Opinión
Ver día anteriorJueves 27 de junio de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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México SA

De pronósticos y hechos

¿Fenómenos transitorios?

Y cuando despertaron...

Carlos Fernández-Vega
L

a versión oficial sostiene que lo peor de la crisis ya pasó (una de las frases preferidas de Felipe Calderón como inquilino de Los Pinos) y que el débil comportamiento económico y que el aumento de precios son fenómenos transitorios. Eso dicen, pero es menester recordar que los actuales analistas del sector público financiero son los mismos que para México sesudamente pronosticaron un catarrito en la sacudida de 2009, cuando la economía nacional se desplomó 6.5 por ciento y México sobresalió como uno de los países más golpeados por la crisis.

Pero bueno, más les vale que en esta ocasión sí le atinen, porque el país no soporta otra convulsión. Mientras la realidad pone a prueba las habilidades adivinadoras de los analistas referidos (pronósticos vs hechos), en otras latitudes consideran que, lejos de ser fenómenos transitorios, la incertidumbre financiera y la volatilidad del tipo de cambio constituyen una muestra de que las causas de la última recesión no se han resuelto.

Lo anterior, porque el grueso de los voceros oficiales y oficiosos han responsabilizado al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y a sus irresponsables declaraciones por el reciente desplome de los mercados bursátiles y la histeria colectiva en los cambiarios, y si bien ello tuvo su impacto, el hecho es que las causas de la crisis se mantienen vivitas y coleando, o lo que es lo mismo: y cuando despertaron, la crisis todavía estaba allí.

Por ello, el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, advierte que debe recordarse que la Reserva Federal salió al rescate del sistema financiero y económico de Estados Unidos inyectando millonarias cantidades de dinero, con el fin de dar liquidez a un sector financiero que se encontraba ávido de dichos recursos. Este mecanismo se acompañó con una reducción histórica de las tasas de interés.

Lo anterior, apunta el CIEN, generó un periodo de dinero barato que está por terminar, salvo que la sustitución de Bernanke ubique a un presidente de la Reserva que esté dispuesto a seguir dando respiración artificial a una economía que requiere un cambio estructural profundo si desea volver a crecer de manera sostenida y sana. El endeudamiento privado fue propiciado por el crédito fácil, mecanismo que generó burbujas que siguen afectando la economía estadunidense, impidiendo su efectiva recuperación económica. La crisis del sector inmobiliario es el mejor ejemplo.

Antes de las declaraciones de Bernanke, el principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores ya exhibía una tendencia a la baja debido a situaciones de carácter local, tales como los problemas que enfrenta el sector de la vivienda así como las reacciones desfavorables en torno a la ley de comunicaciones. Aunado a lo anterior, el comunicado de la Fed provocó la salida de capitales extranjeros de nuestro país, lo que no sólo acentuó la tendencia a la baja del IPC, sino que el tipo de cambio se depreció de manera importante. Es una clara señal de que es necesario aplicar medidas correctivas para fortalecer el desempeño de nuestra economía y enfrentar de la mejor manera posible los eventos desfavorables, tanto internos como externos.

El modelo financiero muestra aspectos que no son coyunturales, sino que forman parte del diseño del modelo económico global, el cual desde hace tres décadas ha adoptado un crecimiento sustentado en el endeudamiento de los consumidores, generando una burbuja de crédito más allá de las posibilidades de consumo, explica el citado centro de investigación, y precisa que una situación similar ocurrió en la Unión Europea, la cual es eco del mismo problema: desaceleración económica e inestabilidad financiera.

Obvio es que la economía global no ha podido reactivarse, teniendo implicaciones negativas en términos de generación de empleo, y por tanto en alcanzar los niveles de bienestar social previos a la crisis de 2009. En este sentido, las medidas tomadas para el resurgimiento de la economía y el rescate bancario han carecido de éxito en su implementación, por lo que la incertidumbre financiera no es exclusivamente atribuible las declaraciones de Bernanke.

En este contexto, apunta el CIEN, México no se encuentra al margen de esta situación. El desplome de la bolsa de 17.1 por ciento con respecto al máximo obtenido a lo largo de este año y la depreciación del tipo de cambio tendrán consecuencias negativas sobre el débil desempeño de su economía. Particularmente, los efectos sobre el encarecimiento de las importaciones y el escaso crecimiento de las exportaciones determinarán el menor dinamismo del aparato productivo.

La iniciativa privada se encuentra supeditada a este magro contexto económico, que condicionará su toma de decisiones en relación con la inversión. Lo descrito limitará obtener los resultados esperados, como las tasas de crecimiento pronosticadas y, por lo tanto, la generación de empleo. Esta situación no exenta a las familias mexicanas de sus efectos, ya que lo anterior se traduce no sólo en menores oportunidades laborales y mayor desocupación, sino también en tasas de inflación superiores y, por tanto, menos poder adquisitivo, incidiendo directamente sobre su capacidad de consumo y condicionando su bienestar.

La creciente volatilidad económica y financiera, acompañada de ritmos de crecimiento económico cada vez menores, han constituido una limitante para el desarrollo mexicano, teniendo implicaciones negativas sobre su bienestar social, la capacidad productiva y la competitividad. Este contexto revela un escenario desfavorable en el desempeño de variables estratégicas de desarrollo ulterior como la inversión, el consumo privado, el empleo y los salarios, mostrando la necesidad de un cambio estructural (léase cambio de modelo económico, no parches tras parches).

Por lo que toca a la ocupación y el empleo, la desaceleración que registra la economía nacional ha comenzado a manifestar sus efectos negativos también en el sector servicios (en el que la mayoría de la población ocupada obtiene su ingreso). Así, la más reciente incertidumbre financiera sólo ha sido un detonante que refleja que los efectos de la crisis no han terminado. El dilema radica en qué tan profundas serán sus consecuencias en esta ocasión y cuál será el margen de acción de las autoridades mexicanas.

Las rebanadas del pastel

De lo efectiva que resultó la guerra calderonista contra el narcotráfico da cuenta el más reciente reporte de la ONU (Informe mundial sobre las drogas 2013): en producción de heroína, México ya tiene una capacidad 30 veces mayor a la de Colombia, y sólo es superada por Afganistán. De ese tamaño.