Política
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Sierra Sur de Oaxaca: minería y resistencia popular
Francisco López Bárcenas
H

ace 15 años, los habitantes de la Sierra Sur comenzaron a preo­cuparse porque se enteraron de que el gobierno federal había otorgado varias concesiones en sus territorios. De acuerdo con la información que se publicó en el año de 1998, el proyecto minero Tehuantepec contemplaba la explotación de minerales en Santa María Zaniza, Santiago Textitlán, San Jacinto Tlacotepec, Santo Domingo Teojomulco, San Lorenzo Texmelucan y Santa María Lachixio, es decir, la mayor parte de la región. Ahora saben que ese proyecto es impulsado por Altos Hornos de México (AHMSA), la siderúrgica más grade del país, que cuenta con concesiones mineras localizadas en el municipio zapoteco de Santa María Zaniza, y en la comunidad de Río Humo, perteneciente al municipio de Santiago Textitlán, con una reserva de 457 millones de toneladas de hierro, situación que la convierte en una de las más grandes del mundo. Sacando 10 millones de toneladas anuales, llevaría 45 años terminar de hacerlo.

La preocupación tiene sentido por los efectos que la actividad minera provoca en la sociedad y el medio ambiente. El año pasado se habían autorizado 389 concesiones mineras en Oaxaca, para la explotación de oro, plata, plomo, zinc y cobre, principalmente, las cuales amparaban una superficie de 800 mil 447 hectáreas, equivalente a 11 por ciento del territorio estatal. Estas concesiones habían dado lugar a 33 proyectos mineros, de los cuales solo dos eran de explotación y el resto de exploración, lo cual indica que la actividad minera en Oaxaca todavía no se muestra con todos sus efectos. No obstante eso, desde el gobierno declaraban que en los tres últimos años Oaxaca había pasado de ocupar el lugar 22 al 9 a escala nacional en producción de minerales y rocas de uso industrial, logrando manufacturar 4 mil 600 millones de pesos. Desde otra óptica, se decía que era el octavo productor de oro y plata en el país pero también el cuarto en extrema pobreza, muestra de que la actividad no estaba mejorando en nada la situación de los pueblos.

Si eso sucede con dos proyectos de explotación, la gente imagina lo peor si comienza la explotación minera en la Sierra Sur, pues el proyecto de Altos Hornos de México, de acuerdo con la información disponible, es más grandes en dimensiones y fines a los hasta ahora conocidos. En él se contempla la apertura de una mina a cielo abierto; lo mismo que la construcción de una planta de molienda y otra de concentración magnética, tanto en el municipio de Santa María Zaniza, como en la comunidad de Río Humo; por último, se construiría un ferroducto de una longitud de aproximadamente 290 kilómetros para bombear el concentrado de la separación magnética, que viajará arrastrado por grandes cantidades de agua hasta una planta de flotación y filtrado que se instalaría en Salina Cruz, en la región del istmo, para su posterior exportación a Europa, Asia, Estados Unidos o Canadá.

Naturalmente, un proyecto de esta envergadura impactaría profundamente a la población de la región, mayoritariamente perteneciente a los pueblos zapotecos, chatinos y mixtecos, lo mismo que al medio ambiente. Para comenzar, se necesitarán tierras para el funcionamiento de la mina, las plantas de molienda y concentración magnética y el ferroducto; al entrar en funcionamiento, muchas comunidades podrían ser desplazadas o quedar impedidas para realizar sus actividades económicas y culturales que les permiten reproducir su vida; el bosque y la fauna sería destruido y los mantos freáticos contaminados con las sustancias tóxicas que se usan en las actividades mineras. Eso lo saben los habitantes de la región, sobre todo los de Santa María Zaniza, que en 1997 otorgaron permiso a los representantes de la minera para realizar actividades de exploración y vieron cómo se contaminaron sus ríos y se destruyó su entorno.

Para evitar que esto suceda los pueblos se organizan y luchan. Encabezados por sus autoridades municipales y agrarias, y apoyados por diversas organizaciones políticas y sociales, desde el año pasado han venido realizando varios encuentros en diversos lugares, a los que han denominado Pueblos en resistencia. En ellos han informado a los asistentes sobre la situación, analizado sus posibles consecuencias y comenzado a tomar medidas para evitarlas. En total, el año pasado realizaron cinco encuentros en igual número de lugares y los días 5 y 6 de de este mes darán continuidad a sus trabajos realizando el sexto encuentro. Éste, convocado por autoridades municipales y agrarias de diversos municipios de la Sierra Sur, en coordinación con las organizaciones de la Alianza Magonista Zapatista y Servicios para una Educación Alternativa, se realizará en el municipio de Santa María Sola de Vega. A él invitan a todos los que quieran acompañarlos en su lucha. Que debería ser una lucha de todos por una vida distinta y mejor.

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