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Encuentro histórico en Windsor
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Isabel II de Inglaterra recibió ayer en el castillo de Windsor al presidente de Irlanda, Michael D. Higgins, en la primera visita de Estado casi un siglo después de la independencia irlandesa. La reina ofreció una cena a la cual asistió también Martin McGuinness (imagen de la derecha), ex dirigente del Ejército Republicano Irlandés (ERI), el grupo que durante años combatió a las fuerzas británicas en el Ulster. En el banquete, la monarca consideró que tanto esta visita como la que ella hizo a Irlanda en 2011 demuestran que ambos países se están convirtiendo en buenos y fiables vecinosFoto Reuters y Ap
Ap
 
Periódico La Jornada
Miércoles 9 de abril de 2014, p. 35

Londres, 8 de abril.

Isabel II de Inglaterra recibió este martes en el castillo de Windsor al presidente de Irlanda, Michael D.Higgins, al inicio de su visita de Estado, la primera de la historia casi un siglo después de la independencia irlandesa.

Higgins fue recibido a mediodía por la monarca, con quien compartió carroza y escolta de la guardia real hasta las puertas del palacio.

Las calles de Windsor estaban engalanadas con banderas británicas e irlandesas y se dispararon cuatro salvas de honor antes de que el marido de la reina, el príncipe Felipe de Edimburgo, y Higgins pasaran revista a las tropas.

Por la noche, Windsor fue escenario de uno de los momentos más significativos de la visita, la cena ofrecida por la soberana a Higgins. A ésta también asistió Martin McGuinness, un antiguo dirigente del Ejército Republicano Irlandés (ERI), el grupo que durante años combatió armas en mano contra las fuerzas británicas en el Ulster.

En el banquete, la reina consideró que tanto esta visita como la que ella hizo a Irlanda en 2011 demuestra que ambos países se están convirtiendo en buenos y fiables vecinos, que pueden esperar un futuro más estable.

Después de una larga historia con claroscuros, cuyo dolor, evitable y lamentable, aún padecen muchos de nosotros, ese objetivo está ahora al alcance, añadió la soberana.

McGuinness, un católico de 63 años considerado durante un tiempo el enemigo número uno de la corona por la prensa británica, se había negado a ocupar su escaño en el Parlamento de Westminster, precisamente para no tener que prestar juramento de lealtad a la reina.

De hecho, era uno de los máximos responsables del ERI cuando la organización guerrillera mató en 1979 a Luis Mountbatten, tío materno del príncipe Felipe y último virrey de la India británica. Pero fue también uno de los principales artífices del proceso que llevó al movimiento clandestino a dejar las armas y uno de los principales negociadores del acuerdo de paz del Viernes Santo en 1998. Esto lo llevó, como miembro del Sinn Fein, a integrar el gobierno regional de Irlanda del Norte, en coalición con sus antiguos enemigos protestantes del Partido Unionista Demócrata.

La reina coincidió con McGuinness por primera vez durante una visita a un teatro de Belfast en junio de 2012. En aquella ocasión, se dieron la mano ante la cámaras.

El domingo, McGuinness rindió homenaje al papel determinante que la reina desempeñó y sigue desempeñando en el proceso de reconciliación. La visita de Higgins a la tumba del soldado desconocido, en la abadía londinense de Westminster, es otro punto culminante de la estadía, teniendo en cuenta la historia del ejército británico en Irlanda.

De la guerra a los intercambios comerciales

Hace tres años, la reina Isabel II visitó la República de Irlanda, un acontecimiento histórico que dio el penúltimo toque a la normalización de la relación entre los dos países, a falta de la recepción con honores que se le dispensará esta semana al jefe de Estado irlandés.

La visita de Higgins se produce 16 años después de los acuerdos de paz del Viernes Santo de 1998, en la provincia británica de Irlanda del Norte, donde dos comunidades afines a Dublín y Londres -católicos y protestantes, o republicanos y unionistas- se enfrentaron durante 30 años, con un saldo de 3.500 muertos.

A la historia trágica de Irlanda del Norte hay que añadir la de la independencia de la República de Irlanda, en 1922, tras un conflicto sangriento en el que participó el padre de Higgins y que fue recordado por el presidente en un discurso a las dos cámaras del Parlamento.

El pueblo de Irlanda tiene un gran apego a la independencia política que quedó garantizada en 1922, una independencia por la que lucharon mi padre y muchos de su generación.

Reconocemos el pasado, dijo, pero mucho más, de todo corazón, saludamos el logro considerable de la realidad actual, el respeto mutuo, la amistad y la cooperación que existe entre nuestros países.

Los lazos entre nosotros son ahora fuertes y resueltos. Unos flujos formidables de comercio e inversión a través del mar de Irlanda benefician a ambos países, agregó.

Noventa y dos años después de la secesión, Gran Bretaña es el primer mercado para las exportaciones de Irlanda, e Irlanda el quinto mercado de las exportaciones británicas. En febrero, los dos países se unieron por primera vez en una misión comercial, al salón aéreo de Singapur.