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Reunión de poetas, pintores, músicos y actores en el Chopo

Concluyen coloquios sobre violencia y muerte en la guerra contra el narco
Ciro Pérez Silva
 
Periódico La Jornada
Lunes 20 de mayo de 2013, p. 11

El arte no recupera una muerte, pero puede hacer que sanen las heridas del pueblo cuando está tan adolorido por la violencia y la muerte, como está el pueblo de México; sirve también para tratar de convencer al violento, al agresivo, al sin piedad, que se detenga.

De esta forma, en un mensaje grabado, Leticia Servín daba el cierre a la serie de coloquios que han tenido lugar en el Museo Universitario del Chopo y en Cuernavaca, Morelos, con el título La guerra de los dos lados: un diálogo binacional, en la que el poetas, pintores, músicos y actores tendieron puentes para entender el dolor compartido a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos.

Cada muerte en México, provocada por la guerra contra las drogas, ha causado en Estados Unidos el dolor en alguna familia, refirió Rubén Martínez, uno de los organizadores de estas tertulias en las que el público responde a una serie de interrogantes sobre el papel del arte en esta guerra silenciosa que ha sembrado la muerte a lo largo del país, y muchas veces ese mismo público se responde que es necesaria la fuerza simbólica del arte para soportar esa violencia en la vida cotidiana.

Ayer, en el museo del Chopo, Rafa Esparza se hincó en medio de una flor circular hecha con pétalos de papel periódico y se colocó en el rostro un lienzo blanco con cal y agua. Representación con la que inició un relato que más tarde continuó con palabras.

“Mi familia es de un pueblo que se llama Ricardo Flores Magón, en Durango; yo vivo en Estados Unidos. Un fin de semana un cártel se apoderó del pueblo de mi familia, no dejaba entrar ni salir a nadie. Desde la azotea mi abuela y mi tía vieron cómo a uno de mis tíos lo hincaron frente a una pared, le colocaron una bolsa de plástico en la cabeza y lo interrogaron largamente. A él no le pasó nada, salió vivo. Otros no tuvieron tanta suerte: ese fin de semana fueron asesinados o reclutados”, explicó Rafa Esparza, quien agregó que con esta representación pretendía crear una máscara como metáfora de ese suceso, una máscara que recogiera su aliento y sus pensamientos.

Javier Sicilia dijo que en su caso es muy difícil hablar sobre el papel del arte y la poesía frente a los horrores de esta guerra absurda que ha durado ya más de seis años, y que pese a algunos esfuerzos del gobierno actual por cambiar la percepción social, los muertos siguen.

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