Economía
Ver día anteriorSábado 26 de julio de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
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México SA

Ministro incumplido

Economía descendente

Tricolores preocupados

Carlos Fernández-Vega
A

punto de concluir el séptimo mes de 2014, la idílica promesa del ministro del año se mantiene incumplida, y según caen las hojas del calendario todo indica que así permanecerá. En el arranque del año Luis Videgaray hizo pública su alegre oferta de que la economía mexicana avanzará por arriba del crecimiento esperado para el resto del mundo (3.9 y 3.7 por ciento, respectivamente), y nada de nada.

Por aquellas fechas, además de la realidad, el primer organismo internacional en llevarle la contraria fue el Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual consideró que si bien caminaban las cosas tal crecimiento no pasaría de 3 por ciento, pero el ministro del año se aferró y defendió su perspectiva de 3.9 por ciento, hasta que en mayo pasado no tuvo más remedio que recortarla a 2.7 por ciento.

Dos meses después, el FMI de nueva cuenta recortó su estimación sobre el crecimiento económico mexicano para 2014, y de 3 por ciento lo redujo a 2.4 por ciento. También reconsideró la perspectiva mundial, y de 3.7 la bajó a 3.4 por ciento, de tal suerte que, de entrada, la oferta de Videgaray quedó doblemente en el aire, por mucho que a finales de junio pasado la directora-gerente del FMI, Cristina Lagarde, llegó al país para repartir piropos y felicitar al gobierno por lo bien que hace las cosas.

El hecho concreto es que la economía mexicana se mantiene en la lona, con la única apuesta gubernamental (en realidad espera un milagro) de que las reformas mejorarán el panorama. De cualquier suerte todo apunta para un pésimo resultado económico en el primer bienio del actual inquilino de Los Pinos.

En este contexto, el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, advierte que el crecimiento inercial observado hasta ahora no es suficiente para que la población en general pueda alcanzar mayor nivel de bienestar, y aunque se registran mejores resultados en algunas variables macroeconómicas, lo cierto es que su magnitud no ha sido suficiente para salir del letargo en el que nuestra economía se encuentra inmersa.

Un ejemplo de lo anterior es que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) en mayo de 2014 registró un crecimiento a tasa anualizada de 1.4 por ciento, apenas por encima del 1.2 alcanzado durante el mismo mes del año pasado, y que en términos acumulados (de enero a mayo) sólo alcanza 1.5 por ciento de incremento. Si bien las tres actividades económicas que conforman al IGAE mostraron crecimientos, éstos han sido menores que en años anteriores en las actividades primarias y terciarias, en tanto que las secundarias apenas alcanzaron a recuperar lo perdido durante 2013.

El obstáculo principal del sector industrial ha sido la construcción, ramo que ha presentado tasas negativas a lo largo de los últimos 17 meses. Adicionalmente, tanto la minería como las manufacturas han exhibido un dinamismo menor en periodos recientes, lo cual sin duda es una señal de alarma para el desempeño futuro de todo el sector.

Por otro lado, las actividades terciarias también han perdido vigor ya que prácticamente todos los ramos que las conforman muestran tasas de crecimiento inferiores a las observadas el año pasado, con excepción de los servicios de alojamiento. Además, el comercio al por menor en mayo registró un crecimiento de 1.6 por ciento, que si bien resulta superior a las cifras observadas en meses anteriores, su magnitud todavía refleja la debilidad del mercado interno.

Claro ejemplo de lo anterior es que el renglón de alimentos, bienes necesarios para subsistir, crecieron 5 por ciento, en tanto que los bienes durables como los vehículos registraron una disminución de 0.6 por ciento. Por su parte, el escenario del comercio al por mayor luce menos alentador ya que sólo creció 0.5 por ciento con respecto al año pasado, aunado a que de enero a mayo acumula tan sólo un incremento de 0.6 por ciento.

Además, el desempeño de la actividad comercial comienza a surtir estragos a nivel laboral. De acuerdo con el IMSS, de los 308 mil empleos permanentes generados hasta junio del presente año, sólo cerca de 14 mil de ellos pertenecen al comercio, actividad económica que se encuentra por encima de la agricultura y ganadería y de las industrias extractivas y eléctrica, cuyo saldo es negativo (alrededor de 3 mil 700 puestos cancelados). De las plazas laborales del comercio se puede inferir que la mayoría pertenecen al comercio al por menor, ya que el personal ocupado en dicho rubro tuvo un incremento de 3.5 por ciento en mayo, mientras que la parte mayorista mostró una disminución de 2 por ciento. No obstante, las remuneraciones reales por persona en el comercio al por menor cayeron 1.8 por ciento, en tanto que en el comercio al por mayor se incrementaron 5.4, esto en parte a una menor cantidad de personas ocupadas en esta actividad económica y no a mejores percepciones salariales.

Lo anterior implica, detalla el CIEN, que se crean más empleos en general, pero la calidad de las plazas laborales aún deja mucho que desear, aunado al hecho de que las remuneraciones de los empleos van a la baja. Además, la generación de oportunidades de trabajo de alto grado de especialización no es suficiente para satisfacer la demanda de la población con posibilidad de trabajar. Prueba de ello es que las personas que cuentan con primaria incompleta apenas representan 4.9 por ciento de los desocupados, en contraste con aquellos que poseen educación media superior y superior que son 40.6 por ciento del personal desocupado.

Los trabajadores que cuentan con experiencia representan 90.7 por ciento del total de los desocupados, mientras aquellos que no poseen experiencia representan tan sólo 9.3 por ciento de la población desocupada, prácticamente el mismo nivel observado durante junio del año pasado. Es necesario fomentar mayor inversión para generar oportunidades laborales más especializadas las cuales, además de mayor valor agregado a la producción nacional, son las que otorgan mejor retribución económica, condición necesaria para que el mercado del trabajo de nuestro país abandone su situación de precariedad y con ello se puedan lograr tasas de crecimiento más elevadas.

Las rebanadas del pastel

Muy tarde surgió la preocupación del partido tricolor y negocios políticos que lo acompañan por la salud financiera de Pemex y la CFE. Durante décadas la exprimieron, la endeudaron, la corrompieron, despilfarraron sus abundantes recursos y sacrificaron su desarrollo. Pero, en plena privatización, ahora dicen estar muy atentos a su mejoría. Sin duda, el interés tiene pies.

Twitter: @cafevega

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