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Luego de 23 años, Emilio Payán se rencuentra con sus colegas Emilio Said y Ferrus

El grabado está un poco relegado; los jóvenes prefieren los medios alternativos

Amamos las placas, el papel y la tinta, pues comenzamos juntos la profesión y hemos madurado el quehacer, indica el director del taller Tiempo Extra Editores

Foto
Artistas en el taller de grabado Tiempo Extra Editores, que dirige Emilio PayánFoto Cristina Rodríguez
Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Sábado 10 de agosto de 2013, p. 5

A 23 años de distancia Emilio Payán, director del taller de grabado Tiempo Extra Editores, se rencontró con sus colegas, los grabadores Emilio Said y Fernando Cortés Muñozcano Ferrus, para editarles un conjunto de carpetas.

Ha sido un encuentro muy bonito, entre amigos, de personas que saben de grabado, que aman las placas, el papel y la tinta, ya que empezamos juntos la profesión y hemos madurado el quehacer, expresa Payán al remontarse a su primer taller en Contreras, donde llegó a trabajar Alberto Gironella. No es que se hayan dejado de ver, pero cada quien se había ido por su lado, acumulando experiencias.

Proyecto largo y satisfactorio

Said, de hecho, se inició en el arte y el grabado, gracias a Emilio Payán. Relata: Llegué al taller de Payán, que quería conocer. Platicamos, nos caímos bien, me puse a trabajar y me quedé año y medio. Saúl Villa les dio un curso intensivo.

“Payán –continúa Said– me abrió las puertas de su taller donde, además de permitirme el acceso y uso de todos los materiales, así como el aprendizaje de las técnicas, de alguna manera también me abrió la puerta a los conocimientos de los artistas que en ese momento trabajaban y pasaban por allí.

Estoy convencido de que ese año y medio o dos años que estuve aprendiendo las técnicas y desarrollando en el taller de Payán, fue decisivo para que decidiera dedicarme al arte, luego estudiar en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y, con posterioridad, abrir mi propio taller.

Durante 16 años que duró su taller, Said editó tanto obra personal como la de artistas de diversas generaciones. Ese proyecto largo y satisfactorio vino a ser una gran escuela para el artista. Si lo cerró hace unos meses fue porque deseaba dedicarse más a su propia obra: “Entendí que el taller de grabado es tan múltiple como el artista. En realidad, el trabajo de taller para mí siempre fue una actividad paralela a mi producción personal, como una extensión de mi trabajo.

Me involucraba en resolver técnica y conceptualmente la obra de otros artistas, de hacer ediciones, proyectos de gráfica más allá de los formatos tradicionales, como un laboratorio experimental de gráfica pero funcionando perfectamente de manera profesional. Me sigue gustando mucho la misión del taller y en un futuro cercano lo abriré bajo otro parámetro, en otro espacio físico.

La gráfica siempre ha estado presente en la producción de Said, cuya pintura reciente ahora es sobre metal, es decir, aluminio con pintura automotriz horneada u óleo sobre bastidores de ese metal. “Trabajo algunas series simultáneas paralelamente en gráfica y pintura. Mi trabajo tiene que ver con la resignificación de ciertos conceptos, como mapas, ciudad, nomadismo, tránsito.

“En fin, lo que hago es articular de manera coaxial las series de pintura y gráfica para entablar un discurso al respecto. Las piezas se engloban en una gran serie titulada Double garden, que me remite a la idea del espacio privado, a las sutilezas que suceden paralelamente en la obra y en el individuo”. Said ha empleado técnicas como aguatinta en tres placas de grabado y punta seca sobre aluminio. A partir de la suma de placas, busca crear una polifonía.

Edición de un bestiario

Respecto de Fernando Cortés Muñozcano, Ferrus, Payán le editó un bestiario, cuyas ilustraciones sacó de un Larousse ilustrado de 1912, consistente en 12 grabados sobre fierro, con textos nuevos añadidos. Van a ser un total de 46 piezas.

El artista, quien cuenta con la beca del Sistema Nacional de Creadores, trabaja mucho con la palabra, ya que es proclive a lo literario. También tuvo un taller llamado La Buena Impresión, donde editó a Alberto Gironella y Gilberto Aceves Navarro.

Apunta que se sigue haciendo grabado en México, con técnicas tradicionales. Sucede, dice, que este medio está un poco relegado en relación con las técnicas que a la juventud le gusta más hacer: los medios alternativos.

Para Ferrus, el gremio de los artistas gráficos es de lo más unido, porque todos nos conocemos. Aparte son lenguajes muy específicos. No es lo mismo un pintor que trabaja solo en su taller, porque nosotros necesitamos uno del otro. Cerré La Buena Impresión, porque estaba solo en mi taller.