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El régimen buscaba depurar de influencias marxistas los sectores intelectuales

La dictadura argentina creó listas negras para una limpieza ideológica

Había toda una estructura para decidir quién era contratable en la administración pública

Juan Gelman, Leonardo Favio, Fernando Pino Solanas y Eduardo Galeano, figuras marcadas

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Los escritores Eduardo Galeano y Juan Gelman, así como el cantante Leonardo Favio, aparecen en las listas negras de la dictadura argentina que fueron encontradas el lunes pasado en un edificio de las fuerzas armadas. El Ministerio de Defensa dio a conocer ayer más nombres de artistas e intelectuales señalados por los militares. Las imágenes son de archivoFoto Francisco Olvera, María Luisa Severiano y Malinalli Galván
Stella Calloni
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 8 de noviembre de 2013, p. 22

Buenos Aires, 7 de noviembre.

María Elena Walsh, Nacha Guevara, Luis Brandoni, Leonardo Favio, Osvaldo Pugliese, Fernando Pino Solanas, Horacio Guarany, Lidia Lamaison, Eduardo Galeano, Juan Gelman, Roberto Tito Cossa, Osvaldo Dragún y Jacobo Timerman, figuran entre cientos de artistas, escritores y periodistas incluidos en las listas negras encontradas en el sótano del edificio Cóndor de las fuerzas armadas, cuya existencia fue dada a conocer el lunes pasado por el ministerio de Defensa.

La depedencia publicó hoy tres listados que muestran los criterios de la dictadura militar (1976-1983) para integrar sus nóminas de perseguidos.

En los tres listados publicados en la página del Ministerio de Defensa aparecen figuras como la actriz y directora de teatro Norma Aleandro; los actores Lidia Lamaison, Alfredo Alcón, Héctor Alterio, Federico Luppi, Luis Brandoni, Víctor Laplace; el cantautor Víctor Heredia; el pintor, muralista y grabador Antonio Berni; los cantantes Mercedes Sosa, Nacha Guevara, Horacio Guarany; la poeta, escritora y compositora María Elena Walsh; el director de cine, actor y cantante Leonardo Favio; el compositor de tangos Osvaldo Pugliese; el cineasta y político Fernando Pino Solanas; el escritor de literatura infantil, actor y director de teatro, Hugo Midón, entre muchos otros.

También figuraban el escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien estaba en Argentina, el poeta Juan Gelman, el escritor Julio Cortázar, el también escritor y director de teatro Roberto Tito Cossa, el dramaturgo Osvaldo Dragún, periodistas como Rogelio García Lupo, quien estuvo en los primeros tiempos de Prensa Latina, y Jacobo Timerman.

Muchos de estos nombres ya figuraban el listado de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que actuó entre finales de 1973 hasta el golpe militar del 24 de marzo de 1976 y que participó activamente en la dictadura.

Es importante aclarar que existían (y deben estar en alguna otra parte) listas de trabajadores, estudiantes, profesionales, militantes. periodistas, entre los cuales hay más de cien desaparecidos que no figuran en las listas dadas a conocer hoy.

De hecho, al instalar el general Juan Carlos Onganía una dictadura el 30 de junio de 1966 y que se extendió hasta el 7 de junio de 1970, ocurrió la noche de los bastones largos, cuando intervinieron en las universidades, y se basaron en listas negras de estas características para limpiar de influencias marxistas a los sectores académicos, la mayoría de los cuales partieron al exilio, provocando una enorme pérdida al país.

Este descubrimiento del Ministerio de Defensa viene a ratificar la existencia de listas en todos los sectores de la sociedad, y en este caso también se puede acceder a la metodología utilizada por el régimen para la elaboración de las llamadas fórmulas para catalogar a las personas, que iban de la Fórmula 1 sin antecedentes ideológicos marxistas, hasta la 4, que era en la que figuraban quienes tenían antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública y señalan que no se le proporcione colaboración, sea auspiciado por el Estado, etcétera. Es decir, los de mayor peligrosidad.

En este aspecto el Ministerio de Defensa destacó que es falso que las listas negras hayan tenido sólo incidencia en la contratación dentro de organismos estatales dado que, entre los hallazgos, se cuenta una disposición que dice que corresponde aclarar que los medios privados de comunicación social no tienen ninguna limitación al respecto. Pero no funcionaba así.

Ningún medio de comunicación privado se animaba a contratar a alguien señalado como Fórmula 4 por la dictadura, señaló Defensa en un comunicado de prensa.

La Fórmula 2 correspondía a personas cuyos antecedentes no permiten calificarlo desfavorablemente desde el punto de vista ideológico marxista y Fórmula 3, a quienes –a criterio del régimen– registraban algunos antecedentes ideológicos marxistas pero los mismos no son suficientes para que se constituyan en un elemento insalvable para su nombramiento, promoción, otorgamiento de beca, etcétera.

Para confeccionar estas listas negras las juntas militares crearon un organismo coordinador que era el Equipo Compatibilizador Interfuerzas (ECI), integrado por cada una de las tres armas, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y representantes de la Secretaría de Información Pública (SIP).

Este organismo debía definir los criterios para calificar a las personas y armaba los listados. Otra de sus tareas era actualizarlos y podía trasladar a alguien de la Fórmula 1 a la 4.

La primera lista negra de este sector encontrada ahora data del 6 de abril de 1979 y contiene 12 páginas que agrupan en total 285 nombres, todos con la calificación Fórmula 4, y el detalle de la profesión de cada persona, de acuerdo con el Ministerio de Defensa.

El segundo listado está actualizado al 31 de enero de 1980 e incluye 331 nombres con la calificación de Fórmula 4. En este caso al comenzar se hacen una serie de recomendaciones de acuerdo con los antecedentes.

Hay una advertencia de acuerdo a la cual estos antecedentes constituyen elementos de orientación, no de prueba; son para conocimiento exclusivo del destinatario y/o de quien correspondiere por razones de cargo; no deben ser divulgados al causante o terceros y su divulgación está penada por el Código Penal, el Código de Justicia Militar y leyes concordantes.

Tampoco se permitía copiarlos y se ordenaba incinerarlos.

Algo muy importante de destacar es que los documentos encontrados permiten analizar el cambio producido en la junta militar que estaba a cargo del gobierno de facto tras la guerra de Malvinas, donde se destaca la necesidad de marcar una transición hacia la vida institucional plena del país, lo que surge de la SIP, con fecha del 21 de septiembre de 1982.

Se aconseja, además, evitar medidas y actitudes oficiales que atenten contra esa imagen en el campo de la comunicación y recomienda permitir trabajar en los medios de comunicación social administrados por el Estado a personas que habían sido catalogadas en la Fórmula 4, como refiere el comunicado del Ministerio de Defensa.

En esta etapa la Junta Militar decide proceder en forma gradual a desafectar personas (del listado de Fórmula 4) siguiendo el criterio propuesto para la variante 2 de la SIP. Para entonces 199 personas que continuaban incluidas en Fórmula 4 entre finales de 1982 y mediados de 1983, pasaron a ser contratables dentro de la administración pública. En 1983 quedaban 46 personas en Fórmula 4, pero no alcanzarían a sacarlas porque vendrían los comicios que en octubre de ese año culminarían con la elección del primer gobierno de la transición a la democracia, que asumió a finales de ese año.

“Más allá de los nombres que allí figuran, que son muchos e importantes, lo que demuestran estos documentos es la estructura que organizaron los dictadores para garantizar una limpieza ideológica en los medios de comunicación, en los teatros, en los cines, y evitar así que se desviara el mensaje único de la dictadura”, señala la agencia oficial Télam.