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Sentenciado a 40 años de prisión, siempre aseguró ser víctima de una venganza de Zedillo

Fallece de un derrame cerebral el ex zar antidrogas Jesús Gutiérrez Rebollo

Horas antes del deceso se le había informado que podía cumplir su pena en arresto domiciliario

Jesús Aranda y Gustavo Castillo
 
Periódico La Jornada
Viernes 20 de diciembre de 2013, p. 10

Horas después de que había recibido la noticia de que podía cumplir su sentencia en arresto domiciliario, el general de división Jesús Gutiérrez Rebollo falleció de un derrame cerebral la madrugada de ayer, en el Hospital Central Militar.

En un comunicado inédito, en razón de que aún enfrentaba dos procesos penales en su contra, la Secretaría de la Defensa (Sedena) lamentó el deceso a consecuencia de los problemas de salud que padecía y expresó su sentida condolencia a la familia del divisionario.

Gutiérrez Rebollo fue el primer militar de su rango procesado por vínculos con el narcotráfico. Fue detenido en febrero de 1997 cuando se desempeñaba como director del Instituto Nacional Contra las Drogas (INCD), acusado de proteger a Amado Carrillo Fuentes y de acopio de armas de uso exclusivo del Ejército.

Sin embargo, desde su detención, el militar sostuvo que era inocente y denunció que su captura era una venganza, porque en un operativo antinarcóticos descubrió que familiares políticos del entonces presidente, Ernesto Zedillo –su suegro y cuñados– estaban implicados en el tráfico de drogas. Fue sentenciado a 40 años de prisión.

En abril de 2008, Gutiérrez Rebollo ganó un juicio, luego que el primer tribunal colegiado en materia penal del Distrito Federal resolvió que conservaba su grado de general.

Sin embargo, luego de varios procesos en su contra, quedó firme la sentencia de 40 años de cárcel por haber protegido al fallecido Amado Carrillo Fuentes, fundador del cártel de Juárez, y quedó pendiente la resolución definitiva sobre la condena a 31 años, 10 meses y 15 días de prisión por el delito de acopio de armas de fuego de uso exclusivo de las fuerzas armadas.

En entrevista con La Jornada (10/VII/1997) señaló que el entonces secretario de la Defensa Nacional, general Enrique Cervantes Aguirre, y el ex procurador general de la República (PGR), Jorge Madrazo Cuéllar, armaron el proceso en su contra y torturaron a sus ex colaboradores para que testificaran en su contra.

Respecto a los nexos con Amado Carrillo, señaló que “el único contacto que tuve con él fue cuando lo detuvimos durante un operativo en Sinaloa en 1989 y debo aclarar que fue entregado a la PGR en una pista clandestina en Culiacán por elementos a mi mando, si lo dejaron ir fue cosa de la PGR”.

En cuanto a las armas, sostuvo que a su llegada al INCD había un faltante y que el general Cervantes autorizó la entrega de 300 armas, las cuales fueron trasladadas del Grupo de Información de la V Región Militar (de la cual era comandante al momento de ser designado zar antidrogas) a la ciudad de México.

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La familia del general de división aseguró no tener dudas sobre las causas del decesoFoto La Jornada

Incluso se confirmó en el proceso penal que dichas armas fueron transportadas en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana y enviadas directamente al INCD.

Sin embargo, Gutiérrez Rebollo fue sentenciado a 71 años de prisión y fue el primer general de división que pisó la prisión de máxima seguridad de La Palma (en aquel entonces denominada Almoloya de Juárez).

Fue capturado el 18 de febrero de 1997: ese mismo día, el general Cervantes Aguirre se reunió con la plana mayor del Ejército mexicano en las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional en donde les fue anunciada la detención del divisionario.

De acuerdo con generales que vivieron ese momento, la noticia sobre los presuntos nexos de Gutiérrez Rebollo tomó por sorpresa al generalato: la mayoría lo consideraba inocente.

La dureza con la que fue tratado, al ser enviado al penal de máxima seguridad en lugar de la prisión militar generó también controversia entre los militares de alto rango.

El hijo del militar, César Gutiérrez Priego, confirmó a este diario la muerte de su padre, quien aún enfrentaba dos procesos penales, uno por acopio de armas de uso exclusivo del Ejército y otro por delitos contra la salud.

En entrevista con La Jornada, Gutiérrez Priego confirmó que apenas este miércoles recibió la notificación legal de que su padre podía cumplir su sentencia en arraigo domiciliario.

Agregó que, además, estaba en curso la presentación de un recurso de inocencia con el que pretendía demostrar de manera definitiva su honestidad que lo llevó a lo más alto del generalato.

El hijo de Gutiérrez Rebollo dejó en claro que desde que su padre fue ingresado al Hospital Central Militar, hace más de dos años, recibió atención médica de acuerdo con su rango y que no existían dudas sobre las causas de su deceso.

Cabe señalar que en los años recientes, Gutiérrez Rebollo solicitó a la justicia federal que por tener más de 70 años de edad, se le permitiera –con base en el artículo 55 del Código Penal Federal– cumplir su pena en su domicilio particular, petición que fue atendida apenas hace dos días.

En abril de 2011, el divisionario fue ingresado al Hospital Central Militar, proveniente del penal federal de Tepic, Nayarit, con un estado avanzado de cáncer.

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