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PROFESIONES 2.0 Extraños puestos en los organigramas
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La web, espacio de los nativos digitalesFoto Internet/ Interlat_Group
 
Periódico La Jornada
Lunes 3 de junio de 2013, p. 2

Les pagan por tuitear, subir fotos o contar los me gusta en Facebook y por eso algunos no los toman en serio. Sus extraños puestos aparecen cada vez más en los organigramas: community managers, gerentes de marketing digital, optimizadores de sitios de búsqueda, expertos en analítica web, desarrolladores de sitios y aplicaciones de smartphones. Son los pioneros de las profesiones 2.0, surgidas hace menos de cinco años con el boom de Internet y las redes sociales.

“Edad: 28 a 35 años, excelente presentación, experiencia con marcas comerciales, desarrollo de estrategias para redes sociales, excelente ortografía y redacción, listado de marcas para las que has trabajado, links y periodos de tiempo”.

Con esta clase de anuncios las empresas buscan enganchar a los community managers, con el afán de ganar presencia en uno de los países más feisbukeros del mundo con 40 millones de perfiles y 4 millones en Twitter, según la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI).

Son tan novedosas estas actividades que no existen licenciaturas o maestrías en México donde prepararse, sólo cursitos o diplomados. Por eso estamos en pañales, explica Antonio Salgado, pionero en la enseñanza de Internet y redes sociales desde el Social Media Club México, un grupo de expertos en el tema.

De ahí que ocupen las plazas numerosos jóvenes preparatorianos o recién egresados de las universidades, nativos digitales, para quienes lo normal es moverse en el mundo virtual. Las computadoras o los celulares son casi parte de su cuerpo y por qué no de su empleo.

La moda de asignarles el apellido 2.0 surgió en 2004 cuando el experto en Internet Tim O'Reylli acuñó el concepto Web 2.0 para diferenciar sitios que permiten a los usuarios interactuar y colaborar entre sí de sitios web estáticos.

Cuatro o cinco años después comenzaron a surgir empleos con este perfil en México, los más afortunados tomaron cursos en Estados Unidos o España, y la mayoría aprendieron en el camino y lo mismo son comunicólogos que ingenieros en informática o mercadólogos, añade Salgado, preocupado porque la Secretaría de Educación Pública (SEP) no ha aceptado dar reconocimiento oficial a este tipo de carreras.

“El Social Media Club México hizo los trámites ante la SEP, pero la respuesta fue que no hay planes de estudio para sustentarlos y las universidades no quieren generar la carrera, porque consideran a las redes sociales como una moda, cosa de chavitos y no contamos con perfiles definidos.

El profesor que nos enseñó a tuitear

Daniela Becerril estudió la licenciatura en comunicación y periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM y cuando le preguntan en qué trabaja, responde: en el Social Media Team (equipo de redes sociales) de la agencia de publicidad Newlinks. Como ella la mayoría no suele decir el nombre de sus puestos en español, porque son modelos importados de Estados Unidos para los que no hay traducción todavía.

Su experiencia muestra el vertiginoso ascenso que se puede tener en esta actividad. En menos de un año pasó de ser becaria a liderar a cuatro personas, realizar reportes especializados en medición de redes sociales y ganar el doble.

Para ella un día normal implica tuitear y hacer informes sobre números de seguidores y de menciones de diversas cuentas, ella es de las que cuenta los me gusta (en Facebook), y mide el sentimiento de los internautas (o sea, sus opiniones positivas, negativas y neutrales).

“Se me facilita mucho el uso de redes sociales, además en la universidad dos maestros nos incitaban a usarlas, a no quedarnos con los típicos métodos de enseñanza. Por ejemplo, un profesor de apreciación cinematográfica, Salvador Mendiola, nos dejaba ver películas y en las noches, mediante un hashtag (una etiqueta formada por la almohadilla y una palabra, por ejemplo #cine) aportábamos comentarios o nuestras dudas en Twitter. Otro nos enseñó a administrar el Time Line (línea del tiempo donde aparecen los tuits), seguir medios de comunicación y monitorear noticias”.

A sus 24 años está fascinada con su empleo, porque cambia muy rápido. Nadie puede ser un experto, todos los días surge una red social nueva, y Facebook o Twitter, las más conocidas, siempre están haciendo modificaciones.

Carreras que combinen diseño, programación y negocios

Hace dos años egresó de la universidad y Jesús Castillo ya es desarrollador de páginas web en la trasnacional MacCann Erickson con un sueldo que duplica al de sus colegas de impresos.

Cuando cursaba Diseño de la Comunicación Gráfica en la UAM Xochimilco soñaba con ser ilustrador de libros, pero conforme entró al mundo real advirtió que los clientes pedían páginas web y no había quien resolviera esa necesidad, así que tomó trabajos como free lance.

Un obstáculo para cumplir esta tarea pudo ser que la mayoría de sus maestros no podía brindarle asesoría. El profesor Felipe Maya fue el único y lo conocí hasta décimo semestre, porque los demás no tenían ni idea de cómo hacer un sitio web, algunos tienen 60 años y enseñan desde hace 30 lo mismo.

La ventaja de este diseñador de 24 años es su condición de autodidacta. 90 por ciento de lo que sé lo aprendí fuera, en diplomados o tutoriales. En ese tiempo salió una página que se llama Lynda.com y me sirvió mucho.

Aunque se declara en ventaja frente a diseñadores sin estudios universitarios, ya que aprendió retórica en la UAM. Cualquiera puede aprender a hacer código HTML, pero no argumentar o ejecutar una página para buscar persuadir al usuario.

Desea que en su universidad haya una carrera que mezcle programación, diseño, estadística e incluso materias de negociación y gestión de tiempos, porque los trabajos de free lance son muy comunes en este campo. También cree que debe haber un área para investigar las redes sociales como fenómeno social, porque Facebook tiene poder de alcance y Twitter informa muy rápido.

La obsesión por medir resultados en redes

Julio Bautista recorrió el camino del periodismo tradicional hasta llegar a ser un bloguero famoso (conocido como Rasek5) y actualmente es un estratega de redes sociales en el Laboratorio Lansteiner Scientific. Trabajé diez años como reportero. Por ego empecé a medir las cosas y como siempre he sido un autodidacta he tomado esto como un reto, explica sobre su afición a las métricas en redes sociales.

Auxiliado de 12 herramientas de Internet mide casi todo y ubica los perfiles de aquellos usuarios más activos para convertirlos en embajadores de la marca. Luego planea campañas publicitarias en Google, Youtube o Facebook, una tarea bastante compleja, porque entran en juego muchas variables a diferencia de las pautas habituales.

Así como existe una carrera de Facebook en una universidad de Londres o de mercadotecnia digital en Estados Unidos, dice que las instituciones mexicanas deberían crear las suyas para profesionalizar estas carreras. De hecho sugiere algunas especialidades: community manager y estratega en redes sociales, quien define las métricas y diseña las pautas publicitarias en medios digitales.

“Las universidades necesitan traer profesores de España o Estados Unidos, donde hay más experiencia y luego tropicalizar los contenidos a las experiencias mexicanas”, señala quien convirtió su pasión por las nuevas tecnologías en su modus vivendi.