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De nuestras Jornadas

Planes y discursos

¡O

jalá que ahora sí sea cierto!, Ojalá cumpla!, “O fueron las frases que más se escucharon ayer entre los asistentes a la presentación en Morelia del plan de rescate económico y social de Michoacán que vino a anunciar el presidente Enrique Peña Nieto con su gabinete en pleno.

Porque ayer, más allá de la ambiciosa estrategia de inversión que anunció el titular del Ejecutivo federal, entre los representantes de los diversos sectores michoacanos salió a relucir el desencanto de tantas promesas no cumplidas, y el escepticismo, porque no faltó el empresario que advirtiera que debió abandonar Michoacán, o el mediano productor que no evitara comentar que ha tenido que pagar derecho de piso. La memoria –porque para estos casos sí la hay– de que ya antes se ha hablado de planes de rescate en la entidad provoca desconfianza por el discurso.

Y entonces esos ojalá que se escucharon en el Centro de Convenciones eran una especie de esperanza colectiva, catarsis manifiesta en sonoros aplausos que no eran huecos, sino que retumbaban ante cada medida que enumeraba el mandatario: que 3 mil 500 en créditos para mipymes (¡aplausos!) que habrá inversión en infraestructura carretera (¡aplausos!). Al final, la suma mayor: 45 mil 500 millones de pesos en recursos extraordinarios para rescatar la desplomada economía interna. Y Peña se lleva todas las palmas con ese anuncio, pero también en cada saludo y a cada paso, la petición: que esta vez sea cierto, que no haya engaño, que cumpla, que no sea sólo parafernalia mediática.

Aquí todo está por verse. La verdad, pocos creen que ya se hayan recuperado (Peña dixit) los territorios de la Tierra Caliente sometidos por la delincuencia organizada. Los michoacanos quieren ver más, y los michoacanos saben que aún falta mucho por hacer en materia de seguridad; sí, en la Tierra Caliente, pero también en todo el territorio estatal.