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La protagonista de Pueblerina regresa a la pantalla grande con Ramona, de Giovanna Zacarías

A la muerte hay que mandarla como canica pa’ fuera, afirma Columba Domínguez

Un director que experimenta actuar puede entender la fragilidad de los actores, señala la realizadora

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Columba Domínguez y Giovanna Zacarías durante el rodajeFoto cortesía Imcine
 
Periódico La Jornada
Lunes 14 de octubre de 2013, p. a12

El nombre de Columba Domínguez (Guaymas, 1929) está escrito en las páginas de la historia del cine mexicano: fue una de las primeras actrices en la llamada época de oro.

Este año recibió en Bellas Artes el Ariel de Oro, que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Ahora se dedica a pintar, pero se dio el tiempo para aparecer en lo que es su cinta más reciente, Ramona, primer cortometraje de la también actriz Giovanna Zacarías, quien asegura a La Jornada que siempre tuvo la inquietud de hacer cine, pero atrás de la cámara.

El filme, recientemente finalizado, narra la historia de Ramona, una campesina de 80 años, que un día pone de cabeza al pueblo al anunciar que pronto morirá. Con la noticia, muchas personas se acercan para despedirse de ella y mandar recados a sus difuntos. Ahora Ramona está tan ocupada tomando los mensajes que se llevará, que ya no tiene prisa por irse.

Columba Domínguez (Ramona) dijo que se trata de un personaje muy hermoso, porque a “la muerte hay que mandarla como si fuera una canica ¡pa’ fuera! Lo único importante de esto es que esta obra me recuerda mitologías o relatos y le llega un poco a esas antiguas leyendas en que las personas preparaban su otro viaje”.

Una cineasta valiente

Domínguez, reconocida por películas como Pueblerina o La perla, dijo de Zacarías que, como directora, es muy talentosa, pero también graciosa, bonita y de buen gusto; se necesita ser muy valiente, para que siendo tan joven se lance a dirigir una obra como ésta.

Luego de hacer tablas, Giovanna Zacarías ingresó a estudiar guión al Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), que le sirvió para concretar su primer proyecto como directora, el cual fue apoyado por el Instituto Mexicano de Cinematografía y en el que también participan los actores Roberto Sosa (padre) y Mónica del Carmen.

Un director que ha experimentado el proceso de actuar puede entender y vivir en carne propia la fragilidad de los actores. Es una herramienta extra a su labor. Estar del otro lado me ha dado una perspectiva distinta. No es fácil encontrar a un buen actor. Como histrión, debo de confiar ciegamente en mi director, pero ahora también pienso, a partir de esta experiencia, que deseo tener actores en los cuales confiar plenamente, comenta Zacarías en entrevista.

Asegura que desde hace tiempo tenía la necesidad de ampliar mis horizontes. Seguí mi instinto y entré a estudiar al CCC, en medio de una crisis existencial y hacerlo me reconstruyó. Me di cuenta del proceso inverso de la creación del personaje en el guion y del potencial de la palabra al escribir historias... Algunas personas tienen un estigma muy fuerte hacia los actores. A mí al principio me daba vergüenza externar que había escrito una historia. Algunos de mis compañeros de clase, con los que compartí ese proceso me daban su opinión acerca de mis ideas y gracias a ellos obtuve seguridad para saber que debía, o que podía crear cosas maravillosas, divertidas o entrañables y que lo más importante era defender las ideas y llevarlas a cabo.

Sobre trabajar con Columba Domínguez, comenta: “Me puse a investigar todo sobre su vida. Ví y leí lo más que pude y después, gracias al productor Roberto Fiesco, pude tener un acercamiento. Debo admitir que me impuso conocerla; por lo que representa. Además de que tiene un carácter duro, que era lo que yo necesitaba para Ramona. Hablaba sin rodeos con Columba de lo que necesitaba. Ella es directa y proponía cosas y yo algunas otras. Toda aportación para mí es bien recibida, si no cambia el sentido de la historia. Al pasar los días nos fuimos abriendo y terminé maravillada con ella. Ya desearía yo llegar a esa edad con esa maestría ante cámara. Bien dicen que lo que bien se aprende nunca se olvida, y ella es como esa chamaca de (la cinta) Pueblerina”.

Pilar del filme

La actriz afirma que el guion es el pilar de la película, sobre el cual todos trabajan y que hasta un mínimo cambio es necesario que lo sepa cada miembro del equipo. He aprendido que la película no sólo es llegar a la filmación, parte en la que yo siempre me he quedado. Ahora me interesa mucho saber de los procesos de posproducción los cuales desconozco y creo que es necesario saber.

Para Zacarías, Ramona, que cuenta con la producción de Roberto Fiersco, “es como un hijo y si te queda bonito o feo, hay que quererlo y defenderlo. Admiro y respeto demasiado a todos los directores con lo que he tenido el privilegio de trabajar y al día de hoy te puedo decir que el nombre de ‘directora’ me queda grande. Pienso que tengo muchas cosas más que aprender y que ha sido un privilegio poder contar una historia que lo único que prentende es que el público pueda verla”.