Opinión
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El sueño que unió la frontera
C

uando cruzan la frontera, con papeles o sin ellos, arriesgando su vida y la de su familia, cuando dejan sus pueblos, sus comunidades, a sus familiares y amigos, lo hacen con la fuerza de un sueño que los acompaña: el sueño de una vida mejor, de una vida más digna.

Luego de años de acercarme a las comunidades de mexicanos en Estados Unidos, me he percatado de una dimensión que no es obvia para los estadunidenses ni para los mexicanos y que quizá sea el factor más trascendente de este fenómeno migratorio: el cruce de la frontera les ha abierto oportunidades de desarrollo personal a decenas de miles de personas –quizá más–, brindando un horizonte que en México jamás hubiera sido posible.

Hoy hay un núcleo de empresarios, científicos, médicos y profesores mexicanos o de origen mexicano, que comenzaron como peones en los campos de siembra, sobreviviendo con un dólar al día y que con su talento, esfuerzo y un entorno por demás propicio, se han convertido en triunfadores. Ese es el núcleo al que me aboco en este libro.

El camino no es fácil. Cuando lo emprenden, apenas se despiden de familiares y amigos y cierran la puerta de su casa, empiezan los problemas. Los prestadores de servicios, algunas autoridades, organizaciones criminales, prácticamente todo aquel que cruza su camino quiere abusar de ellos, extorsionarlos. La frontera se convierte en el primer gran desafío de muchos otros que deberán enfrentar. El sueño mexicano que nace en su país y los acompaña durante toda la experiencia migratoria se convierte en el sueño americano y estas historias de vida darán cuenta de que, en realidad, ambos sueños son uno mismo, que al fusionarse explica el poder que hoy tiene la comunidad de mexicanos en Estados Unidos.

Tuve el privilegio de conocer a fondo la vida, los desafíos, la generosidad y el compromiso de nuestras comunidades mexicanas en Estados Unidos en el año 2001, como funcionaria del gobierno mexicano. Trabajamos juntos para fortalecer y ampliar el programa de remesas comunitarias; clubes y federaciones de michoacanos, zacatecanos, jaliscienses, en fin, de cada rincón del país, multiplicaban sus esfuerzos para mejorar caminos, escuelas, templos y casas en sus lugares de origen y a la vez, individualmente, brindar un apoyo solidario a otros mexicanos en Estados Unidos. De la mano de nuestra comunidad pude recorrer sus negocios, sus plazas comunitarias de aprendizaje, sus escuelas y centros de encuentro y de trabajo.

Desde ese primer encuentro con liderazgos mexicanos en Chicago, era evidente la enorme incomprensión y desconocimiento que tenemos sobre nuestra comunidad. En algunos casos por olvido y desprecio, en otros por asumir mitos y estereotipos que ellos mismos rechazan y que no corresponden a la realidad, y en casos excepcionales a partir del respeto y conocimiento de sus vidas, de sus invaluables aportaciones y de sus demandas para que en ambos lados de la frontera se les reconozca como ciudadanos.

Decidí escribir este libro porque es urgente que en México y en Estados Unidos reconozcamos la fuerza, la prosperidad y la enorme riqueza que en todos sentidos está generando nuestra comunidad. Que sean sus propias historias de vida las que derrumben los mitos que se han arraigado lastimosamente en la mente y las actitudes de diversos sectores, para que nos enteremos que han logrado una economía más enérgica que la mexicana, aceptando las reglas y las leyes de la economía más poderosa del mundo.

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Estas historias son las voces de jóvenes, mujeres y hombres que portando un sueño mexicano cruzaron la frontera y hoy encarnan el sueño americano; que se reconocen orgullosamente mexicanos y a la vez, agradecen las oportunidades que Estados Unidos les ha brindado para realizar sus sueños.

Por supuesto reconozco que no todas las historias son de éxito y que en esta profunda e injustificada incomprensión y desprecio de que son objeto, hay millones de compatriotas que a pesar de su esfuerzo y entrega están lejos de realizar sus sueños. Es justo por esta comunidad que aún quedan pendientes las realizaciones y el respeto en ambos lados de la frontera y es por ello que estas historias se vuelven aún más valiosas, porque demuestran que el éxito es posible partiendo, en la gran mayoría de los casos, como ellos mismos lo expresan, de una base cero: cero papeles, cero dólares y cero inglés. Incluso quienes viven del otro lado con muchas limitaciones, consideran que migrar fue la mejor decisión de su vida y ven el futuro con optimismo, seguros de que sus hijos tendrán un mejor mañana. En una abrumadora mayoría, aunque en México no se quiera reconocer, ellos van a permanecer en Estados Unidos.

Este libro documenta cómo se han transformado en médicos brillantes y reconocidos, en científicos que están cambiando la historia, en astronautas que han tocado las estrellas, en mujeres líderes y emprendedoras, en hombres audaces, dueños de negocios y patrimonios considerables y en jóvenes que fueron muy pequeños a Estados Unidos –hoy conocidos como dreamers– que encarnan el sueño americano, que en su mayoría hablan ambos idiomas y se sienten ciudadanos de ambos países. Hoy, con sus padres, piden ser reconocidos como tales.

Hay una prosperidad oculta, una fuerza que ya nadie podrá detener y que nos obliga a hacer un alto en el camino: o damos razón de ella y creamos las condiciones para su reconocimiento y desarrollo más pleno en beneficio de ambos países o promovemos que sigan creciendo los muros y los obstáculos.

Este libro trata sobre los mexicanos en Estados Unidos pero es también una reflexión sobre México. Las historias aquí presentadas demuestran que en México, bajo las condiciones adecuadas, el talento y el espíritu emprendedor no tendrían límites y dan cuenta también del miedo y la resistencia de poderosos grupos que en Estados Unidos impiden su plena integración y desarrollo.

Me quedo con la mejor parte: con la fe en su trabajo y el optimismo que encontraremos en estas hazañas extraordinarias de vida, porque es la muestra de que los sueños no tienen fronteras ni obstáculos cuando la audacia y el esfuerzo se imponen a cualquier otra circunstancia, por adversa que sea.

*Prólogo del libro El sueño que unió la frontera: mexicanos que triunfan en Estados Unidos,que se presenta hoyen la Feria Internacionaldel Libro de Guadalajara