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El Tío Sam Husmea
Snowden pide asilo a Rusia

Debe cesar su labor, que daña a nuestro socio EU, responde Putin

No se descarta que le dé protección otro país, como Venezuela

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El presidente ruso, Vladimir Putin, en conferencia de prensa ayer en el Kremlin, durante una cumbre de gobernantes de naciones exportadoras de gasFoto Reuters
Juan Pablo Duch
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 2 de julio de 2013, p. 2

Moscú, 1º de julio.

Cancelado su pasaporte por el gobierno de Estados Unidos y ante la negativa del gobierno de Ecuador a validar un documento de refugiado para poder continuar viaje hacia el exilio, Edward Snowden, el ex consultor de la Agencia Nacional de Seguridad que reveló detalles de programas secretos de espionaje masivo en Internet, no tuvo más remedio que solicitar asilo político en Rusia.

El presidente Vladimir Putin admitió este lunes por primera vez la posibilidad de que Snowden permanezca de modo legal en Rusia, pero puntualizó: si quiere quedarse aquí, hay una condición: debe cesar su labor, que causa daño a nuestro socio, a Estados Unidos. Por muy extraño que esto suene saliendo de mis labios.

Disidente de nuevo corte

Putin respondió así a una pregunta durante la conferencia de prensa al término de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del Foro de Países Exportadores de Gas, que se celebró este lunes en Moscú.

A esta cumbre asistieron presidentes y primeros ministros de 15 países, entre ellos el mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, que realiza su primera visita a Rusia en calidad de jefe de Estado.

En vista de que Venezuela manifestó hace unos días que podría conceder asilo a Snowden, no se excluye que el ex agente de la Agencia Central de Inteligencia abandone Rusia en el avión de Maduro o en el de algún otro jefe de Estado.

Porque no parece que el Kremlin tenga muchas ganas de que Snowden fije su residencia en Moscú, aunque –en cambio– es obvio que desea sacar del punto muerto este problema, que se ha vuelto factor adicional de tensión en una relación bilateral ya de por sí deteriorada, sobre todo después de que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo hace poco que el destino del fugitivo estaba en manos de Rusia.

Por cuanto él (Snowden) se considera defensor de los derechos humanos, es de suponer que no quiera poner fin a sus actividades; por eso debe escoger un país (que le permita hacerlo) y viajar ahí, señaló Putin.

Para el mandatario ruso, Snowden ya no se siente ex agente de espionaje, sino defensor de los derechos humanos, una suerte de disidente de nuevo corte, algo así como un (académico Andrei) Sajarov, aunque tal vez en menor escala.

Snowden solicitó asilo a Rusia –una semana después de haber llegado huyendo de Hong Kong en vuelo comercial– por medio de su acompañante, en funciones de abogada, Sarah Harrison, asistente de Julian Assange, fundador de Wikileaks.

La británica Harrison se presentó el domingo sobre las 10:30 de la noche en el aeropuerto Sheremetyevo para entregar al funcionario de guardia del departamento consular de la cancillería rusa, Kim Shevchenko, la documentación necesaria.

Según trascendió, Snowden hizo la misma petición en un llamamiento a los gobiernos de 15 países, en el cual reitera que no es ningún traidor, sino simplemente asumió como un deber denunciar que los servicios de espionaje de Estados Unidos violan los derechos no sólo de sus ciudadanos, sino de países de la Unión Europea, incluso de sus aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

La gestión de Harrison parece confirmar la versión extraoficial de que Snowden no se encuentra en la zona de tránsito internacional del aeropuerto, donde nadie lo ha visto en siete días, pero su estancia en el limbo legal, sin entrar en territorio ruso, se hacía insostenible, y Rusia quiere endosar a otro país esta papa caliente, como calificó este caso un diario local.

El Servicio Federal de Migración de Rusia no ha confirmado hasta el momento la solicitud de asilo político de Snowden, pero anoche mismo se hizo una filtración interesada a The New York Times, que sirvió de globo sonda para medir la reacción de la administración Obama, impulsora de una negociación de los servicios de espionaje de ambos países sobre una posible extradición.

El director del FSB (Servicio Federal de Seguridad de Rusia), Alexander Bortnikov, y el director de la FBI (Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos, por sus siglas en inglés), Robert Mueller, sostienen contactos para encontrar una variante que, con base en el derecho internacional, satisfaga a ambas partes, hasta ahora inalcanzable.

El futuro de Snowden es ahora quedarse en Rusia o irse a otro país bajo protección personal, avión incluido, de su presidente. Parece menos probable, por amoral, entregarlo a la administración Obama bajo ciertas condiciones, como canjearlo por un connotado traficante de armas ruso encarcelado en Estados Unidos.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks