Opinión
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Humo del tabaco
E

n el Día Mundial del Niño (20 de noviembre), que instauró la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 1954 y cuyo último fin es el bienestar de los niños en nuestro planeta, se ha planteado como objetivo primordial mejorar la salud en la infancia en todo el mundo.

En muchos de nuestros países, uno de los principales ámbitos para mejorar la salud infantil está relacionado directamente con la exposición de los pequeños al humo del tabaco.

Por todos es conocido que el humo del tabaco genera y potencia enfermedades que repercuten directamente en el estado de salud de las personas, fundamentalmente, en los más pequeños.

La mayoría de los progenitores adictos al tabaco reconoce que más de alguna vez fuma en presencia de sus hijos, lo que da como consecuencia que cerca de 50 por ciento de los niños estén expuestos a diario al humo ambiental del tabaco en su propia casa, una circunstancia que puede perfectamente prevenirse, aseguran los expertos.

Los niños son mucho más susceptibles que los adultos a los tóxicos presentes en el humo del tabaco. Los pequeños expuestos a éste presentan un aumento considerable del riesgo de padecer enfermedades tanto pulmonares como otras en comparación con los niños no expuestos a esos tóxicos. En este sentido, alrededor de 80 por ciento de los casos de asma persistente se desarrolla antes de cumplir los seis años de edad.

Las principales enfermedades causadas directamente por el humo del tabaco en los más pequeños son todas las asociadas con el sistema respiratorio. Los pequeños expuestos al humo del tabaco presentan un aumento de 15 por ciento del riesgo de padecer asma en relación con los no expuestos. De esta manera, la presencia de partículas pesadas en el humo del tabaco es también responsable de la hiperreactividad en los pequeñines.

Por otra parte, enfermedades como la bronquitis o la otitis también son más susceptibles de estar presentes en estos niños y esta exposición se asocia a la disminución de la audición infantil. Aunada a la bronquitis, la otitis representa 25 por ciento del absentismo escolar en los niños por enfermedad.

El tabaquismo paterno puede repercutir en el desarrollo cognitivo y físico de los niños. Recientemente, se ha asociado la exposición al humo del tabaco con el déficit de atención en la infancia.

Existen más de cuatro mil sustancias presentes en el humo del tabaco que, en contacto con los pequeños, pueden causar cambios importantes en tejidos en desarrollo, por ejemplo, el cerebro.

En lo que respecta al desarrollo físico, los especialistas resaltan que desde el embarazo el humo del tabaco puede convertirse en una importante barrera para el normal desarrollo físico. Además, que es el responsable de bajo peso al nacer.

Las enfermedades pulmonares como el asma o la bronquitis condicionan una deficiente oxigenación de tejidos en rápido crecimiento, mismos tejidos que tienen.

*Médico familiar de la UAM, Unidad Xochimilco