Economía
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Plantea revisar multitud de normas y prácticas para cortar a la mitad el derroche en 2020

Lanzan estrategia española para reducir desperdicio de alimentos

En ese país se tiran 8 millones de toneladas de comida cada año

En sobras se pierde 42% de la producción

Se busca reutilizar subproductos para reconvertirlos en diversas industrias

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Cientos de jóvenes protestaron ayer domingo en varias ciudades de España, entre ellas Barcelona y Zaragoza, contra el creciente desempleo que los obliga al exilio para conseguir trabajo. En Madrid, los manifestantes desfilaron al ritmo de silbatos y tambores, reportó AfpFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Lunes 8 de abril de 2013, p. 25

Madrid, 7 de abril.

Con las cosas de comer no se juega es una frase hecha que los padres españoles dicen a sus hijos para evitar que tiren la comida, pero también resume la ambiciosa y difícil iniciativa del gobierno para reducir el despilfarro de alimentos desde el origen hasta los hogares de este país con 6 millones de desempleados.

La reciente eliminación de la fecha de caducidad de 28 días para los yogures, dejando que cada fabricante marque una fecha de consumo preferente para su producto, supone el primer paso importante del gobierno español en una tarea que incluye una amplia revisión de multitud de normas y prácticas para limitar el desperdicio de alimentos a la mitad para 2020.

Entre productores agrícolas y ganaderos, intermediarios, distribuidores y consumidores se desperdician cada año en España alrededor de 8 millones de toneladas de comida, lo que lo convierte en el sexto país europeo que más alimentos desperdicia, según el Parlamento Europeo.

Entre otras cuestiones, la estrategia del gobierno abre la puerta a revisar los estándares de calidad del aspecto exterior, el calibre y la forma de los productos, pero desde el sector primario se acoge con cautela una iniciativa que por el momento sólo muestra buenas intenciones.

Andrés Góngora, de 36 años, tiene un terreno agrícola de 1.5 hectáreas en la comarca almeriense de Níjar que explota su familia desde hace tres generaciones. Góngora produce al año entre 150 mil y 180 mil kilos de tomates, pero tiene que deshacerse de entre 5 y 20 por ciento cada cosecha debido a los descartes que imponen sus compradores por la apariencia del producto.

Las pérdidas en origen, junto con los procesos de transformación del alimento, suponen 39 por ciento del total de alimentos desperdiciados en Europa.

La estrategia española también busca que se reutilicen los subproductos no destinados a consumo humano –que podrían reconvertirse en fertilizante o en otras materias primas para diversas industrias–, e identificar normas que impiden reutilizar los productos no comercializables, lo que abriría la puerta a que ONG o los bancos de alimentos puedan abastecerse de estos excedentes alimentarios.

Pero el problema para las ONG y los bancos de alimentos es logístico ¿Cómo transportar y almacenar en buenas condiciones grandes cantidades de alimento fresco con el que paliar el hambre de los más necesitados, a veces a cientos de kilómetros de los centros de producción?

Aunque las tensiones y el debate en torno a los desperdicios suelen aflorar en los primeros eslabones de la cadena alimentaria, 42 por ciento del despilfarro, la mayor parte, se produce al final de la cadena, con los consumidores. La principal causa del desperdicio son las sobras de comidas, seguida de la mala conservación.

Hay que combatir el derroche de los bienes de primera necesidad, especialmente en los escenarios de crisis económica, agregó el martes el ministro español de Agricultura, Miguel Arias Cañete, en la presentación de la estrategia.

Algunas organizaciones de consumidores se muestran críticas por el oportunismo de la estrategia en momentos en que la opinión pública está extremadamente indignada con el aumento de la pobreza.