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Glenn Greenwald lanza libro sobre el tema

Del espionaje de EU no se salvan ni los ciudadanos de México

Políticos y diplomáticos, bajo vigilancia estrecha

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Protesta contra el espionaje masivo que realiza Estados Unidos mediante la Agencia de Seguridad Nacional, realizada frente al Departamento de Justicia, en Washington, el pasado 17 de eneroFoto Reuters
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 14 de mayo de 2014, p. 13

Nueva York, 13 de mayo.

Los políticos, diplomáticos y ciudadanos de México están vigilados por los programas de espionaje masivo mundial de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, detalla el nuevo libro del periodista Glenn Greenwald, Ningún lugar donde esconderse.

Al describir el alcance de los programas de la NSA, revelado por las filtraciones del ex contratista Edward Snowden, Greenwald aborda algunas de las operaciones de esa agencia en México y decenas de otros países.

El libro aborda el amplio espionaje realizado por la NSA sobre cúpulas políticas, incluyendo los casos de Enrique Peña Nieto cuando era candidato presidencial, así como sobre la presidenta Dilma Rousseff, de Brasil, en 2011. Cuando Greenwald y otros revelaron primero los documentos filtrados por Snowden sobre estos casos en The Guardian, entre otros medios, se provocó una crisis diplomática entre Washington y ambos países.

En el caso de México, el espionaje se realizó contra el ahora presidente y nueve de sus socios cercanos. Uno de los documentos incluyó los mensajes de texto interceptados entre Peña Nieto y un colaborador.

En torno al espionaje diplomático, un documento secreto de la agencia ofrece una lista de las embajadas y misiones diplomáticas que han sido penetradas, entre las cuales figuran la de México (la misión ante la Organización de Naciones Unidas, ONU), junto con las sedes de Brasil, Colombia, Venezuela, Sudáfrica, Francia, la Unión Europea, entre otras.

En otro caso, la NSA espió en 2010 a las delegaciones diplomáticas de ocho países integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU en torno a la negociación sobre sanciones contra Irán, entre ellos México.

Pero Greenwald subraya que mucho más significativo que el espionaje sobre cúpulas, algo que siempre se ha hecho es la revelación de que la NSA está espiando poblaciones enteras.

El libro detalla la recaudación de comunicaciones de cientos de millones de ciudadanos a través de programas como Boundless Informant, que recopila miles de millones de metadatos sobre llamadas telefónicas o correos electrónicos todos los días, incluso en México, Brasil, India, Alemania y otros países.

Otro programa, Blarney, opera en conjunto con empresas de telecomunicaciones que tienen acceso a sistemas internacionales por sus relaciones con empresas de telecomunicación de otros países. Las empresas estadunidenses canalizan las comunicaciones de estos países a los repositorios de la NSA. Entre las naciones donde opera este programa están México, Venezuela, Brasil, Alemania y Francia, e incluso la ONU.

Greenwald señala que la NSA, a pesar de afirmaciones de sus jefes y del gobierno de Obama de que se dedica exclusivamente a vigilancia antiterrorista y seguridad nacional, obviamente realiza espionaje económico, que incluye a empresas energéticas en México, Venezuela y Brasil, así como sobre conferencias económicas en América Latina.

Un documento de 2006 detalla que la misión de Temas de seguridad internacional de la NSA incluye la observación de 13 países, incluido México, por su importancia no sólo militar, sino económica y comercial. Especifica que parte de este esfuerzo es recopilar inteligencia sobre la 'producción y desarrollo de energía, incluyendo el seguimiento de inversión internacional en el sector energético de estos países.

Cuando Estados Unidos emplea a la NSA para escuchar las estrategias de planeación de otros países durante negociaciones comerciales y económicas, puede obtener una ventaja enorme para la industria estadunidense, escribe Greenwald. Pone de ejemplo una carta enviada por del entonces secretario asistente de Estado Thomas Shannon a Keith Alexander, entonces jefe de la NSA, agradeciendo la inteligencia obtenida en torno a la quinta Cumbre de las Américas, ya que esto nos dio un vistazo profundo de los planes e intenciones de otros participantes de la reunión, y aseguró que nuestros diplomáticos estarán bien preparados para asesorar al presidente Obama y la secretaria (Hillary) Clinton sobre cómo manejar asuntos contenciosos, como el de Cuba, e interactuar con contrapartes difíciles, entre ellas el presidente venezolano (Hugo) Chávez.