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Diez madres, 84 niños, 13 discapacitados y 11 adultos en el fin de la historia

Cerró ayer la sede de La Gran Familia; trasladan a Morelia a los últimos acogidos

Autoridades federales hacen un inventario en el lugar y luego podría pasar a poder del SAE

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Niños, adultos y personas con discapacidad abandonaron las instalaciones del albergue en Zamora, y fueron llevados a un refugio en MoreliaFoto Arturo Campos Cedillo
Juan Carlos G. Partida
Enviado
Periódico La Jornada
Jueves 31 de julio de 2014, p. 13

Morelia, Mich., 30 de julio.

La historia del albergue La Gran Familia terminó este miércoles a las 16 horas, cuando 84 niños, 10 madres de familia, 13 personas con algún tipo de padecimiento mental y 11 adultos, los últimos habitantes en los casi 60 años que el lugar permaneció abierto, abandonaron el inmueble en la ciudad de Zamora y muchos de ellos fueron enviados a Morelia.

En esta capital, en un albergue bautizado como Vivan los Niños y que hasta hace poco era el centro de salud mental estatal, el gobernador Salvador Jara y funcionarios de su gabinete dieron la bienvenida a los 84 niños –50 de ellos varones– entre globos y música. Diez madres de igual número de menores también fueron albergadas en Morelia.

Carlos Manzo, titular de Desarrollo Normativo del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) nacional, afirmó que las personas de La Gran Familia que sufren padecimientos mentales serán llevados a centros especializados con los que cuenta el organismo, que también se hará cargo de 11 adultos que aún no tienen sus documentos para permitirles librar la custodia oficial.

Pero ni Manzo ni la directora del DIF Michoacán, Ana Compeán, supieron decir qué sucederá con al menos 100 adultos jóvenes a quienes en días recientes se les entregó una credencial electoral y se les echó a la calle para que subsistan por sus propios medios. Ambos afirmaron que eso no es de su competencia.

Muchos de estos jóvenes pernoctan en la calle, bajo un puente en la avenida Madero, de Zamora, cercano al albergue La Gran Familia, sin trabajo ni dinero y, como confesó uno de ellos, hasta robando para poder subsistir.

También durante dos semanas decenas de padres, madres y parientes de niños internos en La Gran Familia pernoctaron en una plaza comercial junto al albergue, en espera de que les entregaran a los menores, aunque muchos tendrán que aguardar a que la Procuraduría General de la República (PGR) presente sus resultados de ADN.

Al salir del inmueble de La Gran Familia las escenas de llanto fueron comunes entre los niños, quienes al subir al camión que los trasladaría miraban con nostalgia el lugar que durante mucho tiempo fue su hogar.

También sus parientes que reclaman la reintegración de muchos de ellos miraban con impotencia cómo los niños eran subidos al transporte que los llevaría a Morelia. Los menores fueron trasladados a esta capital en cinco camiones que el DIF nacional recién adquirió y envió a Zamora para estrenarlos. El grupo partió en convoy bajo resguardo de policías federales, estatales y un vehículo con soldados.

Se informó que la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo les ofrecerá la atención emocional y sicológica que requieran.

El albergue, donde la PGR aún realiza un inventario de cuanto quedó en el interior, permanecerá bajo resguardo de las autoridades federales y una vez que se concluya con esta actividad podría pasar a poder del Sistema de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), por tratarse de un inmueble producto del delito, aseguraron autoridades ministeriales.

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