Opinión
Ver día anteriorSábado 22 de junio de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Redes y privacidad vulnerada
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a noticia difundida ayer por la red social Facebook, en el sentido de que un error en su plataforma de seguridad produjo la filtración de datos personales de más de 6 millones de usuarios, es la más reciente evidencia de los riesgos que conlleva el crecimiento exponencial de redes sociales como la referida.

En los últimos años, el propio sitio fundado por Marck Zuckerberg se ha visto involucrado en episodios en los que han salido a relucir deficiencias graves en la protección de la privacidad de los usuarios y evidencias de un uso inapropiado de la información personal por parte de esa red. Por citar algunos ejemplos, en julio de 2010 un hacker llamado Ron Bowles pudo obtener, con ayuda de un código de programación, los datos de 100 millones de perfiles de Facebook, y en octubre de ese mismo año el sitio tuvo que admitir la recopilación y venta de datos personales a empresas de publicidad o análisis, por medio de muchas de las aplicaciones empleadas en ese sitio.

El actual episodio de filtración de datos personales del sitio referido coincide con el escándalo desatado por la difusión de las labores de espionaje cibernético y telefónico que la inteligencia militar estadunidense ha venido desarrollando en contra de ciudadanos del vecino país, en el marco del programa conocido como Prism. El punto de conexión entre ambos hechos es la revelación de que agencias estatales y federales de seguridad en Estados Unidos formularon a Facebook entre 9 mil y 10 mil solicitudes de información personal –las cuales involucraban cuentas de entre 18 mil y 19 mil usuarios– en el segundo semestre de 2012, y la afirmación, en voz de uno de los asesores legales del sitio de Internet, de que éste tiene una tasa de cumplimiento de 80 por ciento de ese tipo de solicitudes.

Los datos referidos, en conjunto, dan cuenta de una circunstancia paradójica: si bien la expansión de las redes sociales y las tecnologías de la información ha tenido impacto favorable en la configuración de las sociedades contemporáneas –las ha provisto de herramientas de comunicación horizontal e inmediata y ha alentado el surgimiento y desarrollo de fenómenos como el ciberactivismo (el uso de las nuevas tecnologías para la acción política)–, el mismo proceso derivó también en un factor de vulnerabilidad para la información personal, ya sea debido a errores como el detectado ayer, o de políticas deliberadas de espionaje y sustracción de tal información, como la puesta en marcha por el gobierno estadunidense en el marco de Prism.

Un punto de partida que no debe perderse de vista en los análisis sobre el uso de las redes sociales en el mundo contemporáneo es que las empresas como Facebook representan, a fin de cuentas, un negocio muy lucrativo y una fuente de información sumamente atractiva desde el punto de vista económico y comercial, así como en lo que se refiere a las políticas de seguridad y control social. En términos ideales, uno de los principios elementales bajo los que debiera operar la sociedad red es la máxima protección posible de la intimidad individual, y ello implica la abstención, por parte de autoridades y poderes fácticos, a inmiscuirse en la privacidad de las personas. Por desgracia, ese principio es vulnerado sistemáticamente por empresas y gobiernos.