Opinión
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En el Chopo

33 años después

E

l 18 de octubre de 1980 un amigo, Arturo Saucedo, me dijo: Hay un tianguis donde intercambian y venden discos de rock. Está en el Museo del Chopo. Este fue el primer contacto de Abraham Ríos Manzano con lo que posteriormente sería el Tianguis del Chopo. Aunque la convocatoria inicial no fue exclusiva para rock, los roqueros hicieron suyo el espacio. Los primeros en llegar fueron los progresivos y los bluseros.

En mayo de 1986, Abraham fue parte del primer Comité del Tianguis que tuvo una función básica en ese momento: las negociaciones con las autoridades de la delegación, quienes nos querían ver en el fondo del mar, mientras que nosotros queríamos la permanencia. Cosa que se logró con mucho trabajo, como andar la famosa caravana: en la calle de Chopo, un estacionamiento, la ESCA, Arquitectura, alameda de Santa María. Después, sorprendimos a las autoridades delegacionales porque descubrimos la calle de Oyamel. De esa zona fabril salen en febrero de 1988 y ese mismo mes llega el Tianguis del Chopo a su actual domicilio.

Actualmente, el Chopo es muy diferente, acepta Ríos Manzano. “Es el reflejo de los jóvenes que descargan todo por Internet: música y lecturas. Pero al principio el Chopo era viniles, kct’s, cd’s. Había revistas y libros; éramos, en su mayoría, universitarios. Los punketas fueron los siguientes que se incorporaron. A 33 años de distancia ves que los productos que se expenden en el tianguis los puedes encontrar en cualquier lado.”

Entonces, cuál es la característica actual del Tianguis del Chopo, se pregunta Abraham. La congregación. La convocatoria. La gente hizo, desde hace tiempo, al Chopo su lugar. Eso les gusta, venir a su lugar. El tianguis va más allá de un fenómeno de ventas. Y se debe contemplar algo básico: los jóvenes. Mucho de esto, Abraham lo consigna en su libro Tianguis Cultural del Chopo, una larga jornada, que va en su segunda edición..

Le Cigarra, debut; La revo, regreso

Duermevela es el nombre del disco debut de Le Cigarra y sus Cronopios anaranjados; producción donde quedaron atrapados sonidos nostálgicos; voz con sabor a tristeza, a desesperanza, pero con pinceladas amorosas y provocativas. Las letras son cuadros que van de la protesta encubierta en metáfora, a la confesión vivencial. Once rolas para escucharse y una portada –del maestro Manuel Ahumada– para conservarse. De Guanatos, llega un ep de La Revo –apócope de La Revolución de Emiliano Zapata, exitosa banda setentera– encabezada, obvio, por Javier Martín de Campo. Son cuatro canciones donde se muestra por donde anda La Revo y su un hilo conductor: rock/blues bien tocado.