Política
Ver día anteriorMartes 17 de diciembre de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
Astillero

Consenso encapsulado

Dividir, restringir

Optimismo de EPN

Entregar el poder en el DF

Julio Hernández López
Foto
PROTESTA EN SINALOA. En Culiacán, frente al Congreso del estado, integrantes de Morena iniciaron un plantón contra la aprobación de la reforma energéticaFoto Javier Valdez
D

e visita en Turquía, Enrique Peña Nieto celebró la rapidez de varios congresos estatales para aprobar en México la propuesta de reforma energética (que ya está lista para ser convalidada este miércoles por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión y promulgada en tiempo también récord por el propio EPN al día siguiente), y atribuyó tal celeridad sin precedentes siquiera cercanos (57 horas, de San Lázaro hasta la decimoséptima convalidación estatal) a la existencia de un amplio consenso nacional sobre el tema.

La muy complaciente visión del viajero internacional desatiende de manera significativa la sostenida oposición que en la mayoría de esos estados fue protagonizada por el Movimiento de Regeneración Nacional, por ciudadanos sin partido y, en algunos lugares, por miembros de los partidos del Trabajo y de Movimiento Ciudadano. El extraño decaimiento de las estructuras tradicionales de liderazgo de la disidencia no significó un obligado bajar de banderas entre sus bases (ese decaimiento no provino solamente del problema de salud que desactivó a Andrés Manuel López Obrador, sino de un conjunto de gestos y hechos cupulares que en la práctica dejaron el camino virtualmente libre a la imposición de la citada reforma cumbre, aunque con rechazo y movilizaciones testimoniales) y a pesar de que los plantones en tramos (mal llamados cercos, pues nunca ciñeron o rodearon las sedes legislativas) constriñeron su actuar a prácticas evidentemente infructuosas, el espíritu combativo se multiplicó e incluso desbordó en la última fase de ese proceso de aprobación de la reforma, en los congresos estatales donde los poderes tuvieron que recurrir a marrullerías y represión abierta para autorizar en vergonzosas sesiones exprés las modificaciones constitucionales en materia de energéticos.

No hay tal amplio consenso, pues, sino una mezcla azorada ante la impudicia institucional, temerosa de los tiempos oscuros que augura el reinado de los políticos hoy técnicamente triunfadores e irritadamente contenida, en espera de que más delante la realidad disuelva las expectativas negativas o de que, al ser confirmadas, sea imperativo multiplicar y agudizar las protestas hasta ahora sin organización ni conducción adecuadas (las listas de Forbes sobre políticos mexicanos corruptos confirman la matriz rapaz del priísmo hoy en el poder).

Una parte del secreto (a la vista) que fundamenta la conveniente óptica sonrosada del jefe del aparato federal de poder es la filosofía y la praxis político-policiaca del encapsulamiento. Implacablemente, los poderes aliados (el federal, los estatales y, de manera muy relevante, el de la capital del país) han ido subdividiendo las protestas sociales para evitar que unas a otras se potencien en términos programáticos y conceptuales. Así se ha mantenido en distanciamiento o aislamiento a diversos factores de izquierda que juntos pudieron haber convocado a un movimiento nacional de auténtico y eficaz freno a los apetitos privatizadores tan larga como impunemente anunciados desde Los Pinos retapizados de tres colores. Cierto es que la izquierda tiene como tradición casi irremontable el divisionismo, pero la gravedad del momento histórico debería haber propiciado fórmulas ingeniosas de unidad ante la patria en peligro. Pero no encontraron caminos de unidad y de lucha conjunta AMLO, Cuauhtémoc Cárdenas y el subcomandante Marcos, por citar nombres simbólicos, ni los partidos de izquierda, formados o en formación.

Otra forma de encapsulamiento está en las calles, evidente, palmaria, indiscutible, pero no hay fuerza en el tejido social para levantar una voz firme en demanda de que frenen las tácticas policiacas que han colocado sus criterios operativos de control por encima de la letra constitucional en materia de libertades y derechos. El amplio consenso del que presume Peña Nieto en el extranjero pasó en varios estados por encima de los derechos de ciudadanos que fueron amenazados, golpeados y encapsulados para que diputados locales pudieran sesionar a hurtadillas, mediante trampas infames y bajo consigna para cumplir con las instrucciones centrales de aprobación de la multimencionada reforma.

No es exagerado calificar de grave tentativa fascistoide lo que se está viviendo en la capital del país, con el gobernante Miguel Ángel Mancera en papel de procurador o de jefe policiaco, y en varios estados (donde ya se recibió la autorización para que puedan actuar los grupos represivos que habían sido refrenados mientras se cerraba el ciclo reformista). Encapsular es obstruir gravemente el ejercicio de libertades cívicas y políticas, es impedir a los ciudadanos que se expresen y manifiesten conforme lo consideren conveniente. Las tomas del sábado reciente sobre Paseo de la Reforma, con grupos de jóvenes, sobre todo estudiantes de la UNAM, rodeados por granaderos que les impedían marchar desde el Ángel de la Independencia, conforme lo tenían previsto, son una muestra dolorosa, inaceptable, de ese poder de los escudos y los cascos.

Astillas

El joven detenido en el Metro por saltar un torniquete, César Martínez, narró lo sucedido durante las cuatro horas en que fue privado de las libertad sin fundamento alguno, a tal grado que en el juzgado cívico adonde fue remitido lo soltaron sin mayor condición. Entrevistado en video (youtu.be/vaMK0fGbuCU, tomado por Abraham Molina), dijo que no buscará que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal o alguna agencia del Ministerio Público emprendan acciones contra los abusos policiacos, pues considera que lo importante es luchar contra el sistema en su conjunto… Y, mientras el subdirector del Metro, Alfonso Suárez del Real, ha dicho que el alza a la tarifa busca sanear este servicio y así entregar una empresa pública sana, que no corra los riesgos ante un posible cambio de gobierno que no entienda la empresa social (¿Entregar? Así lo dijo el funcionario, no hacerlo en bandeja de plata para privatizaciones), ¡hasta mañana!

Twitter: @julioastillero

Facebook: Julio Hernández

Añadir un comentario