Opinión
Ver día anteriorLunes 30 de junio de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Cuenca Lerma-Chapala-Santiago
E

l ingeniero electricista Alberto Cárdenas es más conocido en los medios políticos que en los de su especialidad. Milita en el Partido Acción Nacional (PAN) y con sus votos logró en 1992 ser presidente municipal de Zapotlán el Grande y luego gobernador de Jalisco. Durante el sexenio de Vicente y Marta fue titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Remplazó a don Víctor Lichtinger, cesado de mala manera por quien ahora pide legalizar la mariguana. Uno de los programas estrellas del ingeniero Cárdenas fue sanear la contaminadísima cuenca hidrográfica Lerma-Chapala-Santiago.

No era la primera vez que se prometía tal cosa. Por lo menos tres sexenios priístas anteriores a la llegada del PAN a la Presidencia se ocuparon de ello sin resultados satisfactorios. Entre otras cosas, so pretexto de proteger las industrias (de autos, química, textil, farmacéutica, metálica, curtiduría y alimentaria, por ejemplo) que arrojan a dicha cuenca sus desechos, así como las actividades agropecuarias que utilizan agroquímicos y alimentos balanceados, mientras las poblaciones no tienen sistemas eficientes para tratar las aguas negras. Hasta los lixiviados de algunos basureros municipales van a dar a las aguas de la cuenca citada, que atraviesa los estados de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán y Jalisco. Las instancias oficiales han dedicado muchísimo dinero a regresar la salud ambiental a la cuenca y el problema sigue. Tampoco han tenido éxito los programas para sanear el lago de Chapala.

De todo ello han informado los corresponsales de La Jornada. Los últimos meses reportaron las quejas de los habitantes de El Salto, Zapopan, Tlajomulco y El Grullo, en Jalisco, por las enfermedades originadas en la contaminación de las aguas, así como la muerte de la fauna y la flora acuática. Con el agravante de que las estadísticas epidemiológicas no contemplan la contaminación como origen de daños a la salud. Es recurrente que las empresas causantes de ese deterioro ambiental aleguen falta de recursos para modernizar sus negocios y así evitar o reducir al máximo los contaminantes. Sin embargo, las utilidades que obtienen muestran que sí hay dinero para hacerlo. Por su parte la autoridad no hace cumplir la legislación vigente en materia ambiental.

Esa negligencia se ejemplifica también con la empresa Química Central, ubicada en San Francisco del Rincón, Guanajuato. Denunciada durante décadas por la población, fue clausurada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Como detalló Carlos García, corresponsal de La Jornada, ese negocio tiene almacenadas al aire libre, sin las medidas de seguridad requeridas, 300 mil toneladas de cromo hexavalente, metal probadamente cancerígeno. La Profepa encontró finalmente que tan inmensa cantidad era peligrosa para la salud y el ambiente, por lo que debe ponerse en el sitio adecuado. Es lo que diversas agrupaciones ciudadanas de la región, en especial el Pacto Ecológico Pro San Francisco del Rincón, solicitaron sin éxito durante muchos años a fin de impedir que Química Central contamine el suelo, el aire, los mantos freáticos y el río Turbio. Todo lo cual causa enfermedades diversas en San Francisco, León, Manuel Doblado y Purísima.

Y algo no menos grave: Química Central es la continuación de la tristemente célebre Cromatos de México, que tanto daño causó a quienes habitaban cerca de la planta en Tultitlán, estado de México. Aquí comentamos oportunamente la lucha ciudadana contra Cromatos, encabezada por una mujer valiente: la maestra Manuela Salmerón, preocupada por los daños que veía en la salud de sus alumnos. Su hija murió a causa de los polvos tóxicos. Y como las autoridades de Salud, Trabajo y Medio Ambiente protegieron a dicha empresa, que dejó su herencia tóxica en el lugar al ser clausurada. Pero se llevó sus mañas a Guanajuato.

Así como van cuatro décadas prometiendo sanear la cuenca Lerma-Chapala-Santiago, después de 40 años la autoridad federal clausuró este nuevo Cromatos. Una muestra fehaciente de la importancia que conceden y la urgencia con que se mueven las instancias oficiales ante casos graves de contaminación.