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Escenifican coreografía de Beatriz Cruz Vázquez inspirada en un libro de Clarissa Pinkola

Viaje onírico de la mano de la danza, la música, la poesía y el bel canto

Para mí no hay arte dancístico, sin la poesía al momento de crear, expresa la artista a La Jornada

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Bailarinas de la agrupación Pájaro de Nube, que dirigen Beatriz Cruz Vázquez y Marcos García, en una escena de la coreografía Piedras de agua, que este fin de semana presentan en el Teatro de la DanzaFoto cortesía de la compañía
 
Periódico La Jornada
Sábado 22 de marzo de 2014, p. 4

Para mí no hay danza sin la poesía al momento de crear, dice en entrevista la coreógrafa Beatriz Cruz Vázquez, quien este fin de semana presenta la obra Piedras de agua, inspirada en algunos textos del libro Mujeres que corren con lobos, de Clarissa Pinkola.

Cruz Vázquez, quien junto con Marcos García dirige la compañía independiente Pájaro de Nube: Danza y Música experimental incluye en su propuesta multidisciplinaria un poema en tzotzil, El canto de las almas, de Mary Bautista, que interpreta el contratenor Santiago Cumplido.

De acuerdo con los directores de la compañía, Piedras de agua conduce al espectador a un viaje onírico mediante la danza, la música, la poesía y el bel canto, donde gracias al manejo energético, sensibilidad y preparación de los participantes el cuerpo se vuelve un canal de expresión del alma que transmite emociones y estados de ánimo al espectador.

La coreógrafa y bailarina señala que la propuesta escénica gira en torno al tema de la fuerza interior femenina, esa fuerza salvaje que posee la persona.

Símbolo de vida y destrucción

Piedras de agua, que se estrenó en marzo de 2011 en Guadalajara, con apoyo del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico de Jalisco y de la Universidad de Guadalajara, utiliza el agua como símbolo de vida y destrucción.

El río en la obra es símbolo de feminidad; a veces puede estar seco y otras es muy caudaloso e implica esta parte de creación que tiene el agua, pero también de destrucción. Me interesa esa dualidad y la relaciono con historias, explica Beatriz Cruz.

El hilo conductor de la propuesta es un río, que en escena está representado por una red tejida a mano, a veces está seco y otras resulta muy caudaloso, de acuerdo con las pequeñas historias de muerte y agua contadas por muñecas antiguas que evocan nuestros más profundos recuerdos.

Cruz Vázquez retoma de Pinkola algunos personajes arquetípicos, como la Llorona y la mujer esqueleto, porque encontró en ellos una similitud con lo que investigaba sobre la muerte, el agua y la figura femenina.

“La muerte –agrega en la charla la coreógrafa– es parte fundamental de mi trabajo y de mis raíces porque ahí está esa evocación de los ancestros en cada función.”

La compañía, fundada en 2002, explora el campo de la experimentación del lenguaje corporal, musical y de las emociones, integrando elementos de la danza Butoh, la improvisación y el teatro del cuerpo. En cuanto a la música utiliza formas de composición tradicional y experimentación electrónica y es ejecutada en vivo.

Las bailarinas Beatriz Cruz y Elizabeth Mercado, acompañadas por el contratenor Santiago Cumplido y música de Marco García, se presentaron anoche; hoy lo harán a las 19 horas y mañana domingo, a las 18 horas, en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque (Paseo de la Reforma y Campo Marte, Bosque de Chapultepec), como parte de la temporada Danza Contemporánea 2014.