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Dos años de indignados
Aún latente, el riesgo de estallido social en España

El apoyo familiar a desempleados ha servido como dique: experto

Las protestas no han cejado desde el 15-M de 2011, cuando surgió el movimiento ante la crisis

Las reservas emocionales y morales se están agotando, alerta la principal central obrera del país

Tres millones ya están en situación de pobreza extrema, según la organización Cáritas

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En imagen del jueves pasado, estudiantes de Valencia protestan contra los recortes a la educación, durante la huelga general en el sector convocada luego del anuncio oficial de que se aplicará un nuevo programa de austeridadFoto Reuters
Dpa
 
Periódico La Jornada
Domingo 12 de mayo de 2013, p. 2

Madrid, 11 de mayo.

Desde que el movimiento juvenil surgido el 15 de mayo (15-M) de 2011 abrió la estela de la movilización en una España en crisis, la sociedad española no ha dejado de protestar contra un sistema que derivó en la situación actual y contra unos drásticos recortes gubernamentales que afectan pilares básicos del estado de bienestar.

Distintos sectores de la sociedad se movilizan: indignados, médicos, personal del sector sanitario, profesores, estudiantes, funcionarios. Escraches (protestas) frente a los domicilios de políticos del Partido Popular (PP); del jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, contra el drama de los desahucios. El descontento ciudadano ha quedado patente de forma sostenida.

Las reservas morales y emocionales se están agotando, y esto puede desembocar en un estallido social, advirtió recientemente el secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), Cándido Méndez. Pero para sorpresa de algunos, los estallidos sociales que se han visto en otros países golpeados por la crisis, como Grecia, no han prendido en una España en la que la pobreza se abre paso entre el desempleo histórico, que llega a 27.16 por ciento de la población, lo que la coloca a la cabeza del mundo desarrollado con ese problema y en la que el desapego hacia la clase política se ha extendido a todas las instituciones.

España no es un país muy dado a los alborotos sin más, sólo cuando se llega a una situación que resulta insoportable. Pero se suelen ensayar otras vías, explica a Dpa Álvaro Espina, profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Sin embargo, esa situación casi insoportable de la que habla el sociólogo es real para muchos españoles que forman parte de las estadísticas escalofriantes del desempleo: más de 6.2 millones de personas no tienen trabajo, y de ellas cerca de un millón son jóvenes; además, la línea de los 2 millones de hogares con todos sus miembros desempleados está cerca de alcanzarse –actualmente llega a un millón 906 mil 100, indicó el Instituto Nacional de Estadística.

Con una tasa de desempleo de 27.16 por ciento general y de 57.22 por ciento entre los jóvenes, la nación ibérica bate récords históricos. Tres millones están ya en situación de pobreza extrema, un paso previo a la exclusión social, alerta Cáritas, organización asistencial de la Iglesia católica, que ha pasado de atender a 350 mil personas en 2007 a más de un millón en 2011.

Más allá de las manifestaciones, la protesta ciudadana se expresa en las encuestas, en las que se ve la erosión brusca de los dos partidos que han estado en el gobierno en las últimas décadas. Ahí está también el 15-M, que este domingo vuelve a salir a la calle por su segundo aniversario, y en el que algunos colectivos plantean la posibilidad de un frente electoral, siguiendo el ejemplo del Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo, en Italia.

Hay una reacción, sobre todo en las capas juveniles, de quienes han soportado la segmentación del sistema de trabajo y ahora están evolucionando hacia la desafección del sistema, reclamando nuevas formas de participación, más activas, pero mayoritariamente dentro de lo que se espera de un comportamiento democrático, señala el profesor de la UCM.

Para explicar por qué no ha habido estallido social, los expertos apuntan a la familia como el principal factor de sostén económico. Las familias que acumularon reservas durante la etapa de bonanza económica ahora ayudan a los miembros que lo necesitan. Ahí están los casos de desempleados que se van a vivir con padres y abuelos. Las pensiones de los jubilados, aunque sean bajas, son salvavidas de muchos.

La familia es la que está llegando en muchos casos a cubrir los huecos a los que no llega el Estado. Pero esto también se está erosionando con el alargamiento de la crisis, dice Cáritas.

El gobierno de Rajoy, en su lucha contra el déficit público, ha hecho recortes en gasto social, sanidad, educación y subsidios de desempleo. Intermón Oxfam advirtió que si se mantienen la austeridad y los recortes sociales, la pobreza podría afectar a casi 40 por ciento de la población en una década.

Al final, un modelo donde está creciendo la desigualdad es un modelo inviable. ¿En qué puede acabar? No me atrevo a decirlo, pero un modelo que apuesta por la fractura social está apostando explícitamente por el conflicto, dice Lorenzo.

Espina no cree que el estallido violento y antidemocrático llegue a España, pero tampoco se atreve a asegurarlo. No es mi expectativa, pero si la situación no cambia pronto, si no se adoptan medidas paliativas adicionales que corrijan, no lo descarto.