Opinión
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La eternización del petróleo
Antonio Gershenson
H

ace unos días (12 de marzo) en este periódico, el director general de Petróleos Mexicanos (Pemex) dijo que, a la tasa de explotación actual, se tienen 30 años de producción garantizada. Desde hace décadas ese tipo de cifras han sido favoritas de los directores, ampliadas incluso, aunque no tengan bases en las cantidades que oficialmente publica la propia paraestatal.

Hace ya muchos años las reservas oficiales eran de 50 años, hasta que se cayeron ante los hechos hasta ser de 10 años de reservas probadas. También se anunciaron cantidades gigantescas de gas natural, con los que se quiso justificar un gasoducto que aún está ahí, de miles de kilómetros de largo y 48 pulgadas de diámetro, y ahí sigue pero ese gas no existe ni nunca existió.

Vamos a basarnos, en todo, en el documento de Pemex, de fecha 29 de marzo de 2012, Reservas de hidrocarburos al 1º de enero de 2012. Precisamente nos resultan fundamentales las reservas.

Las menciono porque en el propio documento hay un cuadro, Volumen original de hidrocarburos total. Lo curioso es que sólo se considera económica la columna reservas, pero hay otras intituladas no recuperables con los nombres de Recursos prospectivos y Recursos contingentes. En varios documentos oficiales se usan los recursos prospectivos como si fueran reales, y como si no se les calificara oficialmente como no recuperables.

Por ejemplo, en un escrito intitulado “Presentación a inversionistas –marzo 2013–” y otros escritos similares anteriores, en la página 15, con el título México tiene un gran potencial petrolero se incluye un cuadro con columnas de reservas, y otras a continuación, y con cantidades comparables con las de reservas, de recursos prospectivos.

En una primera columna, vienen las regiones o cuencas. Luego, la producción acumulada de cada región, luego de cada tipo de reserva, y después las columnas de recursos prospectivos de cada región, cada una con su cantidad. Las Aguas Profundas, que en la columna Producción acumulada es 0.0, en Recursos prospectivos tiene los mayores del país, 26.6 miles de millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

Vamos a hablar ahora de las reservas, que para Pemex son de tres categorías. La primera son las reservas probadas, y para la fecha primero de enero de 2012, son 10.3 años. Hasta aquí hay congruencia con material anterior publicado.

Luego, siguen las reservas probables. Habrá, por lo menos, una probabilidad de al menos 50 por ciento de que las cantidades a recuperar sean iguales o mayores esperadas. La suma de estas reservas y las anteriores sería de 19.3 años.

El tercer grupo son las reservas posibles, y la posibilidad es de 10 por ciento. Ya la suma de los tres grupos es de 32.3 años. Es posible que el director tome de aquí los 30 años de su discurso, pero estaría tomando como buenas las reservas que tienen 50 y hasta 10 por ciento de probabilidad de existir, cada grupo muy numeroso, como vimos.

Por si esto fuera poco, hemos publicado casos de falsificación de reservas en Pemex, como el del informe de Ryder Scott. Los funcionarios anuncian que se guardarán en secreto durante 12 años, con lo cual enseñan la cola. En mi artículo de La Jornada del 15 de agosto de 2010 se detalla la exhibición de la falsedad.

En mi colaboración del 6 de junio de 2011, se exhibió que los datos anteriores oficiales no eran ciertos. Las reservas probadas sí se mantenían, ya que éstas sí se comprueban como oficiales, pero las otras mostraban una gran diferencia entre el estudio de especialistas contratados, y los de Pemex.

¿Dónde queda entonces la afirmación del director general de Pemex, sobre los 30 años de producción garantizada? Esa supuesta producción sería con una buena parte de reservas con 10 por ciento de probabilidad de existir; otra parte con reservas con 50 por ciento de probabilidad. Y las que los especialistas descalificaron con sus dictámenes.

Con esto, si nos confiamos, no tardamos mucho en convertirnos en importadores netos de petróleo. De la producción de crudo de 3,012 miles de barriles diarios en 2000, a 2,562 en 2012, fue una caída de 17 por ciento, en medio de alegres discursos de que todo iba bien.