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El INAH anuncia operativo especial este jueves por la llegada de la primavera

Celebrar equinoccios o cargarse de energía es ajeno a Teotihuacán

Esa idea es equivocada y contradice el conocimiento científico de las zonas prehispánicas, señalan arqueólogos

Hemos detectado daños causados por la afluencia masiva de visitantes, alertan

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Ritual de visitantes en el sitio prehispánico de Teotihuacán, en imagen 2005Foto Jesús Villaseca
Javier Salinas Cesáreo
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 21 de marzo de 2013, p. 4

Teotihuacán, Méx., 20 de marzo.

Ninguno de los más de 60 edificios, plataformas, pirámides o espacios explorados en la zona arqueológica de Teotihuacán está vinculado de origen a propiedades magnéticas o energéticas, o dedicado a los equinoccios, por lo que la idea de los visitantes de acudir a cargarse de energía este 21 de marzo es equivocada, señalaron investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Cada año, con motivo del equinoccio de primavera, miles visitan las pirámides de Teotihuacán con la finalidad, dicen, de cargarse de energía.

Para el arqueólogo Sergio Chávez Gómez, se trata de una idea equivocada respecto de los sitios prehispánicos. “Tiene no más de 25 o 30 años, impulsada por esta corriente del new age que atribuye a centros arqueológicos propiedades magnéticas, energéticas; pero evidentemente esto está en completa contradicción con el conocimiento científico.

De ninguna manera se puede comprobar o plantear siquiera la suposición de que los centros arqueológicos son fuentes energéticas; es una idea equivocada que afortunadamente, con el paso de los años, la afluencia a esos sitios en busca de la supuesta carga de energía ha disminuido.

Explicó que la ciudad de Teotihuacán fue concebida y construida como una réplica metafórica de la forma como se concebía el cosmos y los edificios tienen orientaciones astronómicas muy específicas. Los teotihuacanos edificaron esta ciudad a semejanza de como ellos pensaban que las deidades primigenias habían construido el universo, pero de ahí a que planteemos que estos son centros energéticos no es correcto; eran centros sagrados, políticos, religiosos muy importantes, pero de ninguna manera eran fuente de energía, dijo.

Ideas modernas

Rubén Cabrera Castro, investigador de la zona de Teotihuacán, consideró que es la traza de la ciudad y la orientación de sus edificaciones, entre ellas la Pirámide del Sol, lo que demuestra su proyección de acuerdo con eventos astronómicos, aunque no necesariamente con el equinoccio de primavera o el solsticio de verano, pero sí claramente con los cuatro puntos cardinales.

“Al ser el edificio más grande e importante de la ciudad, era donde se veneraba a la deidad principal, la cual –por elementos hallados en ofrendas– guardaba conexión con el agua, con las épocas de cultivo y cosecha, pero no sólo eso, a 12 metros de profundidad de la base de la Pirámide del Sol y cerca del centro de la misma se encontraba un manantial que, además, tenía cuatro vertientes en coincidencia con los puntos cardinales.”

Destacó que por aspectos, como la orientación, la ubicación de la Pirámide del Sol y su vínculo con el concepto de fertilidad, los visitantes acuden cada 21 de marzo a tomar energía en la cima, pero nosotros no tenemos, como arqueólogos, datos para decir que en efecto esto suceda. Son ideas que surgieron hará unos 20 años.

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Masiva afluencia en el equinoccio de primavera, en Teotihuacán, en 2003Foto Alfredo Domínguez

El arqueólogo Alejandro Sarabia, a su vez, afirmó que hasta el momento con lo explorado en Teotihuacán se sabe que no hay edificios dedicados a recibir energía.

“No es algo propio de la cosmovisión teotihuacana. La gente viene recientemente ‘a cargarse de energía’, es muy respetable pero no tienen nada que ver con los motivos de la construcción de los edificios públicos, es una idea moderna y muy mezclada con culturas mexica y maya, en verdad no es propio de la cosmovisión teotihuacana.

Destacó que desde hace varios años los investigadores y arqueólogos han pugnado por ir quitando esta idea a los visitantes difundiendo tanto las investigaciones como el exhortar a las personas a hacer una pequeña investigación antes de acudir a las pirámides. La visita puede disfrutarse más si se sabe a dónde vamos, hay que seguir indicaciones, ver las cédulas, entrar a los museos y exposiciones temporales para comprender más.

Los investigadores lamentaron que en años pasados se hayan causado daños a los basamentos por la cantidad de personas que acudían a las pirámides. Hubo fines de semana de años pasados que llegaba hasta un millón de visitantes a la zona arqueológica.

Los basamentos piramidales no eran lugares a los cuales accedía gran cantidad de gente, sólo un número muy limitado, como sacerdotes de un alto estatus o incluso los mismos gobernantes, pero no fueron hechas para la visita o afluencia masiva. Nosotros hemos detectado, en años pasados, daños causados por esa razón, expresó Sergio Chávez.

Calzada de los Muertos, el eje

El arqueoastrónomo Jesús Galindo, de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien ha realizado mediciones en varias estructuras arqueológicas del país, considera que lo interesante es que el eje principal de la Ciudad de los Dioses, es decir, la Calzada de los Muertos, es perpendicular al eje de simetría de la Pirámide del Sol, y ésta dos veces al año (el 29 de abril y el 13 de agosto) se alinea a la puesta del astro.

La pirámide también se orienta a la salida del Sol, las madrugadas del 12 de febrero y 29 de octubre. Astronómicamente esto no dice nada, señala Galindo, no suceden solsticios ni equinoccios en esas fechas; tampoco ocurre el paso cenital del astro.

Los arqueólogos hacen un llamado a los visitantes a admirar los edificios, entenderlos y comprender cómo vivían las antiguas culturas mesoamericanas, así como su pensamiento y forma de concebir el mundo y el universo.

Para este 21 de marzo, con motivo del Equinoccio, el INAH ha dispuesto un operativo especial, en colaboración con la Policía Federal, la Secretaría de Seguridad Ciudadana del estado de México, policías municipales y cuerpos de emergencia, así como voluntarios para atender a los visitantes.