está en juego es descomunal, y los de enfrente lo saben a la perfección. Por la vía legal, la citada mancuerna intentará de todo para retomar el poder, y si esta vía no les funciona qué más les da si allí está la ruta de la ilegalidad, que es la que han intentado explotar a lo largo de los últimos 14 años. Sólo hay que recordar la intentona golpista de 2002 y el papel jugado por los amigous del norte y los empresarios autóctonos, siempre dispuestos a traicionar a su país de origen.

Desde la Casa Blanca, Barack Obama mandó un mensaje: “en estos momentos desafiantes de la muerte del presidente Hugo Chávez, Estados Unidos reafirma su apoyo al pueblo venezolano y su interés en desarrollar una relación constructiva con el gobierno venezolano… Mientras Venezuela abre un nuevo capítulo en su historia, Estados Unidos sigue comprometido con las políticas que promueven los principios democráticos, el imperio de la ley y el respeto por los derechos humanos”.

Estados Unidos espera un nuevo capítulo en su historia, y no es precisamente el segundo de la revolución bolivariana. Las coyunturas políticas han sido la especialidad gringa a lo largo de su existencia, y la que vive la nación sudamericana no tiene por qué ser la excepción, de tal suerte que el gobierno amigou que para Venezuela pide respeto a los derechos humanos (¿tipo Guantánamo?) anuncia oficialmente que está dispuesto a entrarle con todo para corregir el rumbo heredado por Hugo Chávez. La respuesta, pues, no puede ser otra que la unidad ante la afrenta.

Por lo pronto, un gran mariachi para Hugo Chávez en su despedida, y muchísima inteligencia, serenidad y cabeza fría en el equipo de relevo.

Las rebanadas del pastel

Será el sereno, pero al comandante no se le podía acusar de mentiroso: “eres un ignorante, burro, hombre enfermo, inmoral, cobarde, mentiroso, genocida, mataniños, borracho, ridículo. Ah, mister Danger, te metiste conmigo pajarito y entonces yo te voy a recordar desde acá, desde las sabanas de Apure, donde los llaneros le hicieron morder el polvo a los imperialistas que aquí vinieron. Te lo voy a decir en verso, mister Danger, en un verso que es de Cantaclaro: yo soy como el espinito, mister Danger, que en esta sabana florea, le doy aroma al que pasa y espino al que me menea” (Hugo Chávez, 19 de marzo de 2006, en discurso contra George W. Bush)... Carlos Romero Deschamps anda de chistoretero: estoy tranquilo, tengo las manos limpias, dice.