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El cubano tocará mañana en el Festival de Almas de Valle de Bravo

Ibrahím Ferrer: crecí oyendo de cerquita el sonido de las cuerdas

El Buena Vista es historia, no como lo presentan ahora, afirma

Arturo Cruz Bárcenas
 
Periódico La Jornada
Martes 29 de octubre de 2013, p. a10

El Buena Vista Social Club es historia, y lo que se presenta ahora como tal no lo es. Queda lo maravilloso que hacen por su lado Omara Portuondo y Eliades Ochoa, por ejemplo, expresó en entrevista Ibrahím Ferrer Junior, hijo del legendario cantante del mismo nombre. Se encuentra de visita en México para ofrecer un único concierto, mañana miércoles, en el contexto del Festival de las Almas de Valle de Bravo.

A los 56 años hizo un balance de sí mismo: “Decir que estoy bien sería una autosuficiencia; decir que estoy mal, un pesimismo. La verdad es que me encuentro normal, lleno de júbilo por todo lo que estoy haciendo y que trato de hacer mejor cada día para no defraudar a quienes me siguen. Todo porque es muy grande el legado de mi padre, de quien nunca voy a ser igual, y no quiero tampoco llegar a ser como él. El maestro es maestro y el alumno es alumno, siempre.

Yo espero poder enseñar a otros lo que me enseñó mi padre.

Grandes, los iniciadores

Medita sobre una pregunta y expone: Buena Vista fue una historia. ¡Fue! Quedan algunos que formaron parte de él, pero lo que fue ya no es, que fue lo que se integró con Ry Cooder, Ibrahím, Compay Segundo, Puntillita, Pío Leyva, Rubén González, Eliades. Ese fue el Buena Vista, y no puede ser algunos residuos. Los que hicieron al grupo fueron grandes. Ahora bien, lo que Omara haga siempre lo hará bien. Pero el Buena Vista no tiene comparación en la historia.

Ibrahím hijo fue muy esperado por su papá, luego de que la familia creció con cinco hijas; el sexto fue el vencido: Ibrahím. Para él, con el Buena Vista se descubrió sólo algo de la enorme riqueza musical de Cuba. Pero hay más, y querer hacer lo mismo con otras tradiciones sonoras, precisó, es como querer bailar en casa del trompo, como decimos en la isla. Lo descubierto lo fue y ya, porque el reggaetón no viene de Cuba, donde sí está el son, el cha cha cha, que lo hizo Jorrín; está el danzón, que fueron creados en Cuba. Cada uno quiere tomar un ritmo diferente, como la timba, la salsa, que no existe como ritmo; de Puerto Rico es la salsa romántica, y de Venezuela, pero en Cuba no. De otros países es Gilberto Santa Rosa, Willy Chirinos; ahora está la puertorriqueña Amaranta. Se le dio ese nombre de salsa romántica para poder introducir el son.

Agregó que está haciendo música cubana llevada a una forma más moderna, más actualizada, mezclándola un poco con jazz latino. Mi base es el son tradicional. No soy amante de eso que llaman timba, de la salsa como ritmo; prefiero un son montuno. No me gusta mezclar mucho. Si le vas a dar algo a la gente dáselo como es. Son, son. Jazz latino, jazz latino.

Foto
Ibrahím Ferrer JuniorFoto Cortesía Lado B

La verdad es que su disco más reciente “es un híbrido que se llama Mío muy mío, con el que rindo homenaje al país que me recibió, Argentina... ¿por qué México no? México encanta y siempre he querido venir a vivir acá. Lo conozco en sus raíces, lo mismo que si me dicen Tampico o Monterrey e Isla Mujeres. Hay sitios donde he pescado y nadado. Tienen una cosa: la revolución más grande que se ha hecho. Tienen una de las músicas de las más oídas en el mundo y no se da un Grammy sin que compita un mexicano.

El bolero es de ustedes, aunque surgió en Cuba. Tienen a Tin Tan. Me la paso viendo películas de aquí; me he mamado más de cien películas, de niño, porque ahora no tengo oportunidad de ver televisión, pero antes, en mis tiempos de ocio, me encantaba.

Un día decidió abandonar su carrera de ingeniero naval para radicar con los argentinos. Es el vocero del documental Buena Vista Social Club; fue líder de los cubanísimos Ron y Son y La Habana Vieja, restaurantes para comer y oír música. Todo sabroso. Fue conductor del programa de televisión Son de todos. Ha estado en los principales festivales de son y latin jazz de Europa.

Su primer disco solista fue Son para ti, con temas clásicos de la música cubana, al que siguió Al son de un homenaje, con composiciones de cubanos radicados en Argentina, que lo hizo merecedor del Premio Gardel 2008. Su tercera producción se llama Mío muy mío, con el que subraya una idea personal.

¡Me encanta el jazz; el reggaetón, no! Yo crecí con la música de mi papá y de sus amigos, con el sonido de las cuerdas muy cerquita. Y el piano... ¡fundamental!

Un factor que lo hizo ser músico es haber sido marino. “El mar no me marea, sino los aviones. En los barcos me dediqué más a trabajar que a pensar. Quiero decir que eso de que en cada puerto un amor es mentira, porque por lo regular llegas y al otro día te tienes que ir. Me agrada mi casa. Eso de salir a trabajar es una necesidad, y llevo 13 años de allá para acá. La banda que ahora me acompaña es un híbrido: Raúl Monteagudo, arreglos, piano y coros, cubano; Wilbert García, percusión cubana; Sergio Morán, batería, argentino; Martín Morales, bajo, guitarras y tres, argentino; Raunier Zulueta, percusión menor y coros, cubano; Raúl Chateloin, saxo y coro, cubano; Jorge Ceruto, trompeta, cubano, e Ibrahím, voz y dirección general, como el capitán de un barco.