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¿La Fiesta en Paz?

Pedir... sin saber armar una gran bronca

Leonardo Páez
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Sebastián Castella (arriba), Zotoluco y Michelito Lagravere, el cartel de hoy en la Plaza MéxicoFoto Notimex
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propósito de la actuación del matador Arturo Macías el domingo pasado en la Plaza México y su cuasi apoteósico triunfo al conseguir dos orejas por una vistosa faena derechista al menos malo del deslucido encierro de La Punta, el puntilloso crítico El Bardo de la Taurina hizo el siguiente comentario, como diciendo: ya encarrerado el ratón…

“De Macías se puede decir que dividió hasta polemizar opiniones y eso en un torero es lumbre pa’l puro pero habría que recodarle que en el agujero monumental el truco fraudulento, vulgar y tramposo de la maroma o de la ‘estocada rebotando’, siempre se le repudió al habilidoso y hoy considerando su inoportuno regreso a los ruedos, pequeño gigante de Monterrey, ¿entonces para qué recurrir a ella?”

Añade El Bardo: “En la decimotercera corrida Arturo tuvo la oportunidad de su vida de armar una bronca de época, de esas que hoy están en el olvido y que le hubieran puesto en los titulares de los diarios y portales, pues su abierta petición al juez de una segunda oreja no la debió de haber hecho en lo ‘oscurito’, pegado a tablas. Si ya iba a reclamar, presionar o evidenciar su inconformidad porque no se le otorgaba el segundo apéndice, se hubiera ido abiertamente a los medios o al tercio, precisamente bajo el palco del juez, exigiendo con aspavientos la otra oreja y entonces el inspector de callejón lo habría conminado al orden en tanto que él persistía en su airada-abaratada petición.

“Imagínate de qué manera el público enardecido hubiese estallado y si no le suelta la anhelada segunda oreja, Macías le rechaza la primera y al juez se le habría salido de control la situación. A Arturo lo remiten a los separos de la delegación vestido de luces y la gente en tertulia apoyándolo allá afuera ¡Qué follón! Como encabezado: ‘El torero Arturo Macías tras las rejas’, Zabludovsky le manda los micrófonos, Brozo abre su noticiario con la noticia, López Dóriga la difunde alrededor del mundo, los programas ‘de toros’ le dedican la emisión completa… Pero esas dos orejitas forzadas ni crea que le van a valer pa’l 5 de febrero. La oportunidad la pintan calva y el diestro y su administración la dejaron ir”, remata El Bardo.

“Si no estamos pensando la verdad, no pensamos en el mundo en el cual tenemos que actuar. Si no actuamos con base en la verdad, nuestras posibilidades de incidir en el mundo real serán azarosas… hacerle la vida difícil a las instituciones que se manejan con secretos, son cosas que cambian el entorno de los medios, el ambiente del conocimiento”, afirmaba Julián Assange, director de Wikileaks, dedicada a difundir filtraciones informativas que revelan comportamientos no éticos ni ortodoxos por parte de los gobiernos, principalmente del estadunidense, en reveladora entrevista con Pedro Miguel (La Jornada, 11, 12 y 13 de junio de 2013).

Lo anterior a propósito de la tradicional reserva con que se maneja el medio taurino en el mundo, donde la informa- ción verdaderamente importante sólo es conocida por los dueños del negocio, los protagonistas y algunos colaboradores cercanos, a diferencia de la apertura con que se informa de lo que cobra, por ejemplo, un profesional del deporte de clase mundial, no uno de nuestros seleccionados, pues causaría una indignación como la de los abultados sueldos de nuestros alegres legisladores.

Con un sigilo como de razón de estado, la empresa Espectáculos Taurinos de México, SA. (ETMSA), no quiso informar en México de la atractiva oferta que hizo a los maestrantes propietarios de la plaza de Sevilla, sino que acá nos enteramos por algunos periodistas españoles, asombrados de la inusual reacción ante el empresario Eduardo Canorea de los cinco diestros que se sueñan imprescindibles.

Además de propietaria de las principales plazas de la República, con excepción del Distrito Federal, ETMSA lleva tres temporadas al frente de la plaza monumental de Mérida, con ocho mil localidades, pero cuál no sería su sorpresa cuando el juez de ese coso, MVZ Ulises Zapata León, este sí con el respaldo del ayuntamiento, amparado en el reglamento taurino rechazó cinco de los ocho toros de la ganadería de Begoña, propiedad del propietario de ETMSA y del Grupo Bal, don Alberto Bailleres, que serían lidiados hoy domingo por Zotoluco, Sebastián Castella y Michelito Lagravere.

Indignada y escandalizada, la todopoderosa e intocable ETMSA, en vez de sustituir en las siguientes 72 horas las reses rechazadas por otras que cumplieran mejor con el trapío y las astas íntegras decidió, como corresponde a toda empresa autorregulada que se respete, cancelar esa corrida y el resto de la temporada, dos o tres festejos, porque la empresa no está de acuerdo con el criterio y proceder del juez de plaza. Es decir, como la fiesta soy yo, la autoridad tiene que plegarse a mis intereses, políticas y desembolsos, independientemente de lo establecido por la tradición y el reglamento. ¿Habrá quien se atreva a seguir el ejemplo de Mérida?

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