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El juicio, una farsa y un golpe a la libertad de expresión: defensores de derechos civiles

Sentencian a Manning a 35 años de cárcel; pedirá indulto a Obama

Si el presidente niega el perdón cumpliré sabiendo que a veces uno tiene que pagar un alto precio para vivir en una sociedad libre, dice el filtrador de Wikileaks

Causará baja deshonrosa del ejército

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El soldado Bradley Manning poco antes de escuchar la sentencia al concluir su consejo de guerra, que se desarrolló en el Fuerte Meade, en MarylandFoto Reuters
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David Coombs, abogado defensor de Bradley Manning, ayer en rueda de prensa en Hanover, Maryland, tras darse a conocer la sentencia contra el soldado estadunidenseFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 22 de agosto de 2013, p. 22

Nueva York, 21 de agosto.

Bradley Manning fue sentenciado a 35 años de cárcel por una juez militar en el proceso por la mayor filtración de documentos clasificados de la historia, al culminar su consejo de guerra que hoy fue denunciado como una farsa de la justicia y un golpe peligroso a la libertad de expresión por defensores de libertades civiles y constitucionales.

La sentencia es la más larga ordenada para un acusado de filtración de secretos oficiales a los medios y al público. Manning es uno de siete casos promovidos por el gobierno de Barack Obama conforme a la Ley de Espionaje de 1917 contra denunciantes dentro del gobierno; sólo hubo tres casos en todas las presidencias anteriores combinadas.

La juez Denise Lind aparentemente decidió sobre una sentencia intermedia entre la solicitada por abogados del gobierno de por lo menos 60 años, y la defensa a favor de no más de 20 (ya que Manning se había declarado culpable de algunas de las violaciones previo a su consejo de guerra). La pena máxima que enfrentaba era de 90 años de prisión. Lind también ordenó la remoción de rango militar al más inferior y su baja deshonrosa de las fuerzas armadas.

La defensa apelará

Voy a estar bien, dijo Manning suavemente a su abogado defensor David Coombs al escuchar la sentencia en una sesión que duró unos cuantos minutos. Coombs dijo a periodistas pocas horas después que él y los otros abogados defensores estaban sorprendidos por la severidad de la sentencia y declararon que no sólo apelarán, sino que la próxima semana solicitarán que el presidente Obama indulte a Manning.

Coombs dijo que la solicitud incluirá una apelación personal de Manning al presidente que afirma: cuando opté por divulgar información clasificada, lo hice por amor a mi país y mi sentido de deber a otros. Si usted niega mi solicitud de indulto, cumpliré mi tiempo sabiendo que a veces uno tiene que pagar un alto precio para vivir en una sociedad libre.

La condena de Manning será evaluada automáticamente por un general encargado de estos asuntos en la región de Washington, y después por un tribunal militar de apelaciones que puede modificar o revertir la sentencia. A la vez, la condena será reducida por poco más de tres años al restar el tiempo que Manning ha permanecido detenido antes del juicio (fue arrestado en Irak en 2010), más 112 días que la juez ordenó fueran restados al determinar que fue maltratado durante los primeros meses de su encarcelamiento (el relator especial sobre tortura de la Organización de Naciones Unidas había calificado esas condiciones de crueles e inhumanas). Dentro de las leyes de la justicia militar, Manning podría solicitar su libertad condicional después de cumplir unos 7 años de la sentencia (y si le es negada, la puede solicitar cada año posterior), informó su abogado.

Manning fue declarado culpable por esta misma juez en julio por varias violaciones, incluidos cargos dentro de la Ley de Espionaje, por filtrar más de 700 mil documentos clasificados militares y diplomáticos al sitio Wikileaks, el cual después difundió esta información a través de periódicos selectos, entre ellos La Jornada.

El material más alarmante que filtró fue un video de un ataque de helicópteros estadunidenses en Irak en 2007 que resultó en la muerte de civiles, incluidos dos periodistas de la agencia Reuters. Además, había cientos de miles de informes de batallas y acciones, archivos sobre los reos en Guantánamo y cientos de miles de cables diplomáticos, incluidas comunicaciones de la embajada de Estados Unidos en México y otras partes de América Latina.

Desde que comenzó el consejo de guerra el argumento del gobierno era que Manning había traicionado a su país, y era obvio que deseaba usar el caso, y la condena más severa, para enviar un mensaje a cualquiera que se atreviera dentro del gobierno a intentar algo parecido. Sin embargo, por coincidencia, el tribunal se encuentra justo en el Fuerte Meade, sede de la Agencia de Seguridad Nacional, que ahora está en el centro de un intenso nuevo debate provocado por las filtraciones del ex contratista de esa agencia Edward Snowden a los medios.

Manning ha mantenido que su única motivación era detonar un debate público sobre las políticas bélicas de su país en Irak y Afganistán. Antes de comenzar las audiencias para determinar su sentencia, Manning se disculpó por el daño a su país y a personas por las consecuencias no intencionales de sus actos, pero no se disculpó por el acto mismo ni por su justificación. Afirmó que aunque había padecido problemas personales cuando filtró los documentos, asumía la responsabilidad de sus acciones, ya que entendía lo que estaba haciendo y las decisiones que tomé.

Defensores de libertades civiles y constitucionales denunciaron no sólo la sentencia, sino todo el proceso judicial en contra del soldado, entre ellos la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), la organización nacional más influyente en defensa de libertades civiles. Ben Wizner, del ACLU, declaró que cuando un soldado que compartió información con la prensa y el público es castigado mucho más severamente que otros que han torturado a prisioneros y matado a civiles, algo está seriamente mal en nuestro sistema de justicia. Agregó que un sistema legal que no distingue entre filtraciones a la prensa en el interés público y traición contra la nación no sólo producirá resultados injustos, sino que privará al público de información crítica que es necesaria en el rendimiento de cuentas democrático.

Concluyó que este es un día triste para Bradley Manning, pero también... para todos los estadunidenses que dependen de denunciantes valientes y una prensa libre para un debate público plenamente informado.

El Centro por Derechos Constitucionales (CCR) repudió el proceso entero: estamos indignados de que un denunciante y un patriota haya sido sentenciado conforme a la Ley de Espionaje. El gobierno ha estirado esta ley arcaica y desacreditada para enviar una advertencia inconfundible a denunciantes potenciales y periodistas dispuestos a publicar su información. Sólo podemos esperar que la valentía de Manning continúe inspirando a otros que atestiguan delitos de Estado a denunciarlos, indicó el CCR.

Calificó el juicio de farsa judicial que fue un asalto frontal contra la Primera Enmienda (que garantiza la libre expresión), con el gobierno buscando equiparar actos de denuncia con espionaje. Añadió que es una burla de la justicia que Manning, quien ayudó a poner bajo la luz la criminalidad de las fuerzas estadunidenses en Irak y Afganistán, sea castigado mientras los supuestos responsables de los crímenes que reveló ni siquiera son investigados.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks