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En 2010, la dependencia ordenó un sondeo para conocer a los maestros mexicanos

Más docentes obtuvieron su plaza por mediación de la SEP que por herencia, revela encuesta

Con licenciatura normalista o universitaria, más de la mitad de los profesores; 11.2%, con posgrado

 
Periódico La Jornada
Domingo 20 de octubre de 2013, p. 11

Las cabezas del Pacto por México y grupos como Mexicanos Primero han vendido la idea de que la reforma educativa tiene como finalidad esencial que el Estado recupere la rectoría sobre el sistema educativo. Hasta ahora los contenidos de la educación han estado ausentes del debate, centrado en el manejo de las plazas docentes.

En 2010, la Secretaría de Educación Pública, a través de la Universidad Pedagógica Nacional, encargó una larga y detallada encuesta para conocer a los maestros mexicanos. El documento se llamó Disposición de los docentes al desarrollo profesional y actitudes hacia la reforma educativa y ofrece un retrato de los docentes que hoy se oponen a la reforma peñista.

Contra la extendida idea de que la mayor parte de los maestros obtuvieron sus plazas por herencia o por intervención del sindicato, la encuesta realizada por Ipsos Public Affairs indica que fueron más los profesores que obtuvieron sus plazas por intermediación de la propia SEP o de la autoridad educativa.

En esta situación se encuentra 28.1 por ciento de los docentes, frente a 21.7 que la obtuvo por medio del sindicato. El resto obtuvo el empleo al egresar de la escuela normal (28.9 por ciento), por concurso (7.9 por ciento) y sólo 13.5 por otros mecanismos (herencia, compra, etcétera).

En la encuesta se dividió a los docentes de educación básica en tres grupos, según sus años de servicio (de 0 a 10 años, de 11 a 22 y de más de 23 años). Al examinar los datos a partir de la antigüedad de los docentes hay sorpresas. Felipe Calderón (la encuesta se realizó dos años antes de que terminara su sexenio) presumía que con su gobierno había terminado la venta de plazas. Sin embargo, 21.6 por ciento de los maestros con menos de 10 años de servicio afirmó haber obtenido la plaza por herencia o compra, en tanto que en el caso de los de mayor antigüedad (23 años o más), el porcentaje se reduce a 5.8.

La nostalgia del dirigente del PRD, Jesús Zambrano, por las movilizaciones magisteriales de los años 80 del siglo pasado puede tener relación con que los maestros que protestan en más de 20 entidades del país son ya otra generación: la edad promedio es de 40 años y un tercio, en esta década, está en condiciones de jubilarse.

Pese a los avances en materia de género, la profesión docente sigue siendo mayoritariamente femenina, pues siete de cada 10 maestros son mujeres (en el nivel de secundaria las cosas se emparejan y los docentes hombres son 47 por ciento).

Los epítetos que se han lanzado contra los maestros a raíz de sus movilizaciones no tienen sustento en la realidad. La inmensa mayoría cuenta con licenciatura y 66 por ciento participó en cursos o talleres de actualización en los dos años previos al levantamiento de la encuesta.

Según el estudio, es también robusta la mayoría de profesores que se consideran de clase media: ocho de cada 10 tienen casa propia, tres cuartas partes computadora en casa y 63 por ciento poseen automóvil.

Aunque muchas de las acciones que los recientes gobiernos han tomado en materia educativa se basan en recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México está lejos del promedio de alumnos por maestro de los países que integran el organismo (16 alumnos). Según la encuesta de la SEP, tres cuartas partes de los maestros atienden a más de 25 alumnos.

A pesar de ser los peor pagados de los países de la OCDE, sólo 15 por ciento realiza otras actividades remuneradas, la mayoría en el comercio y el desem­peño de otros oficios. Quizá entre las razones para que no realicen otras actividades remuneradas pese a los bajos salarios estriba en que 60 por ciento de ellos dedica más de seis horas fuera de la escuela a la preparación de sus clases.

El cambio generacional es evidente cuando se mira el dato de los que sólo cuentan con la formación de normalistas (19.3 por ciento), un grupo de edad que se jubilará en esta década.

Calificados como maistros en muchos medios de comunicación, 54.7 por ciento de los docentes mexicanos tienen una licenciatura normalista, 13.5 una licenciatura universitaria y 11.2 estudios de posgrado.

¿En quién confían los maestros? No en sus autoridades ni en su sindicato. La mitad no tiene ninguna confianza o posee confianza moderada en las secretarías de educación estatales. Con relación al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación la cifra es de 54.7.

Quizá como resultado de su formación laica, 27.9 por ciento de los maestros no confía en los sacerdotes y a 36.8 por ciento le son indiferentes. Sólo 6.8 por ciento confía en los políticos y 25.6 en los sindicalistas.

Los maestros, un sector muy heterogéneo a juzgar por los datos del estudio, también están divididos en relación con el examen de ingreso al servicio docente: la mitad lo rechaza o está parcialmente de acuerdo.

La mayor parte de las preguntas de la encuesta multicitada tiene que ver con la disposición de los maestros a participar en cambios en el sistema educativo. En términos generales, las reformas y disposiciones encaminadas a brindarles mayores oportunidades de formación y actualización son bien valoradas. Sólo que esta vez no les preguntaron.