Política
Ver día anteriorLunes 23 de diciembre de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Fraccionamiento de lujo
Iván Restrepo
R

ecientemente, el Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Oaxaca, que preside el maestro Francisco Toledo, denunció el proyecto inmobiliario Diamante Verde, que aprobó el cabildo de la ciudad de Oaxaca a principios de este mes. Nada tendría de particular que dicha instancia autorice una nueva área residencial, si no fuera porque se encuentra ubicada en dos lotes dentro del área natural protegida que existe al norte de esa ciudad, adyacente al Parque Nacional Benito Juárez, creado en 1937, durante el mandato del presidente Lázaro Cárdenas. Se destruye así una porción del pulmón verde donde se origina parte del agua que sirve para abastecer las necesidades de la capital del estado, brindar aire puro y contribuir a que exista un mejor clima.

Por si no bastara lo anterior, ocurre que en torno a la construcción de ese fraccionamiento de lujo, hay otras irregularidades igualmente graves. Una es que la instancia local responsable del ordenamiento urbano y sustentable pidió en agosto pasado al Instituto Estatal de Ecología y Desarrollo su visto bueno y sus observaciones sobre dicho proyecto inmobiliario. Y, en respuesta, dicha instancia oficial refrendó que el área donde se pretende construir Diamante Verde hace parte de la Reserva Ecológica y Área Natural Protegida establecida hace ya 20 años y será utilizada para reforestación. Además, que la reserva brinda importantes servicios ambientales a la población. Destacadamente, por los acuíferos allí existentes, producir oxígeno, captar contaminantes (en especial bióxido de carbono) y albergar una importante biodiversidad.

Dos semanas antes de que el cabildo diera el visto bueno al nuevo fraccionamiento se había celebrado en Oaxaca el 12 Congreso Mundial de las Ciudades Patrimonio, al que asistieron representantes de diversos organismos internacionales y de las 224 ciudades acreedoras a esa distinción, así como especialistas en la materia. El encuentro fue inaugurado por la secretaria de Turismo, quien compartió el estrado con las autoridades estatales y locales y de la cultura a escala nacional. El congreso tuvo como tema impulsar el desarrollo sustentable, por medio de políticas públicas que permitan proteger, resguardar y conservar el patrimonio natural, arquitectónico y cultural de las ciudades Patrimonio de la Humanidad. Y en todo ello, se dijo, juega un papel central la participación efectiva y oportuna de la sociedad.

En el caso concreto del medio ambiente y los recursos naturales, los asistentes insistieron en que no solamente se debe buscar la conservación de los centros históricos, como el de Oaxaca –de importancia mundial–, sino atender y resolver los problemas que ocurren en el resto de las urbes. En el caso de la ciudad sede del Congreso, se destacaron los problemas relativos al agua, la deforestación, la contaminación proveniente de un sistema de transporte público obsoleto, incómodo y generador de sustancias que atentan contra la salud pública. De igual modo el ruido. Sin faltar las consideraciones sobre la necesidad de proteger la fauna y la flora que existe en las zonas boscosas y agrícolas que la rodean pues no sólo satisfacen una profunda necesidad ecológica sino también sicológica y de calidad de vida de la población. Estos pulmones verdes, ayudan además a mitigar los efectos adversos provenientes de la expansión de la mancha de asfalto y cemento que convierten a los centros históricos en auténticas islas de calor y contaminación.

Diamante Verde se aprueba a unas semanas de que termine sus labores el actual cabildo. En vez de trazar caminos para que Oaxaca ciudad patrimonio se convierta en ciudad sustentable, agudiza los desajustes ambientales y sociales que padece. Resulta absurdo que mientras por doquier se repite la urgente necesidad de cuidar las fábricas de agua del país y más se requiere el líquido para cubrir las necesidades de una población que no deja de crecer, las autoridades autoricen la destrucción de áreas donde existen y se recargan los acuíferos. Se impone así un negocio inmobiliario que atenta contra la sociedad oaxaqueña, en especial la más necesitada.

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