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Tendrá que vivir en el anonimato para que el Kremlin no lo deporte a Estados Unidos

Snowden, a punto de recibir los papeles para salir del aeropuerto de Moscú

Funcionarios subrayan que Rusia no ayudó al fugitivo en su salida de Hong Kong

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Asistente a una manifestación en contra de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y en apoyo a Edward Snowden, afuera del complejo Dagger, que es utilizado por los servicios de inteligencia del ejército estadunidense en Griesheim, 20 kilómetros al sur de Francfort, el pasado fin de semanaFoto Reuters
Juan Pablo Duch
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 24 de julio de 2013, p. 30

Moscú, 23 de julio.

Al cumplirse este martes un mes de su llegada a Rusia, Edward Snowden, el ex contratista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) tiene al menos lo más importante: la certeza de que no será extraditado a Estados Unidos, país que lo persigue por haber revelado detalles de sus programas secretos de espionaje masivo en Internet.

A la vez, todo puede cambiar para él si incumple la condición fijada por el Kremlin para otorgarle asilo temporal en Rusia: no causar más daño a Estados Unidos, al menos durante su estancia en territorio ruso.

El fugitivo está a punto de obtener los papeles que le permitirán salir del limbo en que ha estado todo este tiempo, oficialmente la zona de tránsito internacional del aeropuerto Sheremetyevo de Moscú, donde nadie lo ha visto, salvo el día que convocó a representantes de organizaciones no gubernamentales, diputados de la Duma y abogados para pedirles ayuda y leer una declaración.

Puede ser en cualquier momento, incluso hoy o mañana, pero en todo caso es cuestión de días, comentó este martes su asesor ruso, el abogado Anatoli Kucherena.

Snowden, a partir de que el Servicio Federal de Migración le comunique que aceptó estudiar la solicitud de asilo temporal que presentó la semana pasada, entrará en una etapa no menos ingrata y complicada que la actual.

Formalmente libre, pero en un espacio restringido y vigilado por agentes del Servicio Federal de Seguridad (el FSB que sucedió al KGB soviético), tendrá que acostumbrarse a vivir en el anonimato y con la boca cerrada.

Funcionarios rusos, en conversaciones en corto, subrayan que Rusia no le ayudó a escapar de Hong Kong, de donde llegó huyendo casi como incógnito y se quedó aquí por no poder continuar su viaje hacia el exilio en América Latina.

El Kremlin no lo entregó, a pesar de las insistentes peticiones de Estados Unidos, para demostrar que nadie presiona a Rusia –su arsenal nuclear es un buen argumento en cualquier controversia–, pero tampoco quiere estropear más la relación bilateral por defender a Snowden sin conseguir nada a cambio.

Por lo mismo, puede anticiparse sin temor a equivocarse que, al dejar el fugitivo el aeropuerto Sheremetyevo, no habrá circo mediático, cámaras de televisión ni reporteros gráficos siguiendo su recorrido por las calles de Moscú, ni conferencias de prensa o entrevistas exclusivas con nuevas revelaciones.

Hay que tomar en cuenta su seguridad, anticipa Kucherena, dando a entender que no será fácil establecer contacto con Snowden cuando, por fin, esté en libertad.

Pero si Snowden comete el error de creerse libre y hacer lo que le venga en gana, el Kremlin no dudará en deportarlo a Estados Unidos el mismo día.

Lo mejor para las dos partes es asumir un bajo perfil y buscar pronta salida de Rusia. Lo primero depende sólo de Snowden; lo segundo es más difícil por la presión que ejerce Estados Unidos sobre los países que están en las rutas para llegar a América Latina.

Sin embargo, todo indica que –más allá de los disparatados ofrecimientos de matrimonio y vivienda que, según Kucherena, no le faltan a su asesorado–, Snowden tendrá recursos suficientes para planear la ruta más segura hacia su exilio.

El experto en computación, además de la ayuda económica que pueda darle Wikileaks, que los sigue asesorando, va a recibir muchos premios como el que le dará este miércoles, por la defensa de las libertades, Transparencia Internacional: un cheque por casi 4 mil dólares.

La organización de creyentes ortodoxos rusos Pchiolki (Abejitas) exhortó a hacer donativos para Snowden, tras declarar que el pueblo ruso siempre ha sido misericordioso con aquellos que son injustamente perseguidos y maltratados. Por voluntad de Dios, Edward Snowden recibió refugio temporal en Rusia.

Y en Internet empieza a arrancar la campaña que lanzó Christian Honey, neurocientífico que trabaja en la Universidad de Oxford, Fly Edward Snowden Fly! (¡Vuela Edward Snowden vuela!) que busca recaudar 200 mil dólares para el fugitivo.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks