Sociedad y Justicia
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Refrescos y galletas, dieta en la Costa Chica y la Montaña de Guerrero, revela estudio

Promueven programas consumo de alimentos que ocasionan obesidad

La identidad alimentaria cambió; las familias comen lo que hay y para lo que alcanza en las tiendas

Los niños no conocen quelites ni hongos, pero sí recuerdan las marcas comerciales

 
Periódico La Jornada
Lunes 10 de junio de 2013, p. 39

Los programas oficiales de ayuda alimentaria y de apoyo al campo son ineficaces y promueven el consumo de alimentos chatarra. La mitad de los recursos que familias reciben del programa Oportunidades es destinado a alimentos; el resto, a otros fines. Entre los productos que diariamente consumen los hogares están galletas y refrescos, señala el estudio Situación alimentaria que se realizó con base en datos del Instituto Nacional de Nutrición.

Ante el hecho de que las transferencias económicas entregadas por conducto de Oportunidades se gastan en productos que ocasionan obesidad, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) analiza los planteamientos de expertos con la finalidad de tener mayor control de los apoyos y que los productos alimentarios adquiridos ayuden a la nutrición, sostuvo Juan Carlos Lastiri, subsecretario de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la dependencia.

El estudio de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, divulgado por el Centro de Orientación Alimentaria, se hizo en cinco comunidades de la Costa Chica y Montaña de Guerrero, donde se encontró que cuando los alimentos sanos son escasos o son sustituidos por golosinas, refrescos, botanas fritas y confites, entre otros, aparecen deficiencias de nutrimentos como vitaminas y minerales, especialmente en las etapas tempranas de la vida.

Apunta que la dieta habitual de una comunidad define en gran parte la salud y las enfermedades de sus habitantes. La forma de comer de nuestros pueblos está caracterizada por la disponibilidad y la accesibilidad, es decir, las familias comen lo que hay y para lo que alcanza. Agrega que durante la visita a las comunidades se hizo un registro de la disponibilidad alimentaria y se encontró que las familias han cambiado la dieta porque siembran menos comida y compran más alimentos en tiendas.

Los productos más comprados en los expendios son refrescos, galletas y huevo. La gaseosa más vendida es Coca-Cola de 600 mililitros, y la disponibilidad y la accesibilidad a frutas y verduras es baja, en las tiendas se venden sólo cuatro variedades de frutas y verduras, mientras hace 20 años había 62 variedades de frutas en estas regiones.

Además, niños y niñas son los clientes más frecuentes en las tiendas y son los principales consumidores de refrescos, golosinas y botanas. Los alimentos que consumen las familias casi a diario son: galletas, tortillas de maíz, sopa, arroz, azúcar, frijoles, huevo, refresco, cerveza, cebolla, chile, papa y café soluble.

El estudio, realizado en 2010, detalla que de acuerdo con una encuesta aplicada en esta región 83 por ciento de las familias recibía algún beneficio de programas gubernamentales de ayuda alimentaria, de las cuales 68 por ciento recibe dinero en efectivo, 11 por ciento papillas y complementos vitamínicos y 21 por ciento no contestó a la pregunta.

Oportunidades entrega apoyos económicos para alimentación y becas educativas; lo máximo que un hogar puede recibir al mes son mil 710 pesos si tiene niños en educación básica y 2 mil 765 en educación media superior. No se vigila en qué gastan el dinero esas familias, se indica, pero sólo la mitad de los apoyos se destina a alimentos. Uno de cada tres pesos se invierte en útiles escolares, y el resto se distribuye en vestido, artículos de limpieza y medicamentos.

En las conclusiones destaca que en la Costa Chica y Montaña de Guerrero se ubican los índices más graves de desnutrición infantil no sólo de México, sino de América Latina, y que la identidad alimentaria ha cambiado: los niños no reconocen los quelites ni los hongos, ignoran su proceso de siembra y cosecha, pero son capaces de recordar nombres de marcas comerciales de alimentos anunciadas en la televisión y en la calle. Oportunidades debería ir teniendo modificaciones para vincular el programa a esquemas productivos y cuidar este tema de la alimentación, que los artículos comprados con las transferencias sean productos, que puedan contribuir a la alimentación sana de las familias, sostuvo Lastiri en entrevista.