Opinión
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Unidos por Ucrania
Anthony Wayne*
D

esde noviembre pasado el pueblo de Ucrania lucha por definir su futuro. En el proceso se han convertido en símbolo de valor y cambio pacífico para el mundo entero. La comunidad internacional se mantiene unida a Ucrania, respeta su soberanía y su integridad territorial, apoya a sus ciudadanos con el espacio y la ayuda para que determinen cómo manejar su país y que elecciones tomar.

Un pequeño grupo se unió en Kiev, en noviembre, para decirle al entonces presidente Yanukovich que querían que sus voces fueran escuchadas. Él había tomado la decisión política de no firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea. Ellos estaban en desacuerdo y se lo dijeron públicamente. La protesta se ensanchó para incluir a decenas de miles. Sus voces se alzaron para inconformarse por algo más que una decisión política. Durante el frío invierno los ciudadanos de todo el país se unieron en Maidán para exigir el fin de la corrupción en su país, mayor participación económica para los ciudadanos que trabajan duro en lugar de acuerdos secretos y tenebrosos, así como protecciones constitucionales verdaderas.

Este asunto no es sólo acerca de Ucrania. Se trata de los principios básicos que gobiernan las relaciones entre los países en el siglo XXI. Como dijo el presidente Obama en Bélgica, el 26 de marzo, este es un momento de prueba para Europa, Estados Unidos y el orden internacional que hemos construido a lo largo del trabajo de generaciones.

Este orden se basa en una serie de principios fundamentales, que incluyen el respeto a la soberanía y a la integridad territorial. Sólo porque Rusia tiene una historia profunda con Ucrania no significa que puede dictar el futuro de ese país. El 27 de marzo, 100 países se alinearon en la Asamblea General de la ONU en apoyo a los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas, de la soberanía e integridad territorial de Ucrania, y en rechazo a las acciones ilegales de Rusia.

Otro punto importante: el activismo político en Ucrania hoy día, al igual que en Maidán durante el invierno, incluye a todas las nacionalidades y religiones que componen a la multiétnica Ucrania. El pueblo, ya sean parlantes de ucraniano, ruso o tártaro, tienen el derecho de determinar su futuro como una nación soberana y democrática.

Las redes sociales nos dan acceso para comprender las opiniones de primera mano. Tan sólo necesitamos ver sus videos, sus fotografías o leer sus blogs que circulan a través de los medios sociales vibrantes y abiertos. Una Internet libre e irrestricta les ha dado a las voces ucranianas un alcance global, de modo que incluso aquí en México podemos ver, escuchar y leer por nosotros mismos lo que los ucranianos han estado luchando por conseguir.

El entonces presidente de Ucrania, en contra de quien se dirigieron las primeras pequeñas protestas, desapareció por siete días y eventualmente abandonó su país. Los representantes electos democráticamente respondieron para llenar el vacío de liderazgo generado por la decisión de Yanukovich de partir, y organizaron un gobierno temporal tecnócrata y elecciones adelantadas y organizadas con responsabilidad.

En abril, ese gobierno interino propondrá reformas políticas y económicas que garanticen una voz a cada ciudadano de Ucrania. En mayo, el pueblo ucraniano elegirá un nuevo presidente con el mandato de construir el futuro que el pueblo desea.

Mientras tanto, en Crimea, Rusia ha desgarrado y descartado el orden legal internacional y ha eliminado la misma noción del imperio de la ley. Se utilizó un referendo apresurado, forzado e ilegal en el contexto de una intervención militar para justificar un despojo de tierra por parte de un país vecino. Ese precedente no puede permanecer. Los límites territoriales reconocidos en la constitución ucraniana es la frontera soberana e incluye a Crimea.

El mundo no se ha creído que el referendo orquestado por Rusia justifique de alguna manera lo que es un mero despojo de tierras por la fuerza. No lo hacemos por afectar a Rusia, sino porque deben respetarse los principios que han significado tanto para Europa y para el mundo. Estados Unidos, México y el mundo tienen interés en una Rusia fuerte y responsable, no en una débil.

En las semanas y meses por venir, desde Kiev hasta Washington y la ciudad de México, el mundo debe continuar apoyando los derechos de los valientes en cualquier lugar en que se enfrenten a un líder corrupto y autoritario. Los ciudadanos de Ucrania han solicitado nuestro apoyo mientras se unen para definir sus reformas y organizar sus elecciones. Por el bien de toda Europa, libre y en paz, todos debemos unirnos por Ucrania.

*Embajador de Estados Unidos en México

Exclusivo para La Jornada