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Basado en la técnica de Stephen LaBerge, busca evitar el uso de fármacos, explica experta

Diseña la UNAM método para atender a personas que sufren pesadillas

Aplicado a gente que ha enfrentado situaciones violentas, consiste en llevar el registro de los sueños, tener conciencia mientras se duerme y realizar actividades de relajación y de reflejo-intención

 
Periódico La Jornada
Miércoles 22 de mayo de 2013, p. 2

Resulta usual que personas que enfrentaron algún evento traumático (abuso u hostigamiento sexual o violencia familiar durante la infancia, secuestro y asalto, entre otros) sufran pesadillas en las que reviven la angustia, ansiedad y miedo que les generó ese conflicto.

Esa situación perjudica la calidad de vida de esas personas (regularmente mujeres) que ven afectado el ciclo del sueño, lo que se traduce en diversos síntomas durante la vigilia, como estrés, hiperactividad, disociación, afecciones emocionales y complicaciones en la memoria y la atención.

En el laboratorio de trastornos del dormir de la Facultad de Sicología (FS), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se desarrolla un método alternativo como terapia de recuperación para personas que presentan pesadillas por estrés postraumático.

El método busca además evitar, o por lo menos disminuir, el uso de fármacos. Es un trabajo conjunto analizado desde distintos ángulos en el que participan sicólogos y médicos.

El objetivo del proyecto es enseñar a la gente a tener sueños lúcidos; es decir, que esté consciente de lo que está soñando. Es un entrenamiento basado en una terapia cognitivo-conductual, y la adaptación de las técnicas del investigador Stephen LaBerge, doctor en sicofisiología por la Universidad de Stanford, señaló Miriam Alcántara Alcocer, integrante de esa facultad.

En entrevista, la especialista universitaria afirmó que existen elementos científicos para conseguir el control de las ensoñaciones. “Es posible hacer que la gente controle los sueños. LaBerge creó un entrenamiento –basado en técnicas budistas– para alcanzar cierto control de conciencia a partir de ejercicios de memoria prospectiva”.

El método consiste, entre otras acciones, en llevar el registro de los sueños, tener conciencia mientras se duerme, realizar actividades de relajación y técnicas de reflejo-intención.

La investigadora detalló que el contenido de las ensoñaciones tiene importancia en el contexto del individuo, por lo que en muchas ocasiones éstas no necesariamente se relacionan con el evento traumático, pero sí con lo que significó para los que las sufrieron. Las mujeres se pueden soñar encerradas, contenidas, acorraladas. Los sueños tienen que ver con nuestra historia y con los símbolos que tenemos acerca de lo que nos pasa.

El método propuesto por los investigadores de la UNAM busca mejorar la calidad del sueño, para que la paciente pueda controlar las pesadillas. El estudio del sueño es importante, no sólo como acto reparador, sino también como indicador de qué tan sano está el cerebro al momento de dormir y durante la vigilia; es decir, el tiempo en que se permanece despierto.

Síntomas

Los síntomas principales del estrés postraumático son revivir el trauma, presentar ansiedad e hípervigilancia, tener pesadillas, insomnio y alteraciones de la memoria. Si la persona refiere que no recuerda algunos datos del trauma vivido, es porque algunas neuronas fueron dañadas debido a que el cerebro activó una sobreproducción de glutamato, neurotrasmisor que excita el cerebro, y que cuando se tiene en exceso las neuronas mueren en el hipocampo, encargado de crear las memorias.

Alcántara Alcocer indicó que los estudios más recientes sobre las causas de estrés postraumático revelan que esta problemática se presenta más en mujeres que fueron abusadas u hostigadas sexualmente, víctimas de violencia de sus padres y con sensaciones de persecución.

Las pesadillas son un factor de riesgo para intentos suicidas, de allí la importancia de buscar ayuda profesional. Aunque se administran medicamentos que pueden disminuir por algún tiempo el padecimiento, en cuanto se suspende el fármaco, regresa el problema. Si una persona presenta este síntoma durante tres meses, puede tratarse de un padecimiento crónico.

Las personas pueden acercarse a la FS para recibir el tratamiento, que dura cinco semanas y está dirigido a mujeres de entre 18 y 60 años. Es gratuito. Las interesadas pueden escribir a [email protected].