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Magnificadas, dicen, declaraciones sobre ataque contra Hamas

Estrellas de Hollywood, con más credibilidad que políticos
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 9 de agosto de 2014, p. 22

Nueva York, 8 de agosto.

Las pugnas políticas de Hollywood siempre han captado la atención mundial con el tema que sea –hambruna en África, los niños, sida, medio ambiente y, ni hablar, Israel–, en parte como resultado de su lugar central en la cultura popular universal y por el peculiar poder de la celebridad, pero también porque las estrellas gozan de mayor credibilidad en general que los políticos.

No es por nada que presidentes, legisladores, gobiernos de otros países y hasta la Organización de Naciones Unidas (ONU) buscan relacionarse o reclutar el apoyo de aliados en Hollywood.

El caso de Israel se destaca por la relación entre algunas de las figuras judías más poderosas de la industria del entretenimiento y ese país, y por ello siempre ha sido un centro clave de apoyo para ese gobierno. No hay otra nación con una relación política tan extensa con Hollywood.

Durante estas semanas de la ofensiva israelí en Gaza, cada mención sobre el tema por alguna figura relacionada con Hollywood ha sido magnificada a escala internacional, ya que no hay mayor megáfono que Hollywood en el mundo. Muchos han enfatizado la amplia relación entre poderosas figuras de este sector e Israel para destacar tanto la supresión explícita de críticas contra Israel como para resaltar a los que se atreven a romper lo que muchos consideran una regla en esa comunidad: no comentar sobre ese tema.

Pero eso no implica que existan consensos ni que los intereses considerados judíos hayan sido o sean prioritarios en el negocio de las películas y la televisión. La industria ya no está controlada de la misma manera que hace décadas, cuando cada estudio era un imperio en sí. Ahora, más bien, los estudios son colonias de otros imperios empresariales, y con excepción de sólo uno de los llamados seis principales –el Walt Disney Company– las sedes de las matrices ya ni están físicamente en Hollywood.

Warner Brothers ahora es subsidiaria de Time Warner, NBC Universal es ahora parte de Comcast, Columbia es de la empresa japonesa Sony, Fox Entertainment Group es parte del imperio 21st Century Fox –del australiano Rupert Murdoch–, quien también controla News Corporation (y que se quejó recientemente de que la prensa propiedad de judíos en Estados Unidos ha estado cubriendo el conflicto en Gaza con un prejuicio anti Israel); y Paramount es parte del conglomerado Viacom. Sus juntas directivas ven a Hollywood sólo como parte de sus negocios trasnacionales y muchos de sus principales ejecutivos no tienen ninguna relación especial con la comunidad judía.

Sin embargo, el tema de Israel sigue teniendo un efecto muy particular en Hollywood. Por ejemplo, meses antes del actual conflicto en Gaza la decisión de Scarlett Johansson de representar comercialmente a SodaStream, empresa israelí que tiene una de sus plantas de producción en Cisjordania, se volvió noticia internacional. Después de rechazar la solicitud de Oxfam, donde la actriz había aportado trabajo caritativo, que le pidió anular su contrato argumentando que la planta estaba en territorio ocupado en violación del derecho internacional, Johansson fue elogiada por organizaciones pro Israel. La actriz se justificó reiterando el mensaje de la empresa como su respuesta –que la planta en Cisjordania era un puente a la paz entre Israel y Palestina.

Pero para activistas que participan en la creciente campaña de boicot, desinversión y sanciones (BDS) convocada por una coalición civil palestina en 2005, este incidente fue un triunfo al dar a conocer la situación y generar un debate más amplio sobre la ocupación israelí –todo porque se trataba de una estrella de Hollywood.

De hecho, la campaña BDS incluye un boicot cultural (en el que participan John Berger, Eduardo Galeano, Arundhati Roy, Brian Eno, Roger Waters y Stephane Hessel, entre muchos más) que también ha generado controversia dentro de Hollywood y ha sido considerado como una grave amenaza por el gobierno de Israel (www.bdsmovement.net/activecamps/cultural-boycott).

Las pugnas políticas dentro de Hollywood siempre han magnificado las pugnas en el resto del país, y las cúpulas política y económica son muy concientes del poder de este sector, frecuentemente empleado para fines propagandísticos oficiales, pero en casos notables para opiniones disidentes también (el sector conservador estadunidense suele considerar a Hollywood como enemigo, a pesar de tener aliados ahí, y suele emplear referencias antisemitas como parte de su ataque contra ese bastión liberal).

Larga historia de pugnas

Esas pugnas tienen una larga historia. Vale recordar la represión por las fuerzas del macartismo contra iconos como Charlie Chaplin y listas negras de cientos de guionistas, actores y directores (entre ellos los llamados 10 de Hollywood –varios de los cuales se refugiaron por un tiempo en México) entre otros. Y vale señalar que muchas de estas víctimas eran judíos progresistas que, al ser acusados de ser comunistas, no contaron con la solidaridad de los ejecutivos judíos de Hollywood.

De hecho, Hollywood tiene una larga historia en la que los intereses de negocio eran más importantes que cualquier solidaridad con intereses judíos o con principios democráticos. Un par de libros recientes recuentan la complicidad entre los jefes judíos de Hollywood y los nazis para proteger sus intereses en el mercado alemán durante la ascendencia de Hitler. Al mismo tiempo, como explica Neal Gabler en el New York Times al contar sobre la única excepción entre ellos –el jefe de Universal Carl Laemmle y sus esfuerzos para rescatar a judíos en su Alemania–, los demás ejecutivos en jefe estaban más dedicados a la asimilación y no en resaltar su cultura religiosa, como también para protegerse contra el antisemitismo creciente en Estados Unidos que acusaba que el control judío de Hollywood estaba minando los valores tradicionales estadunidenses.

Desde sus principios hasta hoy día, las estrellas y jefes de Hollywood han tenido un impacto exagerado en el ámbito político y social nacional: desde conser- vadores, como los anticomunistas Walt Disney y Ronald Reagan, a liberales y progresistas, como Chaplin, Robert Redford, Paul Newman, Sean Penn, Oliver Stone, Jane Fonda, Vanessa Redgrave, Matt Damon, John Cusack y Michael Moore. También están las que se dedican a causas humanitarias, como Angelina Jolie y George Clooney, entre otros.

Esa fábrica de sueños sigue teniendo una enorme influencia sobre lo que llaman el mundo real.