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La falta de cuadros partidistas, una de las causas de la derrota en 2012, explica

Vive PAN ayuno de ideólogos; privilegió a gente pragmática: hijo de Castillo Peraza

Agrega que con la reforma para elegir presidente blanquiazul, predominarán los líderes carismáticos

Claudia Herrera Beltrán
 
Periódico La Jornada
Lunes 13 de mayo de 2013, p. 14

El Partido Acción Nacional (PAN) vive un ayuno de ideólogos; el último fue Carlos Castillo Peraza. Por eso es tiempo de inyectar esperanza, actitudes y valores perdidos con la consecución del poder, explica Julio Castillo, hijo del fallecido ex presidente del blanquiazul.

Al plantear los propósitos de la recién creada fundación que lleva el nombre de su padre, indicó que entre los objetivos se encuentra crear una escuela para la formación de cuadros, así como recuperar el archivo histórico del político, intelectual y periodista, fallecido, víctima de un infarto, el 8 de septiembre de 2000 en Bonn, Alemania.

Con una presencia más activa en su página de Internet (castilloperaza.mx) y en redes sociales –cada semana difunden espots o intervenciones televisivas del ex presidente del PAN–, la fundación está presidida por Julio Castillo e integrada por familiares, amigos, integrantes honorarios e interesados.

La idea, explica en entrevista, es devolver la esperanza a un partido que tras la derrota tiene que repensarse y recobrar su historia. A partir del desarrollo de material y de lo que hemos sido, podremos llegar a nuevos ideólogos que tanta falta hacen. Cuando estuvimos en el poder, los 12 años que se gobernó, no los hubo, quizá porque no hacían falta, se requería gente pragmática, explica.

Entre las causas de la derrota de 2012, identifica la falta de cuadros, ya que al verse inmerso en el poder el partido decidió invertir menos en formación y capacitación, siendo que siempre fue una organización preocupada por formar militantes que compartieran su filosofía.

Considera que la reciente reforma, que incluye la elección del presidente partidista mediante voto directo, modificará el perfil del dirigente porque antes tenía más el carácter de ideólogo.

Habrá más presidentes carismáticos del estilo de Ernesto Cordero, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota en vez de un Castillo Peraza o un Alfredo Ling Altamirano.

Cuando se instrumente esta reforma –que no provoca mucho entusiasmo en Castillo– la ideología dejará de cuidarse desde la cancha del presidente del partido y pasará a los instrumentos de planteamiento filosófico de esta institución o de los externos como las fundaciones.

Aunque indica que no hay ideólogos, menciona algunos políticos que escriben sobre el partido como Fernando Rodríguez Doval, Germán Martínez, Rodrigo Iván Cortés, Juan Molinar, Javier Corral y Juan José Rodríguez Pratts.

Músico y filósofo especializado en la doctrina social de la iglesia, Castillo atribuye las fallas del panismo en el gobierno a un mal histórico: “Haber pasado 50 años sin llegar al poder en ningún estado, lo que le hizo dudar su vocación de poder.

“Y no sólo ocurrió con los panistas que creyeron que eran oposición eterna, los priístas pensaron que eran un poder eterno por la misma deformación de la situación política de un país. Cuando ellos pierden Baja California es como si hubieran perdido la República, pero gobernaban los otros estados, tenían mayoría en el Congreso y la Presidencia.

Cuando el PAN llega al poder enfrenta cuestiones culturales complicadas y hoy, que no lo detenta, es buen momento para reflexionar sobre lo hecho, lo que hay que reformar y dejar de ser, refiere.

Afirma que hace falta recuperar la filosofía de su padre en cuanto a lo positivo del gradualismo en la política, porque los pactos y la alternancia no son nuevos. Por eso apoya el Pacto por México.

“El concepto de pacto siempre lo asocian hacia lo oscurito, hacia los que están transando. Y es el único país donde se ve así, en España o Estados Unidos es lo común llegar a consenso. El objetivo de la oposición no es hacerle la vida imposible al gobierno, sino llevarle la visión y en el caso del Pacto por México se está haciendo”.

La formación de una escuela de cuadros prevé crear diferentes programas para generar la cultura de la democracia deliberativa en Acción Nacional, sobre todo en tiempos en que hay amenazas claras de regreso a autoritarismo, explica.