Espectáculos
Ver día anteriorLunes 15 de abril de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

La actriz y cantautora ofrecerá un concierto en El Plaza Condesa el próximo jueves

Mi sueño es ver a una presidenta en Malí: Fatoumata Diawara

El machismo existe en todo el mundo, pero en África... es realmente muy duro ser mujer, afirma

La principal razón para amar la música es que en mi país es una tradición, que sirve para promover desde la política hasta el amor

Confía en que sea una medicina para aliviar el conficto en su nación

Juan José Olivares
 
Periódico La Jornada
Lunes 15 de abril de 2013, p. a13

Las mujeres sonreímos cuando necesitamos llorar. También lloramos cuando estamos tristes. Las mujeres merecemos que limpien nuestras lágrimas... Les pido que nunca se subestimen ni se dejen debilitar por sus pesadas cargas y responsabilidades: son más fuertes de lo que piensan. Las mujeres han parido a los presidentes... Mi sueño es ver a una mujer como presidente de Malí (donde la sociedad considera a las solteras como de segunda clase).

Esta es la reflexión que la actriz, compositora y cantante nacida en Costa de Marfil, pero de origen maliense, Fatoumata Diawara, hace sobre la canción Mousso, de su primer álbum (editado por Discos Corasón), titulado Fatou, que presentará junto con su banda el próximo 18 de abril, en el foro de El Plaza Condesa.

Fatoumata, conocida corista de Oumou Sangare, ha destacado rápidamente en el medio artístico. El año pasado actuó al lado de Damon Albarn (Blur), Paul MacCartney, Afrocubismo y Bobby Womack, entre otros. Toma la estafeta como promotora de los derechos de las mujeres por medio de la música, que le dejan artistas como Miriam Makeba, Angelique Kidjó y la propia Sangare.

Creció en medio del arte, pero no deja de ser mujer y crecer en un país en el que ser del sexo femenino es muy difícil, y en el cual, además, se vive un conflicto de guerra. No obstante, la más grande medicina para esa enfermedad es la música, que en Malí, está por todas partes, cuenta a La Jornada en una entrevista telefónica desde París.

Comienzo de una fructífera trayectoria

Desde pequeña participó en el grupo de danza de su papá. A los 12 años rechazó ir a la escuela y convenció a sus padres de dejarla ir a vivir con una tía en Bámako, capital de Malí. La tía, que era actriz, la llevó a unos estudios de cine, donde un director quedó cautivado y le ofreció un papel en la película Taafe Fangan (El poder de las mujeres), en el que tuvo que decir una sola línea de diálogo.

Esto la condujo en 1999 a tener un papel estelar en la película La Genese (Génesis), del director Cheik Omar Sissoko. A los 18 años viajó a París para interpretar un papel en teatro. Después de una gira con esta producción, regresó a Malí donde le dieron el papel estelar en Sia, el sueño de la serpiente, del director Dani Kouyate.

Después tuvo gran cantidad de ofertas, pero su familia quería que se estableciera y se casara (en ese país aún hay matrimonios arreglados), e incluso la obligaron a anunciar en un programa en vivo de la televisión maliense que abandonaba su carrera de actriz.

Sin embargo, en 2002, Jean-Louis Courcoult, director de la compañía de teatro francesa La Royal de Luxe, viajó a Bámako con la finalidad de contratarla para su nueva producción. Para aceptar el papel que le ofreció Courcoult tenía que obtener el permiso de sus padres. Ellos no aceptaron. Después de muchas dudas, Fatou tomó decisión de huir: logró tomar el avión en el aeropuerto de Bámako hacia París, burlando a los guardias que habían recibido la historia de que había sido secuestrada.

“Cuando dejé a mi familia estuve muy triste. Me sentía muy sola, aunque hayan estado los recuerdos de ellos conmigo.

La realidad es que la vida para las mujeres en Malí no es fácil, por eso tomé esa decisión, cuenta Fatou, quien al margen de su labor de actriz de La Royal de Luxe empezó a cantar para sí misma atrás del escenario. El director la escuchó y pronto le ofreció hacerlo en las actuaciones de la compañía.

Luego, entre cada gira, comenzó a presentarse en clubes parisinos. En esas actuaciones, la conoció Cheikh Tidiane Seck, músico y productor maliense, quien la invitó a viajar con él de vuelta a Malí para trabajar en dos proyectos como corista: Seya, el disco postulado al Grammy de la cantante Oumou Sangare, y Red Earth, el álbum ganador de un Grammy del cantante estadunidense de jazz D D Bridgewater.

Foto
Fatoumata Diawara presentará su nuevo discoFoto tomada del Facebook de la artista

A su regreso a Francia, Fatou tomó el papel de Karaba, en la obra musical Kirikou y Karaba. RokiaTraore, cantante maliense amiga de Fatou, quien la invitó a participar en la obra y la motivó a tocar la guitarra, que aprendió de forma autodidacta, al tiempo que empezó a escribir sus propias composiciones.

Un primer disco

Decidió dedicarse a la música y trabajó para completar su cedé. Oumou Sangare la presentó al productor inglés Nick Gold y de este encuentro resultó un contrato de grabación con World Circuit para su primer disco.

Desde niña amé cantar; mi abuelo fue una gran cantante, eso me influyó mucho, pero la mayor razón es que en Malí la música se escucha por todas partes; es una tradición que también puede ser útil para diferentes propósitos, como promover desde aspectos políticos hasta el amor y la paz. Como todo mundo siempre está escuchando música por doquier todo el tiempo, es muy importante ofrecer esos mensajes.

–¿Es difícil ser mujer en África, en Malí?

–Definitivamente, pero a mí me gusta sonreír, ser positiva. Gente como Miriam Makeba, Oumou Sangare y Angelique Kidjó, no han desfallecido en esa lucha por la defensa de nuestros derechos. Yo he peleado por defender el pequeño pedazo que me toca en esta tierra. Pero esas artistas han dado a nuestra generación ánimos para que continuemos. El machismo existe en todo el mundo, pero en África... es realmente muy duro ser mujer.

Tienes que aprender por ti misma. Tu mamá nunca te dice que al crecer tendrás que liberarte. No obstante, ahora nuestra generación es más expresiva en cuanto a nuestra igualdad: peleamos. Por eso mantenemos la música, porque creemos en su poder, en su espíritu profundo. Makeba, por ejemplo, nos hizo pensar en esas ideas.

Expresión sonora

Sobre el conflicto que vive el país africano, confía en que la expresión sonora sea una medicina para esa enfermedad. Es una pena que por todos los medios se sepa sobre Malí, pero sólo cosas negativas. Por eso es importante trasmitir ideas a través de la música, algo que informe sobre la realidad. Niñas y mujeres del norte han sido las más afectadas por ese conflicto. Hay unos 8 millones de afectados; sin embargo, la música nos da paz, en especial en este momento.

Fatou ya ha actuado en México. Lo hizo en el extinto festival Ollin Khan. Quiero vivir la experiencia de estar en este país una vez más, por los lazos que nos unen.

El disco debut ha sido bien recibido por la crítica europea. Estuvo seis meses en el número uno de las listas de popularidad de las radios europeas de world music. Después del lanzamiento, la cantante participó en el álbum de Damon Albarn y en su proyecto en vivo Rocket Juice and the Moon. En septiembre de 2012, abordó el tren African Express con Damon Albarn, Baaba Maal, Amadou et Mariam, entre otros. Este tour fue todo un gran éxito con llenos completos en cada lugar que tocaron. El final del viaje musical terminó en un escenario de Kings Cross, Londres, en el que cantó con Paul McCartney.

Fatou Diawara dará concierto en El Plaza Condesa, el 18 de abril. Los boletos ya están a la venta en taquillas del inmueble y a través de Ticketmaster. Mayores informes en www.elplaza.mx