Opinión
Ver día anteriorViernes 20 de junio de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
“Y fueron muy felices…”
“Y

o, sé muchas cosas, es verdad./ Digo tan sólo lo que he visto./ Y he visto:/ Que la cuna del hombre la mecen los cuentos/ Que los gritos de angustia del hombre los ahogan los cuentos/ Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos/ Que los huesos del hombre lo entierran con cuentos/ Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos/ Yo sé muy pocas cosas, es verdad/ Pero me han dormido con todos los cuentos/ Y sé todos los cuentos…”

León Felipe cantaba cuentos que han sido y son parte de la cultura y fiel reflejo de la misma al plasmar la naturaleza humana y sus vicisitudes. Un nuevo cuento se escribió este jueves en el Palacio Real Madrileño. Aprobado sin debate en el Senado español la ley de abdicación permitió el traspaso de poderes entre Juan Carlos de Borbón y su hijo Felipe de Asturias quien ayer se convirtió en el nuevo rey de España. En el aire quedaron el distanciamiento que persiste en el País Vasco y Cataluña hacia el poder central de Madrid y la indignación de las formaciones de izquierda por la manera en que se llevó a cabo el proceso de sucesión monárquica (notas de Armando G. Tejeda, La Jornada, 18/06/14).

Juan Carlos de Borbón deja la corona en manos de su hijo y de paso la corona de futbol en el estadio de Maracaná, ante la mirada de millones en el mundo. Otro cuento a esta entronización lo escribía Miguel Cervantes en su Quijote de la Mancha:

Don Quijote, monarca sin séquito ni ejército. Su reino no tenía fronteras y sólo conocía la guerra con los molinos de viento. No tenía más enemigos que los de la naturaleza porque era un caballero solitario al margen de la civilización, pero no por ello iba a dejar de chocar contra la autoridad representada por el rey, el honor, la unidad y la prohibición de la diversidad. Don Quijote fue un marginal con respecto a la institución, y se identificó con los otros marginales: los gitanos, los moros, los locos, los excluidos… Los gitanos, una raza antigua y misteriosa que cumple un destino oculto y lleva a rastras una ‘maldición desconocida’” (Cueli, José, Freud y Cervantes, La Jornada, México, 2012).

Para don Quijote reina la Gran Madre, y como corolario sus hijas son dueñas de su propia sexualidad, lo que las coloca en el lugar de seres libres. Con ello, a decir de Ruth El Saffar, don Quijote reta, nada más y nada menos, la ideología dominante de la época en cuanto al mito del origen se refiere. En contra de las presuposiciones de la concepción patriarcal del ser (Calderón de la Barca y posteriormente Freud y Lacan) la mujer que se libera del control paterno no actúa de manera caótica y sin dirección, ni es verdad que las que siguen el consejo de la madre caen en vergüenza e incapacidad social. Es en este punto donde la genialidad de Cervantes aflora una vez más y lo que se juega, además del lugar de la mujer, es la oposición centro/ margen, lo que se traduce en la constante necesidad de desenmascarar la ilusión de unidad, asunto crucial en el ser, donde habría coincidencias entre Freud, Cervantes y Derrida (ídem…)

Reflejo de la vida de los españoles este verano. La comunicación dejó de ser sustantiva, profunda, íntima y trascendente. El ruido de la abdicación de Juan Carlos y la proclamación de Felipe por las campanas madrileñas aunadas a la deprimente derrota futbolera ahogan la memoria. La intimidad es violada. El fantasma de la guerra civil (monarquía o republica) reaparece. Falta la tercera España que no está ni con unos ni con otros (Andrea Trapiello). Las directrices de la búsqueda del poder bombardean permanentemente a todas horas. La misma información y carencia de vida interior. El yo pierde conexiones con el mundo interno y quiéralo no se somete al bombardeo de estímulos externos. Se confunde el signo con el significado en términos de Octavio Paz, citado por Santiago Ramírez (Obras completas, pág. 143).

Desde el lugar del poder, se siguen contando cuentos que no tienen nada de recreativo ni moraleja alguna. Cuentos terroríficos cargados de idealización, melancolía, enemistad y pánico. ¿Cuál será el desenlace de este cuento de pesadilla o esta pesadilla de cuento?