Sociedad y Justicia
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Lo más preocupante es que reflejan descuido y desdén del régimen pasado, dice

Penosos, lamentables y graves, los errores en los libros de texto gratuitos: Olac Fuentes

No sólo tienen faltas ortográficas, sino también una enorme cantidad de deformaciones pedagógicas

 
Periódico La Jornada
Viernes 2 de agosto de 2013, p. 38

Los errores ortográficos que presentan los libros de texto gratuitos de la SEP son penosos, lamentables y graves. Sin embargo, lo más preocupante es que son el reflejo de un descuido y desdén de la pasada administración federal, pues no sólo contienen unas 117 faltas ortográficas, sino una enorme cantidad de deformaciones de tipo pedagógico, señaló Olac Fuentes Molinar, ex subsecretario de Educación Básica.

Sostuvo que los contenidos de estos materiales no están relacionados entre sí como una propuesta de aprendizaje, ya que, por ejemplo, en los libros de español se da el mensaje de que son más importantes las sílabas que tiene un poema que su contenido, mientras en los de historia se presentan los hechos relevantes para el país de manera aburrida, recargada de datos y sin prioridades claras, lo que ahuyenta la curiosidad.

Entrevistado antes de su participación en el foro Retos y perspectivas frente a la medición multidimensional de la pobreza 2012 –organizado por la UNAM y la Secretaría de Desarrollo Social–, Fuentes Molinar indicó que este tipo de fallas se traduce en afectaciones del aprendizaje de los estudiantes de educación básica, pues los libros son la fuente primaria de su conocimiento.

El pasado 18 de julio, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Emilio Chuayffet Chemor, admitió que los libros de texto de primaria para el próximo ciclo escolar tienen 117 faltas ortográficas, lo que es un error imperdonable. Aclaró que la responsabilidad de estas fallas es de la gestión anterior, pues cuando tomó posesión del cargo los materiales estaban en proceso de impresión. La dependencia se vio imposibilitada de cancelar la impresión y enmendar las equivocaciones, pues de haberlo hecho, los libros no hubieran estado a tiempo para el inicio del ciclo escolar, pues el tiraje es superior a 238 millones de ejemplares.

El martes pasado, la subsecretaria de Educación Básica, Alba Martínez Olivé, indicó que los ejemplares se tienen que entregar a partir del 19 de agosto –fecha de inicio del ciclo escolar 2013-2014–, por lo que los defectos deberán ser subsanados por alumnos y docentes en las aulas.

“Es muy lamentable, penoso. Son libros que tienen una gran influencia, una gran distribución, que son uno de los rostros de la política educativa mexicana. No le falta razón a la SEP cuando dice que estaban en ‘disyuntiva imposible’ (para corregirlos y entregarlos a tiempo). Esperemos que la fe de erratas permita llegar con los niños para corregir eso”, enfatizó Fuentes Molinar.

Más allá de los errores de ortografía, que sólo son la punta del iceberg, lo más grave para Fuentes Molinar es que los materiales contienen una enorme cantidad de errores, de deformaciones de tipo pedagógico, de información cualitativa más amplia, y que son producto de ese clima que se dio en la administración (de Felipe Calderón).

Planteó que la SEP tiene que realizar una revisión oportuna, eficaz y de fondo de la propuesta pedagógica de primaria y secundaria. Y se pronunció porque se sancione a los servidores públicos que promovieron el clima de ahí se va.

Hace tiempo se podía discutir si los libros eran pedagógicamente mejores, gráficamente inteligentes y se buscaba gente que conociera. Pero lo que pasó con estos libros, y es bajo la responsabilidad directa del (entonces) subsecretario de Educación Básica (Fernando González, yerno de la ex lideresa magisterial Elba Esther Gordillo), es que cualquiera los hacía y los componía, en cualquier momento y a su criterio.