Política
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La ideología y la eficacia de los partidos polítcos
Gonzalo Martínez Corbalá
L

a ideología como eje rector de las actividades de un partido político impone limitantes que se constituyen, al final del proceso dialéctico entre ésta y la eficacia, en algo sumamente interesante, que al final de cuentas ubica al partido en cuestión en el lugar que sus victorias y sus derrotas le confieren, según hubiera logrado ganar en una ciudad capital, distrito electoral, o bien, si se tratara de capital nacional, o circunscripciones territoriales, municipales, estatales o incluso nacionales, es decir, países, en cualquier caso, en una nación democrática, la manera de elegir a los contendientes que llevarán las insignias de la organización política a la que pertenecen, y en estos casos representan sus intereses políticos, y aun de otras índoles, legítimas todas ellas, como condición primaria, necesaria y suficiente, dirían los matemáticos.

De esta manera también se califica a sí misma la calidad de la democracia que caracteriza a la nación de la que se trate de definir, o de calificar, y yendo más lejos, de configurar y dirigir, pero, de lo más importante, de vivir en ella y de ubicar de una manera a una familia, que así, se formará y decidirá su propio destino, puesto que son de esta manera, proyecto de sí mismos. Como apunta Jean Paul Sartre, creador del socialismo humanista, que dice las cosas, no solamente con gran precisión, sino además lo hace bellamente, lo cual no es común entre los politólogos ni entre sociólogos, ni en los propios líderes postulantes o en el poder.

Tratemos de ser, por lo menos, más precisos en este momento: el Partido Comunista Mexicano y las organizaciones adherentes fueron desde siempre y hasta ahora, las que subsisten, por supuesto, muy limpias, y yo agregaría, con muchos méritos en la formación de nuestro sistema político; ahora que, en lo que hace a eficacia, como adjetivo equivalente a poder para hacer las cosas, para alcanzar los triunfos electorales y las posiciones políticos; allí ya hay que calificar de otra manera a los líderes comunistas que, por otra parte, se confunden frecuentemente con los socialistas, y éstos a su vez, habida cuenta de su intensa actividad intelectual, que, como era de esperarse, han trascendido en la historia, como es el caso del socialismo humanista, que ha triunfado como corriente de pensamiento muy sólidamente estructurada, convertida en una fuente fértil de autores muy respetados y tomados en cuenta. Gramsci es otro, y en fin, no pretendemos hacer una historia completa del humanismo socialista, pues desbordaría con fuerza y razón los límites de un artículo que lo único que trata es de aclarar algunas confusiones que frecuentemente se ven en México, aunque este tema es verdaderamente de dimensiones internacionales en su eje diacrónico, e histórico en su dimensión temporal, sin dejar de ser éste quizás su aspecto más importante.

El PAN es, intelectualmente, muy difícil de analizar, porque nace en pleno régimen de gobierno del gran presidente Lázaro Cárdenas, para moderar las acciones de beneficio social, que no solamente afectaban a los intelectuales, muy respetables casi todos, que integraron su núcleo creador, sino que sus declaraciones individuales fueron configurando un partido político sumamente conservador. Ahora que para llegar a ser verdaderamente un partido, superando su estatus de grupo de presión, cuyos objetivos no eran electorales, sino que lo que les interesaba, y era en lo que ponían todas sus capacidades, que no eran muchas en esa época, en bloquear las acciones progresistas del gobierno de Lázaro Cárdenas, quien gozaba del apoyo tangible del pueblo.

De aquí que el Partido Nacional Revolucionario (PNR), fundado en 1929, se dice que por Plutarco Elías Calles, pero esto es dudoso, pues en estas fechas el primer magistrado era Emilio Portes Gil, quien lo fue únicamente por dos años, ya que era presidente interino, por la muerte de Obregón. Así que ciertamente fue fundado en el maximato el PNR para que más tarde, Cárdenas, con otra consistencia e ideología, erigiera el Partido de la Revolución Mexicana, que da al general michoacano el apoyo necesario y difícil, previo y luego exactamente, necesario para liberar políticamente como económicamente al país, dando el paso que en todos los estados de la República exigían los pobladores de cualquier partido o filiación política o religiosa, el 18 de marzo de 1938, cuando el rompimiento Calles-Cárdenas ya lo hizo posible, agregado este hecho a la identificación completa de primer mandatario y la totalidad del gobierno federal, con alguna intentona de anularla, incluso en un breve levantamiento de armas, que fue aplastado con el Ejército, al mando del general Miguel Henríquez Guzmán, en un lapso bastante breve.

Estos ejemplos me parecen suficientes para analizar un plazo que puede considerarse un caso de estudio; sin embargo, es factible de ampliarse lo suficiente para que no quede una sola duda acerca del principio inicial la ideología es de gran influencia para lograr la eficacia de la acción política de un conglomerado definido, como es también la situación contraria, “se requiere una ideología que el pueblo identifique como apropiada para conseguir determinadas metas sociales y lograr el triunfo en una justa electoral.

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