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TLCAN, dos décadas

Desde 1994 un millón 780 mil campesinos han abandonado sus tierras, asegura

El tratado detonó el desarrollo del narco, sostiene Quintana Silveyra
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Por muchos años los gobiernos de México apostaron a que las maquiladoras impulsaran el desarrollo del paísFoto Ap
Juan Carlos Miranda
 
Periódico La Jornada
Jueves 2 de enero de 2014, p. 5

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) contribuyó al desarrollo del narcotráfico en México, debido a que los vacíos de poder que se generaron en amplias zonas rurales del país fueron aprovechados por el crimen organizado, sostuvo Víctor Manuel Quintana Silveyra.

El político, académico especialista en temas del campo y en su momento representante legal del Frente Democrático Campesino explicó que desde 1994 un millón 780 mil campesinos han dejado sus tierras en busca de mejores oportunidades, y al dispararse el desempleo y la migración el narcotráfico empezó a entrar como una actividad complementaria.

“La emigración y la falta de presencia del Estado generan vacíos que son ocupados por la delincuencia organizada. El narco empezó financiando actividades agropecuarias y después comprando propiedades. Al estar en las zonas de influencia del narcotráfico, los campesinos o tienen que producir forzadamente o se tienen que trasladar”, indicó el también activista social y actual dirigente estatal en Chihuahua del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Trasnacionales, las que ganan

Aseguró que en 2004 había 100 mil hectáreas dedicadas a los narcocultivos en zonas rurales del país.

En entrevista, Quintana Silveyra recordó que una de las principales preocupaciones durante la negociación del TLCAN era la exclusión de las organizaciones y productores campesinos, además de que no existieron defensas efectivas a la producción de granos básicos para poder competir con la agricultura más poderosa del mundo: la de Estados Unidos.

Señaló que los plazos para la liberación de los aranceles fueron muy cortos y no se realizaron las inversiones necesarias para que el campo mexicano pudiera competir en una situación menos desventajosa.

Hay cuestiones en las que simplemente no podemos competir por la dotación de recursos naturales, por el volumen de los subsidios estadunidenses y la disponibilidad de crédito. No podemos competir con eso ni aun cuando hubiera sido más tiempo, señaló el comunicólogo de profesión, quien además cuenta con una maestría y estudios doctorales en sociología.

Detalló que en esas circunstancias la producción nacional de arroz, soya y sorgo fue desmantelada, además de que se afectó seriamente la de carne de cerdo, de ave y de leche, así como la de maíz y frijol, lo que ha incrementado la dependencia alimentaria del extranjero.

Aunado a los efectos en la producción, dijo que el libre comercio trajo también consecuencias sociales como la depauperización de las familias rurales, emigración, narcotráfico, violencia, el desgarramiento del tejido social y deterioro ambiental, además de un aumento en la obesidad y el sobrepeso por los cambios en la alimentación de la población.

Quintana asegura que a 20 años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las únicas beneficiadas han sido las trasnacionales, que han invadido el mercado mexicano son sus productos y las grandes empresas agroalimentarias que han accedido a insumos importados prácticamente sin aranceles, lo que ha disminuido sus costos.

Venimos peleando desde hace 20 años, no nos hemos rajado. Sin embargo, ha sido una pelea muy desigual, porque no hay que pelear únicamente contra las trasnacionales y contra los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá, sino también contra sus aliados, que son los oligopolios mexicanos, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN).

Aseguró que cada día 600 campesinos salen del campo para ir a las ciudades y principalmente para emigrar a Estados Unidos.

Desde su punto de vista, en el acuerdo nunca se debieron haber introducido los alimentos básicos, porque hacerlo era entregar la soberanía alimentaria; en cambio se debió haber hecho un programa de apoyo al cultivo de alimentos básicos, dirigido fundamentalmente a los agricultores medianos y pequeños, ya que actualmente hay una gran concentración de subsidios por parte de los grandes productores y en unos cuantos estados.

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