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El escritor fue trasladado en una ambulancia de cuidados intensivos

Gabo volvió a casa; su estado es delicado dada su edad: hospital de Nutrición

Convalecerá en su domicilio, dijo vocera del nosocomio

Maremágnum de reporteros

Mónica Mateos, Ángel Vargas y Mónica Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Miércoles 9 de abril de 2014, p. 5

Luego de casi nueve días de hospitalización, el escritor colombiano Gabriel García Márquez fue dado de alta ayer por la tarde del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Alrededor de las 15:45 horas, una ambulancia particular de cuidados intensivos, con sirena abierta, lo trasladó a su casa en San Ángel. Iba acompañado de su hijo Gonzalo.

Minutos después, Jacqueline Pineda, vocera del nosocomio, hizo una breve declaración a los reporteros que hacían guardia en la calle. Afirmó que el estado de salud del premio Nobel de Literatura es delicado, y luego matizó: Debido a su edad; convalecerá en su casa. No respondió preguntas.

A las 19:08 horas llegó al domicilio el geriatra Emilio José García Maya, del Instituto Nacional de Nutrición, quien luego de permanecer más de una hora con el paciente, dijo que desafortunadamente no puedo dar información confidencial sobre el estado de salud de García Márquez, debido a que la familia prefiere que no salga a la luz pública.

El autor de Ojos de perro azul ingresó al hospital el 31 de marzo. No obstante, la noticia se hizo pública hasta el jueves pasado. Debido a la presión de los medios, la familia reconoció que García Márquez había ingresado al instituto, pues en un primer momento, en casa del autor se informaba que éste se encontraba de viaje. No obstante, siempre negaron que hubiera sido hospitalizado de urgencia y mantuvieron la versión de que sólo se encontraba recibiendo un tratamiento con antibióticos.

Horas de hermetismo

La Secretaría de Salud emitió un escueto comunicado ese 3 de abril en el que señaló que Gabo presentaba un cuadro de deshidratación, infección pulmonar y de vías urinarias.

Los días siguientes, el asistente del escritor, Genovevo Quiroz, aseguró que García Márquez había comentado que los reporteros estaban locos, que se fueran a trabajar, al enterarse de que la prensa permanecía día y noche en la calle, frente al nosocomio, en espera de noticias. Dijo también que le llevaba los diarios, que Gabo veía los noticiarios y estaba de buen humor.

Después, el personal del hospital y personas cercanas al escritor fueron herméticos. Entre el jueves y este martes sólo se vio entrar y salir a Genovevo, a Mónica Alonso, otra de sus asistentes, y a su hijo Gonzalo García Barcha.

Una enfermera que se negó a dar su nombre comentó que algunos médicos no querían dar de alta a Gabo, pues aún no se recupera del todo, pero la familia insistió en que él ya quería estar en casa. Entonces, como sucede en estos casos, la familia se lo lleva bajo su responsabilidad.

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La llegada, en la mañana de equipo médico y rosas amarillas enviadas a Gabriel García Márquez por Miguel Alemán VelascoFoto María Meléndrez Parada
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Un trabajador introduce un cilindro de oxígeno, arribo de la ambulancia y Gonzalo García Barcha, hijo del escritorFoto María Meléndrez Parada

Nunca se informó a los reporteros la hora ni por cuál de las ocho puertas del instituto Salvador Zubirán saldría García Márquez.

Fueron muchas horas de especulaciones y rumores. Las televisoras mantuvieron personal en motocicleta de guardia en todos los accesos al nosocomio, hasta que finalmente por la puerta de proveedores salió a toda velocidad la ambulancia que fue seguida en convoy por los reporteros.

Desde ayer, García Márquez está en su domicilio, al cual llegó en una ambulancia antes de las 4:10 de la tarde. En camilla, entró a su casa ayudado por paramédicos.

Camarógrafos y fotoperiodistas se arremolinaron en el zaguán de la residencia de Gabo, lo cual preocupó a Gonzalo García Barcha, hijo del escritor, quien lo acompañó en la ambulancia en el traslado del hospital a la casa.

Los fotorreporteros trataban de captar el ingreso de Gabo al inmueble. La maniobra duró poco más de 10 minutos, aunque la ambulancia abandonó el lugar 20 minutos después de haber llegado.

No ocurrió lo mismo con el dispositivo a cargo de policías auxiliares y elementos no uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública del DF en la calle de la casa de Gabo –según explicó uno de ellos– para agilizar el tránsito y facilitar la movilidad de la ambulancia.

La expectación afuera de la casa de García Márquez se mantuvo varias horas después de su arribo. Decenas de reporteros, fotógrafos y camarógrafos de medios mexicanos y extranjeros esperaron a que algún familiar o asistente saliera a informar sobre su estado de salud, lo cual no había ocurrido hasta el cierre de esta edición.

Indicios del alta

Desde las 9 horas de este martes, el movimiento frente a la casa del escritor era patente. Tres diferentes servicios de transporte particular llegaron para entregar material y equipos médicos diversos.

Eso hacía pensar como inminente que el alta médica del Nobel colombiano del hospital sería el mismo martes, como lo habían anunciado sus familiares y asistentes días atrás, aunque la última palabra dependía del personal médico que lo atendió en el instituto Salvador Zubirán.

A las 9 de la mañana llegó una camioneta con cilindros de oxígeno, así como una máquina generadora del mismo gas, que fueron introducidos a la casa del escritor.

Una hora más tarde ocurrió lo propio con un colchón especial. Y al filo de las 11 horas, de un camión de mudanzas fue ingresado al inmueble una cama de uso médico.

Minutos antes, Mónica Alonso, una de sus asistentes, reiteró a pregunta expresa que sí se esperaba para este día el alta de Gabo, sin proporcionar mayores precisiones.