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Cuando la verdad es enemiga del Estado
Michael Ratner *
L

o que Bradley Manning hizo por su país es invaluable, y sin embargo tendrá que pagar un alto precio. He ahí un joven soldado que arriesgó su futuro para que los estadunidenses tuvieran oportunidad de ver el costo moral y humano de las guerras que su gobierno ha lanzado. La información que reveló dio forma al entendimiento en su país de las guerras actuales y de la forma en que los medios reportan esos conflictos. Este cambio de percepción ha sido la causa en buena medida de que los soldados estadunidenses por fin estén volviendo a su patria. Y ahora Manning enfrenta una cadena perpetua y el cargo más grave en su contra conlleva el potencial de una sentencia de muerte.

Los fiscales del gobierno intentarán probar que él tenía razones para creer que sus acciones ayudarían al enemigo. En su testimonio rendido este año explicó su motivación política argumentando que había esperado encender un debate interno sobre las guerras actuales de Washington y que lo hizo con clara conciencia.

En un signo revelador de lo parcial que será el proceso, la juez militar ya decretó que casi todas las preguntas y evidencias que la defensa puede presentar sobre la intenciones de Manning son irrelevantes al caso. También dispuso que dos docenas de testigos de cargo rendirán declaración a puerta cerrada. Muchos de estos testigos hablarán sobre documentos de Wikileaks que están disponibles en todas partes, menos en el tribunal, porque aún son considerados secretos por el gobierno.

Wikileaks y Julián Assange fueron mezclados en el alegato inicial de los fiscales, con afirmaciones especulativas de que Manning recibía instrucciones de Wikileaks y que buscaba revelar datos de la lista de prioridades de Wikileaks. Su abogado reiteró que el soldado actuó por cuenta propia, sin recibir dirección del sitio. La lista de prioridades era en realidad una lista Wiki abierta, elaborada por grupos de derechos humanos y otras organizaciones. Este esfuerzo por encuadrar a Julian Assange y Wikileaks como conspiradores ha sido la estrategia del gobierno desde un principio y ha tenido su rencarnación más reciente cuando la FBI afirmó en una declaración escrita que el reportero James Rosen, de Fox News, conspiraba con ellos o ayudó y alentó a su fuente. Por desgracia, esa parece ser la peligrosa dirección que el gobierno está tomando en su afán por silenciar la verdad.

La juez militar también ha determinado que los documentos y transcripciones del tribunal, incluso de sus propias decisiones, seguirán estando fuera del alcance de reporteros y del público en general. Partidarios de Manning se cooperaron para contratar estenógrafas que compensaran la falta de transcripciones, pero la semana pasada el tribunal les negó pases de prensa. El pasado día 5 una las estenógrafas logró entrar cuando la Red de Apoyo a Bradley Manning cedió su pase del día. No hay garantías de que se permitan estenógrafas en audiencias futuras, y lo mismo se aplica a las 370 organizaciones de noticias que han solicitado acceso, la mayoría de las cuales no lo obtuvieron.

El Centro por los Derechos Constitucionales ha presentado una demanda contra la juez militar, en un intento por hacer públicos los documentos del caso. No podemos permitir que el gobierno se salga con la suya con estos torpes procedimientos diseñados para desalentar la cobertura informativa del más importante juicio en torno a procesos de Estado desde los papeles del Pentágono.

Todo aquel que se interese por el futuro de Estados Unidos necesita enterarse de este caso e involucrarse en la defensa de Manning: presentar argumentos ante el tribunal de la opinión pública, instar a los periódicos a someter a cuidadoso escrutinio el manejo de este juicio e impulsar un debate público significativo sobre la moralidad de las acciones de Manning.

La verdad es precondición de la rendición de cuentas gubernamentales. Bradley Manning enfrenta el más severo castigo infligido a una fuente informativa en este país porque la verdad misma se ha vuelto enemiga del Estado. Exponer la verdad acerca de la mala conducta del gobierno no es ser traidor; traición es dar la espalda a quienes dicen la verdad, como Manning.

* Michael Ratner es presidente emérito del Centro de Derechos Constitucionales, que representa como abogado a Julian Assange y Wikileaks, así como a otros periodistas y organizaciones noticiosas que buscan hacer públicas las transcripciones del juicio a Manning.

(C) Truthout.org. Reprinted with permission (http://truth-out.org/opinion/item/16774-when-truth-becomes-an-enemy-of-the-state-bradley-manning-on-trial)

Traducción: Jorge Anaya

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

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