Sociedad y Justicia
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Tercer grupo que busca ingresar al país vecino por Otay

Detienen a 60 migrantes mexicanos que protestan contra las políticas de Obama
 
Periódico La Jornada
Martes 18 de marzo de 2014, p. 39

Tijuana, 17 de marzo.

Sesenta migrantes mexicanos fueron detenidos por autoridades estadunidenses después de cruzar hacia el país vecino desde la ciudad fronteriza de Tijuana, como parte de una protesta contra las políticas en la materia.

Se trata del tercer grupo en siete días que intenta ingresar a Estados Unidos por el cruce de Otay Mesa, en San Diego, y pide asilo.

El grupo, liderado por dos hermanas cuyos padres viven en Carolina del Norte, sostenía carteles que decían: Indocumentados pero con vergüenza, y La reforma de la migración empieza aquí. Expresaron que protestaban por el aumento de las deportaciones durante el gobierno del presidente Barack Obama y exigieron una modificación profunda de las leyes en la materia.

Las hermanas Jacqueline y Marisol Aparicio, de 11 y 12 años, respectivamente, dijeron que quieren reunirse con sus padres, a quienes no ven desde hace 10 años.

Tienen 11 años en Carolina del Norte. Mi hermana y yo queremos reunirnos con ellos, por eso estamos aquí, comentó Jacqueline.

Las niñas, quienes vivieron más de una década al cuidado de una tía en la ciudad de México, eran las primeras de una fila de 60.

El 10 de marzo un grupo de 35 dreamers solicitaron asilo. El 13, unos 35, en su mayoría hombres deportados que habían vivido mucho tiempo en Estados Unidos.

Los dreamers son jóvenes que fueron llevados a territorio estadunidense por sus padres cuando eran niños y crecieron y estudiaron en esa nación. El proyecto de ley Dream Act, que nunca se aprobó, contempla regularizar su situación migratoria. Al no tener la residencia, no pueden pedir licencia para conducir, beneficiarse de becas estatales o federales, pagar la matrícula universitaria normal o trabajar legalmente.

Yo viví de los ocho a los 18 años en Durham, Carolina del Norte. Allá estudié hasta la secundaria. Mis papás y hermanas se encuentra en ese lugar, pero regresé a México. Nací en Acapulco, Guerrero. Quería estudiar ingeniería en audio, pero en Estados Unidos no podía. Me salía muy caro por ser extranjero. En Puebla estudié dos semestres. Trabajé, pero no me alcanzaba, narró Felipe Molina, de 22 años, vestido de toga y birrete, y una banda con los colores del arcoíris.

Discriminación por ser gay

Sin embargo, lo que más me afectó fue que me discriminaran por ser gay. No sólo la gente se metía conmigo por tener pareja. Me agredían. Las mismas autoridades, cuando lo denunciaba, me decían que me lo merecía, agregó.

Desde el mediodía, poco más de 100 personas se reunieron frente a una clínica, a tres cuadras de la garita de Otay. Ahí comenzaron la tercera protesta por la separación familiar que han provocado las 2 millones de deportaciones durante el gobierno del presidente Barack Obama.

Mi esposo e hijo mayor pidieron asilo en septiembre del año pasado en Nuevo Laredo y consiguieron un permiso. Ahora están en Jacksonville, Florida. Nosotros nos queremos reunir con ellos. Mi esposo y yo quisimos hacer las cosas bien, vivimos 10 años en Estados Unidos y luego nos regresamos a Michoacán en 2011, porque mi mamá se enfermó. Allá pusimos una carnicería y nos iba bien, pero los delincuentes comenzaron a extorsionarnos. Llegó un momento en que no pudimos pagarles y nos amenazaron. Por eso nos regresamos a Estados Unidos, explicó Cecilia Cortés, de 34 años, quien cruzó el domingo con sus hijas de seis y cuatro años, ambas ciudadanas estadunidenses.

Enrique Morones, presidente de Ángeles sin Fronteras, organización promigrante, indicó durante la protesta que la campaña #BringThemHome (Vuelvan a casa), de la Alianza Nacional de Jóvenes Migrantes, que impulsó en grupo las peticiones de asilo, “ha abierto la conciencia de muchas personas que no sabían del grave problema de la separación de familias por las deportaciones masivas de la administración de Obama.

El gobierno estadunidense continúa deportando en cifras récord, pese a declarar que su política va a cambiar, sostuvo Morones.

El jueves pasado el gobierno estadunidense informó en un comunicado que Obama había encargado al Departamento de Seguridad Nacional revisar la aplicación de las leyes de migración, para estudiar si se pueden implementar “de manera más humana.

El presidente ha insistido en su profunda preocupación por el dolor de demasiadas familias ante las separaciones que provoca el sistema de migración fallido, señaló el comunicado de la Casa Blanca.

Según cifras oficiales, Estados Unidos ha deportado a 2 millones de personas desde la llegada de Obama a la presidencia, cifra superior a la de sus predecesores, George W. Bush y Bill Clinton, lo cual ha puesto en peligro el apoyo de la comunidad hispana a Obama, que incluyó la reforma migratoria entre sus promesas de campaña en 2008 y 2012.

Los organizadores de las protestas dijeron que el próximo martes se realizará el último cruce de personas que piden asilo o visa humanitaria.

Se trata de un grupo de 15 personas, entre ellas el vocero de la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes, Alejandro Aldana, quien adelantó que solicitará al gobierno de Estados Unidos una visa humanitaria, con el argumento de que ha sido atacado en México por ser gay.

La Oficina de Inmigración y Protección Fronteriza comunicó que las leyes de privacidad le prohíben informar qué sucede con los que han tratado de entrar al país para pedir asilo.

Las personas que lo solicitan son entrevistadas por las autoridades para determinar si sus argumentos son creíbles. Luego los dejan en libertad o son detenidos, hasta que su caso se resuelva.