Economía
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México SA

Semarnat se echa para atrás

Avala proyecto minero tóxico

Ganan los abonos chiquitos

Carlos Fernández-Vega
Y

después dicen que advertencias como la del gobernador Brown de California (se los van a comer vivos) son meras frases de ocasión, puras ocurrencias. Resulta que la Semarnat tiró a la basura no sólo cuatro años de lucha ciudadana, sino sus propias resoluciones en materia ambiental para beneficiar a un consorcio minero que desde 2010 intentó desarrollar un proyecto altamente contaminante para extraer oro, al que la sociedad organizada de la entidad rechazó tajantemente desde entonces.

Así, los barones de la minería se comieron viva a la presunta autoridad ambiental, y la República parece un enorme queso gruyere de tanto agujero que registra para beneficiar sus proyectos sin importar el altísimo grado de contaminación que representan.

Como bien publicó La Jornada (Angélica Enciso) en su edición de ayer, pese a argumentos científicos que presentaron expertos y organizaciones sobre el riesgo y la inviabilidad ambiental del proyecto de la mina de oro a cielo abierto Los Cardones en el municipio La Paz, Baja California Sur, que ocupa parte de la reserva de la biosfera Sierra La Laguna, la manifestación de impacto ambiental (MIA) del plan fue autorizada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

La dependencia, encabezada por Juan José Guerra, dio luz verde el 12 de junio a la explotación que tendrá un tajo a cielo abierto –dividido en dos partes– de 100 metros por 400 de alto para la extracción del metal por 16 años. Casi 60 por ciento del proyecto minero será en el área protegida que es parte de la red de reservas de la biosfera de Unesco.

En 2010 la trasnacional canadiense Vista Gold intentó iniciar su proyecto de extracción de oro, que llevaba por nombre Paredones Amarillos. Ante la movilización de la sociedad civil de Baja California Sur, la autoridad ambiental rechazó la petición de la minera. Meses después, la misma empresa simplemente rebautizó el proyecto, que también fue impugnado, pero lo intentó por tercera ocasión, sin éxito, hasta que vendió su concesión federal al barón de los abonos chiquitos, Ricardo Salinas Pliego, quien lo presentó por cuarta vez y la Semarnat se lo palomeó.

La información de La Jornada detalla que el nuevo negocio ocupará en total 543 hectáreas, de las cuales 316 están dentro del área natural protegida. La mayor parte de la superficie es forestal, y utilizará 469 hectáreas para obras y áreas mineras. Un acueducto de 36 kilómetros conectará con una planta desalinizadora en la costa del Pacífico, en Playitas, de la cual se obtendrán 7 mil 500 metros cúbicos de agua al día y la salmuera que se produce en este proceso se enviará al mar. Habrá una zona de desechos mineros, conocida como presa de jales. Entre los riesgos que organizaciones como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y habitantes de la zona señalaron en los meses recientes están que el proyecto se ubica en el área natural protegida Sierra La Laguna, que es zona de recarga de agua, en una región desértica; el uso intensivo de explosivos, cuyo tránsito será por la ciudad de La Paz y el alto uso de cianuro en el proceso de extracción del metal, con riesgo de contaminación.

¿Dónde quedaron las negativas previas de la Semarnat, por tratarse de un proyecto altamente tóxico y dañino para las zonas protegidas? Habrá que buscarlas en el bote de la basura. En vía de mientras, va un apretado resumen de esta salvaje historia:

En febrero de 2010 los ciudadanos organizados y movilizados de Baja California Sur lograron detener uno de los proyectos mineros más tóxicos de los muchos que existen en la República. Se trataba de Paredones Amarillos, de la trasnacional canadiense Vista Gold (la cual cuenta con otras siete concesiones mineras en el mismo estado para la explotación aurífera en la reserva de la biosfera Sierra La Laguna).

El proyecto se rechazó, pero meses después, la trasnacional canadiense simplemente le cambió de nombre, y Paredones Amarillos (como se conoció hasta febrero de 2010) pasó a denominarse Minera Concordia (a partir de septiembre del mismo año), y sin más retomó el trámite ante la Semarnat para lograr los permisos de cambio de uso del suelo forestal y otros para comenzar la explotación del área concesionada, actividad que fue detenida por las ciudadanía.

De nueva cuenta la ciudadanía logró que le negaran los permisos ambientales al proyecto minero, ahora llamado Minera Concordia. Sin embargo, con la complacencia del gobierno federal, la trasnacional canadiense de nueva cuenta modificó el nombre: a partir de febrero de 2012 se convirtió en Los Cardones, tras la asociación empresarial (40-60 por ciento) de Vista Gold con el Grupo Invecture, de Ricardo Salinas Pliego, quien ahora utiliza su ariete televisivo (alguna vez propiedad de la nación) para abrir puertas y negocios.

Entonces, primero Paredones Amarillos; después Mina Concordia y ahora Los Cardones, la santísima trinidad que se topó con la sólida ciudadanía de Baja California Sur, la cual reitera: llámese como se llame, el proyecto minero es una amenaza tóxica para el estado, y contraviene el decreto del área natural protegida de Sierra La Laguna, pues liberaría inevitablemente durante el proceso de molienda 67 millones de kilogramos de arsénico, que quedarían expuestos a la intemperie a perpetuidad y que con las constantes lluvias en la zona terminarían por contaminar permanentemente los acuíferos, como sucedió en la zona de San Antonio y Los Planes, donde actualmente hay un índice muy elevado de incidencias de cáncer, así como de pozos contaminados.

Los Cardones tendría una vida útil de alrededor de 9.5 años, durante los cuales se extraerían cerca de 40 toneladas de oro, para lo cual tendría que procesar cerca de 40 millones de toneladas de material, separarlo de la montaña, pulverizarlo y rociarlo con una solución a base de cianuro. De hecho, la propia empresa habla de la necesidad de procesar 11 mil toneladas diarias de material y utilizar un millón 400 mil metros cúbicos de agua por año.

Y finalmente la Semarnat se llevó la contraria, se desdijo, actuó en contra de la ciudadanía y le dio el visto bueno a la empresa, ahora de Salinas Pliego. Pero dicen que aquello de que se los van comer vivos no es más que un chistorete de ocasión.

Las rebanadas del pastel

Para levantar el ánimo, el gobierno federal aplicó el octavo gasolinazo del año (8/8), mientras el sector privado de nueva cuenta recortó la perspectiva de crecimiento económico para 2014.

Twitter: @cafevega

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