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Pierden bastiones históricos como Toulouse

Se amplía derrota de los socialistas en Francia
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Anne Hidalgo, candidata del Partido Socialista, ganó en segunda vuelta la elección para la alcaldía de París, al imponerse a la derechista Nathalie Kosciusko-Morizet. En la imagen la acompaña en el festejo, al centro del podio, el saliente Bertrand DelanoeFoto Reuters
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Lunes 31 de marzo de 2014, p. 21

Burdeos, 30 de marzo.

La segunda vuelta de las elecciones municipales francesas ha confirmado y ampliado la derrota del Partido Socialista.

De más de 36 mil ciudades de Francia, 6 mil no lograron elegir a sus concejales a las alcaldías en la primera vuelta. Entre ellas, ciudades importantes como París, Lyon, Toulouse, Pau, Béziers, Marsella y Grenoble.

Finalmente, después de una lucha cerrada entre la socialista Anne Hidalgo y la derechista Nathalie Kosciusko-Morizet, la izquierda se queda con la capital francesa. Lyon sigue con el socialista Gerard Collomb y Marsella con Jean-Claude Gaudin, el derechista de la Unión por un Movimiento Popular (UMP). Toulouse, Pau, Béziers y muchas otras ciudades (alrededor de 50) pasan a manos de la derecha tradicional, moderada o extrema.

El Partido Socialista se ha visto fuertemente golpeado en sus bastiones históricos, entre otros el departamento de Dordogne, la región de Midi-Pyrénées, donde pierde la alcaldía de Toulouse, o la de Aquitaine con la ciudad de Pau, que dirigía desde hace más de 40 años.

Ha recibido un voto de castigo por un descontento generalizado pero diverso, que se manifiesta tanto en la derecha del partido socialista como en su izquierda –y hasta en su seno–, tanto entre los trabajadores, los jubilados o los desempleados como entre los campesinos y los grandes y pequeños empresarios. Los electores se sienten desposeídos de toda posibilidad de expresarse que no sea con una boleta de voto en un país donde la política parece reducirse a una simple gerencia de las orientaciones económicas dictadas por otras instancias, europeas o internacionales.

La izquierda de la izquierda, si bien tuvo resultados decentes en la primera vuelta con un promedio de 11.5 por ciento de votos y varios miles de concejales en el país, y gana la ciudad de Grenoble en la segunda vuelta, no logra representar una alternativa creíble para gran parte de un electorado que ha dejado de creer que exista otra política que tome en cuenta la justicia social. El Frente Nacional, con su discurso populista, nacionalista y simplificador, es el que parece llevarse los beneficios del descontento. De cuatro alcaldías pasa a más de diez y entra, por primera vez, en numerosos consejos municipales.

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Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, al llegar ayer a la sede del partido ultraconservador en Nanterre, al oeste de ParísFoto Ap
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Jean-Claude Gaudin, candidato de la derechista UMP, ayer al celebrar su triunfo como alcalde de Marsella en segunda rondaFoto Reuters

El presidente François Hollande parece resuelto a seguir en su misma línea política. Cuando las cifras del desempleo siguen subiendo (casi uno por ciento el mes pasado), el pacto de responsabilidad que propone el presidente (50 mil millones de euros de reducción de impuestos a las empresas a cambio de empleos) no es la respuesta a la desesperanza del pueblo. Se habla de posibles cambios en el gobierno actual, de remover al primer ministro, de reducir el número de ministros. En realidad, aparte de distraer a la opinión pública, si no hay voluntad de reorientar la política económica y social, poco importa de quién es el primer ministro

Dentro de dos meses, el 25 de mayo, tendrán lugar las elecciones europeas. Los sondeos dan 24 por ciento de intención de voto a la UMP, 20 por ciento al Frente Nacional, 18 por ciento a los socialistas, 10 por ciento a los ecologistas y 8 por ciento a la izquierda alternativa que no ha logrado aprovechar el descontento para avanzar una propuesta verdaderamente social y ecologista. Parece que es tiempo de que las fuerzas progresistas y todos los que rechazan la política actual dejen atrás sus diferencias para enfrentar el desastre que se avecina.