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Otorgan el premio Amalia Sólorzano de Cárdenas 2014

Homenaje y presea al luchador social Raúl Álvarez Garín
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María Emilia Caballero, esposa de Álvarez Garín, recibe del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas el Premio Amalia Solórzano de Cárdenas 2014, que se concedió al luchador socialFoto Cristina Rodríguez
Alma E. Muñoz
 
Periódico La Jornada
Viernes 11 de julio de 2014, p. 13

Raúl Álvarez Garín, entre otros, dirigente indiscutido del movimiento de 1968, fue galardonado con el premio Amalia Solórzano de Cárdenas 2014, otorgado por el Centro Lázaro Cárdenas y Amalia Solórzano. 2 de octubre no se olvida, fue el grito con el que los integrantes del Comité del 68 enmarcaron la ceremonia.

Por cuestiones de salud, Álvarez Garín no estuvo presente en el Palacio de Minería, donde su compañera María Emilia Caballero recibió en su nombre una escultura de Gabriel Orozco, que representa la semilla de una parota, de manos de Cuauhtémoc Cárdenas. El homenajeado siguió en vivo la celebración, desde el hospital donde se encuentra.

La madre del ex líder estudiantil, Manuela Garín de Álvarez; sus hijos Raúl, Manuela y Santiago, en primera fila, junto con la escritora Elena Poniatowska, quien hace un año aseguró que es deudora de Raúl, porque sin él no habría La noche de Tlatelolco.

Los compañeros de lucha de Álvarez Garín entre el público, que prácticamente colmó el patio central del inmueble, su inseparable Félix Lucio Hernández Molina, René Torres Bejarano, Salvador Martínez della Rocca, Pablo Gómez y Jesús Martín del Campo.

Cuauhtémoc Cárdenas destacó la vida de lucha y esfuerzo, de entrega a causas superiores, de servicio al pueblo de México, a la nación y la humanidad; su vida de patriota y por ser internacionalista sin tacha llevó al consejo del Premio Amalia Solórzano a otorgárselo este año.

Resaltó que en la búsqueda de justicia, en contra de la represión y la impunidad con que la autoridad ha protegido a los responsables por los crímenes de Estado cometidos, en particular el 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971, Raúl ha estado librando en los últimos años, como miembro del Comité 68-Pro Libertades Democráticas, una lucha singular que ha tenido, entre otros, los logros de enjuiciar y que se condene por genocidio al ex presidente (Luis) Echeverría.

También, que se inscriban los nombres de las víctimas de Tlatelolco en la estela levantada en su memoria en la Plaza de las Tres Culturas y que se mantenga viva la demanda de enjuiciar a todos aquellos que desde lo alto del poder son responsables de crímenes de Estado.

Tras recibir el premio, María Emilia Caballero leyó un texto del Raúl Álvarez Garín el que fue elaborado junto con Manuela Garín. Aseguró que es una persona a quien mucha gente acude en busca de consejo, “no sólo en cuestiones políticas, sino también en aspectos generales de la vida.

Cuando un amigo, un familiar o un conocido le hace una consulta, Raúl escucha con atención e invariablemente empieza a aportar una orientación y, sobre todo, centra su atención en entender a fondo el problema planteado. Siempre pone el bien común por encima del suyo y es de una solidaridad incondicional, subrayó.

Antes, la asesora jurídica del Comité del 68, Magdalena Robles, manifestó que en estos días en que campea la injusticia estimula encontrarse ante un acto genuinamente justo.

“Porque Raúl es un líder que nunca ha caminado solo. Lo hizo junto a la generación del 68. Como integrante emblemático del Consejo Nacional de Huelga supo expresar la voz de tantas y tantos jóvenes que gritamos el ‘ya basta’ de aquellos años”, señaló.

El astrónomo Manuel Peimbert, destacó que siempre ha admirado a Álvarez Garín por su compromiso con las mejores causas del pueblo mexicano. Subrayó que el dirigente histórico es y ha sido un luchador en favor de las causas justas de los que menos tienen y en la búsqueda de una sociedad más justa.

Es alguien que ha permanecido fiel a sus principios durante toda su vida, a pesar de haber pasado por circunstancias muy adversas, como fueron la cárcel y el exilio, manifestó el profesor emérito de la UNAM.

Javier Saldaña Almazán, rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, apuntó que el premio otorgado une el nombre de Álvarez Garín al de una mujer que dejó honda huella en el pueblo de México por su digna y congruente trayectoria de vida, siempre al lado de las causas justas: doña Amalia Solórzano de Cárdenas.

También se une, dijo, al de Lázaro Cárdenas, el presidente de los obreros, de los campesinos, de las clases populares, de los intelectuales de izquierda y de los indios. Además, al de Cuauhtémoc Cárdenas, al que podemos ya considerar paladín de la democracia.

Alejandro Álvarez señaló que su primo ha insistido en la importancia del combate contra la impunidad. También, en la unidad en la defensa del petróleo, de los derechos humanos, por salarios más justos, entre otras.

En el presídium se ubicaron Cuauhtémoc Cárdenas –quien llegó acompañado de su esposa Celeste y sus hijos Camila y Lázaro–, el rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, José Gerardo Tinoco; la actriz Ofelia Medina y la antropóloga Martha Lamas.

A la premiación acudieron la maestra Ifigenia Martínez, Jesús Zambrano y Alejandro Sánchez Camacho, presidente y secretario general del PRD, respectivamente, y los senadores Miguel Barbosa y Alejandro Encinas Rodríguez, entre otros.