Cultura
Ver día anteriorLunes 10 de marzo de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Arturo Márquez festejará el aniversario de su pieza con un concierto en la Sala Neza

Danzón número 2 cumple 20 años: es una obra de empuje y esperanza

Cuando la escribí tenía esperanza, por el levantamiento del EZLN, contó en entrevista

Reconoce que con el tiempo ha cambiado su interpretación, se ha vuelto más festiva

Foto
En la década reciente, Arturo Márquez se ha concentrado en experimentar con otro tipo de aspectos y géneros populares, precisó en entrevista telefónica. La secuencia fotográfica que se muestra corresponde a un concierto que ofreció la Filarmónica de la Ciudad de Mexico en abril de 2011Foto María Luisa Severiano
 
Periódico La Jornada
Lunes 10 de marzo de 2014, p. 7

Veinte años después del estreno mundial del Danzón número 2, pieza que tanto reconocimiento y fama internacional le han representado, el compositor Arturo Márquez (Sonora, 1950) no ha dado por concluida su serie de danzones.

A la fecha, en su catálogo figuran ocho de esas obras, y si bien asume que tiene una década sin componer uno, no descarta hacer una nueva pieza basada en ese género popular.

De ser así, señala, no sería una obra para orquesta, sino para formatos más pequeños. Incluso, comenta que desde hace tiempo ha querido hacer un danzón para piano.

Por el momento, sin embargo, esa partitura yace sólo en el terreno de los deseos, pues en los diez años más recientes el músico se ha concentrado en experimentar con otro tipo de aspectos y géneros populares, según precisa.

Entre esas búsquedas, por ejemplo, se encuentra su interés por formatos más grandes y componer una sinfonía, así como su exploración con la cumbia, en la cual se basó para escribir una de sus obras más recientes, Alas (a Malala).

Las anteriores precisiones de Arturo Márquez tienen lugar durante una entrevista telefónica desde en su casa en Morelos con motivo de la celebración, precisamente, de los 20 años del estreno del Danzón 2 a cargo de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM), agrupación que se la comisionó y tocó por vez primera, el 5 de marzo de 1994.

El festejo consistirá en un concierto, el próximo martes 11 de marzo, a las 20 horas, en la Sala Nezahualcóyotl, en el cual la agrupación universitaria interpretará, además de la mencionada obra, los danzones 7, 8 y 4 del compositor sonorense, bajo la dirección huésped de Enrique Barrios. También se presentará un disco con las grabaciones de esas piezas.

Cuando escribí ese danzón yo tenía esperanza por el renacimiento de la música popular, pero también, algo muy importante, por lo que ocurría en México en términos sociales en ese momento, con el levantamiento de la voz indígena en Chiapas, a través del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), destaca Arturo Márquez.

–¿Qué representa para usted hoy día esa obra?

–Fue un gran encuentro de las cosas que me pasaban en el momento en que la escribí y lo que ocurría a mi alrededor. Es un resumen; tiene que ver con muchas cosas en las que afortunadamente todavía creo, como la justicia.

En mi carrera como compositor es un parteaguas. Encontré muchas cosas con esta obra. Es una manera bastante expresiva de hacer música, de expresarse por medio del arte. Básicamente es eso.

–¿Ha cambiado mucho como compositor desde que la escribió?

–Desde luego hay cosas que han cambiado, pero sigo creyendo profundamente en la manera como lo hice en esa época. Pero así como el Danzón 2 fue un encuentro, diez años después yo estaba ya haciendo muchas cosas distintas, y 20 años después sigo en esa ruta. Son encuentros, muchos encuentros, muchas facetas vivenciales que se van sumando, al tiempo que voy encontrando otras cosas.

Sin embargo, sí siento que hay aspectos que se mantienen, entre ellos, cierto lenguaje armónico, ese gusto por la tonalidad, la modalidad, por la música tradicional. Esa es otra cosa. El gusto por el ritmo y buscar siempre algo que decir, algo en el que esté involucrada una manera personal de sentir el mundo.

–Usted ha comentado que debido al contexto histórico en que escribió este danzón hay en él coraje y enojo, pero también esperanza.

–Siento que uno de sus factores más importantes es justamente ese grado de esperanza que tiene, de empuje, y eso solamente pude haberlo sentido en una circunstancia como la que se estaba viviendo en ese momento.

“Fue algo distinto a otros momentos en los cuales ha imperado, digamos, más la decepción, pero este danzón es incluso una pieza redentora.

“Mucha gente la percibe festiva, sobre todo por la cuestión rítmica, y especialmente por  cómo se ha ido transformando con el paso del tiempo. De como la concebí en su momento, ha ido cambiando la forma en que es interpretada.

“Siento que se ha vuelto más festiva, aunque no era el propósito inicial. Los tempos, por ejemplo, se han vuelto más rápidos en comparación a cuando se estrenó y se grabó por primera vez.

Se ha convertido en una especie de obra de repertorio especialmente de los jóvenes. Es una obra que forma parte y que es representativa de su generación, y lo festejan.

–¿Imaginó en algún momento que alcanzaría tal nivel de aceptación no sólo en México y que sería interpretada por las mejores orquestas del mundo?

–Nadie puede predecir el destino de lo que uno hace. En el Danzón 2 hay un grado de madurez, con él empieza una época en mi manera de concebir la forma musical como una forma expresiva total. Es decir, la manera de organizar, tomar una decisión, de decir que así quiero que sea mi música, mis sonidos.

“Es, pues, una obra que inaugura mi madurez como compositor. Claro que le anteceden otras que me enfilaron hacia esa ruta. Por ejemplo, una que casi que no se toca, Paisajes bajo el signo de Cosmos (de 1993), que ya anuncia mucho al Danzón 2 en cuestión de orquestación y forma, inclusive más que el Danzón 1”.

–¿Considera que el Danzón 2 le ha quitado ya el lugar o por lo menos compite cerradamente con el Huapango de José Pablo Moncayo como emblema sonoro de lo mexicano, dada su profunda aceptación y gusto en el país?

–Yo creo que al Huapango de Moncayo nadie le va a quitar su lugar. Es una obra maravillosa. Qué bueno que mi danzón forma parte del repertorio. Pero es de algo que no me entero tanto, pues siempre estoy haciendo otras tantas cosas y al pendiente de otros tantos proyectos.

Que su nombre sea asociado de manera exclusiva con el Danzón número 2 no es algo que moleste a Arturo Márquez, según acepta para cerrar la charla.

Su único reproche, comparte, es que cuando le encargan una obra para orquesta le pidan que sea similar a aquella pieza.