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Sin ceremonia oficial, Obama reitera el compromiso de apoyar a miles de veteranos

Se cumplen 10 años de la invasión de EU para desarmar a Irak y liberar a su pueblo

Creo que seremos bien recibidos, decía Cheney días antes de la ocupación del país petrolero

La operación durará cinco días... cinco meses, pero no más, preveía Rumsfeld en 2003

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Un soldado estadunidense apunta a un iraquí cuando intentaba huir en un tiroteo en Mosul, Irak, en imagen del 23 de julio de 2003. Las fuerzas estaban en alerta máxima, pues en la operación del día anterior Odai y Qusai, los hijos mayores de Saddam Hussein, habían sido abatidosFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de marzo de 2013, p. 33

Nueva York, 19 de marzo.

“Creo que, de hecho, seremos bien recibidos como libertadores… Pienso que procederá relativamente rápido… Semanas más que meses”, pronosticó tres días antes de la invasión estadunidense a Irak el entonces vicepresidente Dick Cheney, y el secretario de Defensa de aquellas fechas, Donald Rumsfeld, aseguró que la guerra duraría cinco días, cinco meses, pero seguramente no va a durar más.

Hoy se cumple el décimo aniversario de ese 19 de marzo de 2003, cuando el presidente George W. Bush anunció al país desde la Casa Blanca que la guerra para desarmar Irak, liberar a su pueblo y defender al mundo de peligro grave había comenzado.

Pero en este aniversario no hubo festejos en las calles de Irak, ni en las de Estados Unidos (donde durante años la mayoría ha expresado su desaprobación a esa guerra).

Las noticias desde Irak en vísperas del aniversario fueron que unas 18 bombas mataron a unas 52 personas e hirieron a 180 en las cercanías de Bagdad. Demasiado dolor, demasiado daño. ¿A dónde podemos ir?, gritaba una mujer después de uno de los ataques, reporta hoy el New York Times. Otra madre de seis niños aterrados después de las bombas resumía: pobreza, hambre, dolor.

La guerra costó millones de iraquíes muertos, heridos o desplazados (según Irak Body Count en Inglaterra, 112 mil civiles iraquíes han muerto), 4 mil 485 soldados estadunidenses perdieron la vida en ese país, mientras decenas de miles más tienen su vida destruida por daños físicos y mentales de esa guerra. Todo por una mentira.

El presidente George W. Bush aseguró en septiembre de 2002 que el régimen de Saddam Hussein “posee y produce armas químicas y biológicas. Está buscando armas nucleares. Sabemos que el régimen ha producido miles de toneladas de agentes químicos…”, y su gobierno lo reiteró con inteligencia cada vez más dudosa.

Las famosas armas de destrucción masiva no existían. En tanto, todos los promotores de la invasión insistían en que el petróleo no era el objetivo de la guerra. Pero era obvio. Henry Kissinger afirmó en 2007 que las fuerzas estadunidenses estaban en Irak como una expresión del interés nacional estadunidense para evitar que la combinación (tipo) iraní de imperialismo e ideología fundamentalista dominara una región de la cual dependen las democracias industriales para su abasto de energía.

La guerra de Irak tal vez es el único conflicto bélico cuyo término se ha proclamado oficialmente dos veces. El primero de mayo de 2003 el presidente Bush, bajo una enorme manta en que se leía Misión cumplida, declaró: las operaciones de combate mayores han finalizado. Poco después se registró el pico de enfrentamientos y atentados violentos en Irak.

Más de siete años después, el presidente Barack Obama proclamó el fin de la guerra, en octubre de 2011, con el anuncio de que los últimos soldados estadunidenses cruzarán la frontera de Irak con la cabeza en alto, orgullosos de su éxito, y sabiendo que el pueblo estadunidense está unido en nuestro apoyo a las tropas... La larga guerra en Irak llegará a su fin a finales de este año.

Hoy la Casa Blanca emitió una declaración de Obama (sin acto oficial): “Al marcar el décimo aniversario del inicio de la guerra de Irak, Michele y yo nos unimos a nuestros compatriotas en tributo a todos aquellos que sirvieron y se sacrificaron en una de las guerras más largas de nuestra nación. Saludamos la valentía y determinación de más de 1.5 millones de elementos de los servicios y civiles que en giras múltiples escribieron uno de los capítulos más extraordinarios del servicio militar.

Honramos la memoria de los casi 4 mil 500 estadunidenses que hicieron el sacrificio extremo para dar al pueblo iraquí una oportunidad para forjar su propio futuro después de muchos años de dureza. Agrega que Estados Unidos continúa trabajando con sus socios iraquíes para avanzar en nuestro interés compartido en seguridad y paz.

Obama reiteró su compromiso de apoyar a los más de 30 mil estadunidenses heridos y a todos los veteranos. Pero en ningún momento se refirió a las víctimas civiles de la guerra ni mencionó el hecho, como se comprobó con las últimas noticias, de que aunque para el presidente la guerra ya concluyó, para los iraquíes no.

En un comunicado conjunto, Veteranos de Irak en Contra de la Guerra (IVAW), la Federación de Consejos de Trabajadores y Sindicatos de Irak, el Centro por Derechos Constitucionales y la Organización de Libertad de las Mujeres en Irak, declararon que “si el presidente realmente desea marcar el décimo aniversario… además de recordar a los 30 mil militares estadunidenses muertos o heridos, debería de reconocer las cientos de miles de vidas iraquíes perdidas y arruinadas por la invasión estadunidense, la tierra envenenada, el daño a los derechos humanos, los derechos de las mujeres y de los trabajadores en Irak bajo el gobierno respaldado por Estados Unidos… La guerra no ha terminado para nosotros”.

Att Howard, de IVAW, afirmó hoy que cientos de miles de veteranos sufren desorden de estrés pos traumático, mientras la agencia federal de veteranos calcula que 22 de sus miembros se suicidan por día.

Mientras, se descubren más aspectos secretos de esta guerra. Por ejemplo, una nueva investigación de The Guardian y BBC Arabic revela cómo el coronel estadunidense James Steele, veterano de las operaciones encubiertas estadunidenses en las guerras en Nicaragua y El Salvador, desempeñó un papel clave en supervisar comandos policiacos financiados por Estados Unidos que administraban una red de centros de tortura en Irak para luchar contra la insurgencia. Steele estaba a cargo de los asesores estadunidenses que capacitaron a los escuadrones paramilitares en El Salvador en la lucha contra el FMLN (el videodocumental se puede ver en: theguardian).

“Millones de iraquíes murieron, fueron heridos o desplazados. Irak, uno de los países más desarrollados de la región en el momento de la invasión, ahora está entre los peores en términos de infraestructura y servicios públicos… La identidad nacional ha sido sustituida por afiliaciones étnicas y sectarias… No se ha ofrecido ninguna disculpa a los iraquíes, ningún político ha sido enjuiciado, ningún experto ha tenido que rendir cuentas y ninguna compensación se ha otorgado a Irak”, resume Raed Jarrar, un iraquí sobreviviente de la invasión que ahora trabaja con el Comité Americano-Árabe Contra la Discriminación, en comentarios al Institute for Public Accuracy.

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